"El Cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido o lo que será" Carl Sagan

17 agosto 2010

Encuentran asteroides en una ‘zona muerta’ gravitacional

Hay lugares en el espacio donde la fuerza gravitacional entre un planeta y el Sol se equilibran, permitiendo que otros cuerpos más pequeños puedan permanecer estables. Estos lugares son llamados ‘puntos Lagrangianos’. Los llamados asteroides  Troyanos se han encontrado en algunos de estos puntos estables cerca de Júpiter y Neptuno. Los Troyanos comparten la órbita planetaria y ayudan a los astrónomos a comprender cómo se formaron los planetas y cómo ha evolucionado el Sistema Solar.

Crédito: Sheppard & Trujillo

Ahora, Scott Sheppard, del Departamento de Magnetismo Terrestre de la Institución Carnegie, y Chad Trujillo, del Observatorio Gemini, han descubierto el primer asteroide troyano, 2008 LC18, en una región de estabilidad difícil de detectar en Neptuno, llamado el punto Lagrangiano L5. Ellos usaron el descubrimiento para estimar la población de asteroides y encontrar que es similar a la del punto L4 de Neptuno. La investigación se publica en la edición online del 12 de agosto de 2010, de Science Express.

Sheppard explicó: “las regiones de estabilidad troyana L4 y L5 de Neptuno, se encuentran  unos 60 grados por delante y por detrás del planeta, respectivamente. A diferencia de los otros tres puntos Lagrangianos, estas dos áreas son particularmente estables, por lo que el polvo y los otros objetos tienden a reunirse allí. Se encontraron 3 de los 6 troyanos conocidos de Neptuno en la región L4. en los últimos años, pero L5 es muy difícil de observar porque la línea de visión de la región está cerca del centro brillante de nuestra  galaxia”.

Los científicos idearon una estrategia única de observación. Usando imágenes del relevamiento digitalizado de todo el cielo identificaron los lugares en las regiones de estabilidad donde las nubes de polvo en nuestra galaxia bloquean la luz estelar de fondo sobre el plano de la galaxia, proporcionando una ventana de observación, en primer plano, de los asteroides. Ellos descubrieron los troyanos del punto L5  de Neptuno utilizando el telescopio japonés Subaru de 8,2 metros, en Hawai, y determinaron su órbita con los telescopios Magallanes de 6,5 metros de Carnegie, en Las Campanas, Chile.

“Estimamos que los nuevos troyanos de Neptuno tienen un diámetro de alrededor de 100 kilómetros y que hay alrededor de 150 troyanos de Neptuno, de tamaño similar, en L5″, dice Sheppard. “Coincide con las estimaciones de población para la región de estabilidad L4 de Neptuno . Esto hace a los troyanos de Neptuno 100 km de ancho más numerosos que cuerpos de tamaño similar en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter. Hay menos troyanos de Neptuno conocidos simplemente porque son muy débiles, ya que están más lejos de la Tierra y del Sol”.

El troyano de L5 tiene una órbita que está muy inclinada con respecto al plano del Sistema Solar, al igual que varios en L4. Esto sugiere que fueron capturados en estas regiones estables durante el Sistema Solar temprano, cuando Neptuno se movía en una órbita muy diferente de lo que lo hace ahora. La captura fue a través de un suave y lento proceso de migración planetaria  o a medida que los planetas gigantes se asentaron en sus órbitas, su atracción gravitatoria podría haber capturado y “congelado” los asteroides en estos puntos. El Sistema Solar era, probablemente, un lugar mucho más caótico durante ese tiempo, con muchos cuerpos viajando en órbitas inusuales.

La región del espacio relevada también incluyó un volumen a través del cual pasará la nave Nuevos Horizontes después de su encuentro con Plutón, en 2015.

Más información en: http://carnegiescience.edu/

Vía: El Mensajero de los Astros

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Descubren un nuevo púlsar con ordenadores de voluntarios

Los ordenadores de algunos de los cientos de miles de voluntarios que ceden sus equipos dentro del proyecto de colaboración computacional ‘Einstein@Home’ (Einstein en casa) han permitido descubrir un nuevo y raro pulsar en la Vía Láctea. Los datos los ha proporcionado el Observatorio de Arecibo (Puerto Rico).

Observatorio de Arecibo (Puerto Rico). Imagen: Universidad de Cornell.

Los ciudadanos Chris y Helen Colvin, de Ames (Iowa, EEUU), y Daniel Gebhardt, de la Universidad de Mainz (Musikinformatik, Alemania) han sido los tres voluntarios del proyecto Einstein@Home (Einstein en casa) a los que se les ha reconocido "oficialmente" el descubrimiento de un nuevo pulsar en la Vía Láctea. Pero los tres forman parte de un grupo mucho mayor que ceden la capacidad de sus equipos cuando no están trabajando.

Sus ordenadores, junto con otros 500.000 de todo el mundo, analizan datos para Einstein@Home, que utiliza tiempo donado de los ordenadores de las casas y las oficinas de 250.000 voluntarios de 192 países diferentes (como promedio los donantes aportan dos ordenadores por persona).

Los tres voluntarios han descubierto las ondas de radio de un nuevo púlsar ocultas entre los datos recopilados por el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico. Este es el primer descubrimiento realizado en el espacio lejano por Einstein@Home.

El nuevo púlsar, llamado PSR J2007+2722, es una estrella de neutrones que realiza 41 rotaciones por segundo. Se encuentra en la Vía Láctea, aproximadamente a 17.000 años luz de la Tierra, en la constelación Vulpecula. A diferencia de la mayoría de los púlsares que giran de forma tan rápida y uniforme, PSR J2007+2722 está solo en el espacio, sin ninguna otra estrella que orbite junto a él.

Los astrónomos lo consideran especialmente interesante, porque probablemente sea un púlsar que ha perdido a su compañera. No obstante, no pueden descartar que se trate de un púlsar joven nacido con un campo magnético más débil de lo habitual.

Ciencia desde casa

Einstein@Home, que tiene sus sedes en el Centro de Gravitación y Cosmología de la Universidad de Wisconsin (EEUU) y en el Instituto Max Planck de Física Gravitacional (Instituto Albert Einstein en Hannover, Alemania), ha estado buscando ondas gravitatorias en los datos del Observatorio LIGO de Estados Unidos desde 2005.

A partir de marzo de 2009, se empezó a buscar también señales de radio de púlsares en las observaciones astronómicas del Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico. Arecibo es el radiotelescopio más grande y sensible del mundo, y está gestionado por la Universidad de Cornell (EEUU). Alrededor de un tercio de la capacidad de los ordenadores de Einstein@Home se utiliza para buscar en los datos de Arecibo.

“Este es un momento emocionante para Einstein@Home y nuestros voluntarios. Esto demuestra que la participación ciudadana puede servir para descubrir cosas nuevas en nuestro universo. Espero que sirva de inspiración a más personas para que se unan a nosotros y contribuyan a encontrar otros secretos ocultos en los datos”, dice Bruce Allen, director del proyecto Einstein@Home y del Instituto Max Planck de Física Gravitacional, y catedrático adjunto de física en la Universidad de Wisconsin.

Los autores del artículo son un estudiante de posgrado de Allen, Benjamin Knispel, del Instituto Albert Einstein, Alemania; Bruce Allen; James M. Cordes, catedrático de astronomía en Cornell y presidente del Consorcio Pulsar ALFA, y un equipo de colaboradores. Se trata del primer descubrimiento astronómico auténtico realizado por un proyecto informático compartido entre ciudadanos voluntarios.

“Independientemente de las demás cosas que averigüemos sobre él, está claro que este púlsar va a ser extremadamente interesante para comprender la física básica de las estrellas de neutrones y el modo en que se forman. Para descubrirlo, ha sido necesario un sistema complejo del que forman parte el telescopio de Arecibo y los recursos informáticos del Instituto Albert Einstein, el Centro Cornell de Informática Avanzada y la Universidad de Wisconsin, Milwaukee, a fin de poder enviar los datos a los voluntarios de Einstein@Home de todo el mundo”, indica Cordes.

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Referencia bibliográfica:

B. Knispel et al. "First Pulsar Discovery by Global Volunteer Computing". Science, 12 de agosto de 2010. Pag.1/10.1126/science.1195253.

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Más información:

Einstein predijo en 1916 por primera vez la existencia de las ondas gravitatorias como consecuencia de su teoría de la relatividad general, pero todavía no se han detectado de forma directa. Einstein@Home surgió como parte de las actividades promovidas por la Sociedad Estadounidense de Física durante el Año Mundial de la Física de 2005. Durante los últimos cinco años, Einstein@Home ha estado buscando ondas gravitatorias en los datos procedentes de los detectores LIGO de EEUU. El Observatorio de Arecibo está financiado por la Fundación Nacional para la Ciencia, que colabora con el Max Planck Gesellschaft en el sostenimiento de Einstein@Home.

Los púlsares de radio son estrellas de neutrones que giran a gran velocidad y emiten haces de ondas de radio parecidos al haz de luz de un faro que pueden llegar hasta la Tierra hasta con una frecuencia de 716 veces por segundo. Fueron descubiertos en 1967 por Jocelyn Bell y Antony Hewish. (Casualmente, el primero que se descubrió también se encontraba en la constelación de Vulpecula). Los púlsares que tienen un compañero junto al que orbitan se llaman púlsares binarios. Se han usado para verificar la teoría de la relatividad general de Einstein con una precisión muy alta.

Púlsar reciclado “alterado”: cuando dos estrellas de gran tamaño nacen muy juntas a partir de la misma nube de gas, pueden formar un sistema binario y orbitar una respecto a la otra desde su nacimiento. Si esas dos estrellas tienen, como mínimo, una masa varias veces superior a la de nuestro Sol, sus vidas terminarán con sendas explosiones de supernovas. La estrella más grande explota primero y deja tras ella una estrella de neutrones. Si el impacto de la explosión no hace que la segunda estrella se aleje, el sistema binario sobrevive. La estrella de neutrones será entonces visible como un púlsar emisor de ondas de radio y, lentamente, perderá energía y rotará cada vez más despacio.

Posteriormente, la segunda estrella puede expandirse, lo que hace posible que la estrella de neutrones absorba su materia. La materia que llega a la estrella de neutrones hace que esta gire más deprisa y reduce su campo magnético. Esto se denomina “reciclaje” porque devuelve a la estrella de neutrones a un estado de rotación rápida. Finalmente, la segunda estrella explota también en forma de supernova, y genera otra estrella de neutrones. Si esta segunda explosión tampoco destruye el sistema binario, se forma una estrella de neutrones doble. En caso contrario, la estrella de neutrones que ha recuperado su impulso rotatorio se queda sin compañera y se convierte en un “púlsar reciclado alterado” que gira entre unas pocas y 50 veces por segundo.

El Observatorio de Arecibo es el radiotelescopio de plato único más grande del planeta y se usa para estudiar púlsares, galaxias, objetos del sistema solar y la atmósfera terrestre. El primer púlsar binario se descubrió en Arecibo en 1974 y les valió a Hulse y Taylor el Premio Nobel de Física en 1993, debido a que ponía a prueba de forma rigurosa la relatividad general.

El estudio Pulsar ALFA (PALFA) que actualmente se lleva a cabo en Arecibo emplea una radiocámara especializada, el Sistema de Recepción de banda L de Arecibo, y está dirigido por el Consorcio de astrónomos PALFA. Los enormes conjuntos de datos provenientes del estudio de Arecibo se archivan y procesan inicialmente en Cornell y otras instituciones del PALFA. Para el proyecto Einstein@Home, los datos se envían desde el Centro Cornell de Informática Avanzada hasta el Instituto Albert Einstein de Hannover a través de conexiones de Internet de gran ancho de banda, se preprocesan y luego se distribuyen entre ordenadores de todo el mundo. Los resultados se devuelven al Instituto Albert Einstein y a Cornell para realizar más investigaciones.

El Consorcio Pulsar ALFA (PALFA) se formó en 2003 para realizar un estudio de púlsares a gran escala con el telescopio de Arecibo. Forman parte de él astrónomos de 20 universidades, institutos y observatorios de todo el mundo.

Fuente: SINC/Max Planck Institute

Vía: SINC

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Detectan rayos gamma en una explosión nova

Un equipo internacional de investigadores, con participación española, ha detectado emisiones gamma en un lugar insospechado: las novas o explosiones termonucleares que se producen en las estrellas enanas blancas de los sistemas binarios. El estudio, que esta semana publica Science, aporta una nueva clase de fuente de altas energías a la física estelar.

El telescopio Fermi detecta la explosión gamma de la nova. Imagen: NASA/DOE/Fermi LAT Collaboration

“Es sorprendente y fascinante que hayamos podido observar con el satélite Fermi energías en un rango tan alto -más de 100 Megaelectronvoltios (MeV)- durante la nova de la estrella simbiótica V407 Cygni”, destaca a SINC Daniela Hadasch, investigadora del Institut de Ciencies de l'Espai (IEEC-CSIC) y coautora del estudio que esta semana publica Science.

V407 Cygni está formada por una enana blanca (una estrella pequeña y caliente) y una gigante roja (estrella muy grande). Sistemas simbióticos como éste son muy raros, ya que representan una etapa breve en la vida de una estrella binaria, y normalmente son sólo visibles a bajas energías, principalmente en el óptico.

En estas estrellas simbióticas a veces suceden eventos muy violentos denominados novas. Se trata de explosiones termonucleares que ocurren en la superficie de la enana blanca, que captura constantemente materia de su compañera, de tal forma que se calienta mucho. Cuando la temperatura en la enana blanca alcanza un límite, una enorme cantidad de energía se libera, produciendo un destello muy brillante pero de corta duración.

Hasta ahora, durante una nova así, los modelos físicos predecían que solo se podrían emitir rayos X de las ondas de choque posterior a la expansión de gas y hasta una energía en el rango del megaelectronvoltio. Algunas nuevas observaciones espaciales, no obstante, sugerían que también se emiten rayos gamma por la explosión de una nova, y este estudio lo ha confirmado.

Choque en el entorno de la gigante roja

Daniela Hadasch explica que esta nova produjo una enorme onda expansiva compuesta de partículas de alta velocidad, gas ionizado y campos magnéticos. “La emisión de rayos gamma se desencadenó cuando estas partículas aceleradas chocaron con fuerza contra el viento de la gigante roja tras ser capturadas por los campos magnéticos”.

“Esta incidencia solo duró dos semanas, hasta que la fuente se calmó y ahora de nuevo es invisible para Fermi”, apunta la investigadora, que destaca: “De esta manera podemos añadir una nueva clase de fuentes de altas energías y abrimos una ventana a nuevos descubrimientos en física estelar”.

El estudio ha estado dirigido por el investigador Aous Abdo, del Naval Research Laboratory de EEUU, junto a sus colegas de la Colaboración Fermi-LAT, que utiliza el Fermi Large Area Telescope para realizar las observaciones.

La participación del Institut de Ciencies de l'Espai se ha centrado en el análisis de la radiación continua proveniente del objeto, obteniendo una cota superior a la emisión gamma a lo largo de todo el tiempo de observación del satélite (mas de un año y medio).

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Referencia bibliográfica:

A.A. Abdo et al."Gamma-Ray Emission Concurrent with the Nova in the Symbiotic Binary V407 Cygni,". Science 329, 13 de agosto de 2010.

Fuente: SINC

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Encontrados anillos ultravioletas alrededor de galaxias

Astrónomos han localizado gigantescos y misteriosos anillos de luz ultravioleta en antiguas galaxias, lo cual aparenta ser una "segunda oportunidad" en la vida de estas galaxias.

De alguna manera, estas galaxias han logrado acumular gas fresco para la formación de nuevas estrellas en estos anillos gigantescos, algunos de los cuales podrían rodear varias veces la Vía Láctea.

El descubrimiento de estos anillos implica que estas galaxias hinchadas, presuntamente "muertas", es decir, que han agotado todo su gas para la formación de estrellas, pueden ser reavivadas con el nacimiento de nuevos astros.

"En la vida de una galaxia, debe haber una transición entre una galaxia activa con una alta tasa de formación estelar, y entre una galaxia en la que apenas se de la creación de nuevas estrellas", dijo Samir Salim, autor principal de un reciente estudio y científico investigador en el departamento de astronomía de la Universidad de Indiana, Bloomington. "Pero es posible que este proceso se pueda invertir, y que galaxias poco activas puedan rejuvenecer".

Doble golpe observacional.

Los resultados de esta investigación se han obtenido gracias a una combinación de los datos aportados por el Telescopio Espacial Hubble, y por el Galaxy Evolution Explores de la NASA.

En primer lugar,el Galaxy Evolution Explorer está realizando una encuesta en luz ultravioleta de una vasta región del cielo. Este satélite ha elegido a 30 galaxias lenticulares tempranas con emisiones ultravioletas particularmente fuertes, pero sin signos visibles de formación estelar. Las galaxias tempranas de este tipo, según las teorías con las que se trabaja en la actualidad, ya han agotado todo su gas frío para la formación de nuevas estrellas.

El Galaxy Evolution Explorer no pudo distinguir los finos detalles de estos discos que rodean a las galaxias, así que los investigadores utilizaron el Telescopio Espacial Hubble para obtener unas imágenes más nítidas. Y lo que vieron les sorprendió: tres cuartas partes de las galaxias que estudiaron se encontraban rodeadas de anillos ultravioletas, algunos de ellos con unas dimensiones de 250.000 años luz. Y unas pocas galaxias también mostraban marcas ultravioletas de forma espiral.

"Es la primera vez que vemos algo similar", dijo Michael Rich, co-autor del estudio y astrónomo de la UCLA. "Estos objetos hermosos e inusuales podrían revelar cuestiones muy importantes sobre la evolución de las galaxias".

Colores de la Edad.

Los astrónomos pueden conocer la edad aproximada de una galaxia viendo tan sólo el color de su luz estelar colectiva. Las jóvenes galaxias llenas de vida emergente tienen una tonalidad azul, producida por las nuevas estrellas. Las galaxias más evolucionadas presentan un color rojizo procedente de las estrellas más envejecidas. Por ello, midiendo el color de estas galaxias, los astrónomos han llegado a la conclusión de que la edad de estos universos-isla ronda los 10.000 millones de años.

Pero esta forma de medir la edad puede ser engañosa. Todos sabemos que si pasamos un día bajo los rayos ultravioletas invisibles del Sol conseguiremos una quemadura rojiza. Por ello, cuando observamos en la parte ultravioleta del espectro, podemos descubrir más cosas de las que muestra el visible.

La luz ultravioleta de algunas galaxias observadas podría haber quedado sólo en un estallido inicial de formación estelar. Pero en la mayoría de los casos, los nuevos episodios de formación estelar están detrás de los anillos resplandecientes, lo que significa que el gas ha sido introducido de alguna manera en estas galaxias aparentemente antiguas. Otros signos reveladores de formación estelar en curso, pueden ser ardientes nubes de gas de hidrógeno, pero hasta la fecha, no ha sido posible su detección.

El Señor de los anillos del ultravioleta.

Pero no sólo es desconcertante el origen de este nuevo gas, sino que también sigue siendo un misterio la formación de estos anillos galácticos. Una posibilidad podría ser la colisión entre dos galaxias, una de las cuales aporta el gas fresco. Se sabe que en raros casos, las colisiones galácticas pueden generar la formación de anillos.

Pero los investigadores tienen sus dudas respecto al origen de estas estructuras. "Para crear una onda de hoque que de como resultado un anillo como los que hemos visto, una galaxia pequeña tiene que cruzar una más grande más o menos por su centro en línea recta, y esto es poco común", dijo Salim.

Otra teoría más aceptada supone que el origen del gas es el propio gas que se encuentra en el medio intergaláctico, entre las galaxias. Este gas externo podría generar los anillos,especialmente en presencia de estructuras en forma de barras que atraviesan los centros de algunas galaxias.

Pero serán necesarios más estudios para determinar el verdadero origen de estos anillos y del gas que contienen. Salim se está centrando en buscar las barras precursoras de estas estructuras.

Más información en el enlace.

Vía: Astrofísica y Física

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12 agosto 2010

Los planetas se alinean para la lluvia de meteoros Perseidas

Una alineación planetaria en el cielo del atardecer indicará el inicio de la lluvia de meteoros más impactante del año 2010: las Perseidas.

Cielo del Noroeste cerca de la medianoche del 12 y 13 de agosto. El punto rojo es el radiante de las Perseidas. Aunque los meteoros Perseidas podrán aparecer en cualquier parte del cielo, todos sus rastros apuntarán hacia el radiante.

Se sabe que una noche será memorable cuando una bella alineación de planetas es la segunda cosa más emocionante que ocurrirá. Hoy jueves 12 de agosto será una noche de ese tipo.

El espectáculo comenzará al atardecer, cuando Venus, Saturno, Marte y la Luna creciente aparezcan hacia el Oeste formando una estrecha conjunción. Los cuatro astros celestes se encontrarán dentro de un círculo de aproximadamente 10 grados de diámetro y brillarán en conjunto a través de los pálidos colores del atardecer. No será necesario emplear un telescopio para disfrutar de este evento: mapa del cielo.

Los planetas estarán en el cielo occidental hasta alrededor de las 10 p.m. Cuando desaparezcan, siguiendo al Sol bajo el horizonte, le convendrá quedarse ya que es entonces cuando comenzará la lluvia de meteoros Perseidas. Desde las 10 p.m. hasta el amanecer, se podrán observar meteoros surcando el cielo estrellado en un espectáculo que será aún más gratificante que una conjunción de planetas.

Los escombros del cometa Swift–Tuttle provocan la lluvia de meteoros Perseidas. Cada 133 años, el enorme cometa visita al sistema solar interior y deja detrás un sendero de polvo y guijarros. Cuando la Tierra atraviesa estos escombros, los diminutos fragmentos de material cometario se precipitan a través de la atmósfera a aproximadamente 225.000 kilómetros por hora (140.000 millas por hora) y producen destellos luminosos al desintegrarse. Estos meteoros se denominan Perseidas porque emanan de la constelación Perseo.

La zona donde se encuentran los escombros del cometa Swift–Tuttle es tan amplia que la Tierra permanece varias semanas en su interior. De hecho, estamos ahora en las partes externas de esta región, y algunos observadores del cielo ya están informando sobre algunos meteoros esporádicos hacia el final de la noche. Esto podría convertirse en un auténtico torrente de meteoros entre los días 11 y 13 de agosto, cuando la Tierra pase a través del corazón del sendero de escombros.

El año 2010 es bueno para las Perseidas porque la Luna no estará visible desde la medianoche hasta el amanecer, y precisamente este es el período de mayor actividad. El resplandor lunar puede arruinar una buena lluvia de meteoros, pero éste no será el caso en esta ocasión.

A medida que la constelación de Perseo suba en el cielo y la noche se haga más profunda, la cantidad de meteoros aumentará. El mejor momento para observar es durante las horas más oscuras, antes del amanecer del viernes 13 de agosto. Es entonces cuando la mayoría de los observadores podrán ver docenas de meteoros por hora.

Para que el espectáculo sea más impresionante es mejor alejarse de las luces de la ciudad. La oscuridad del cielo nocturno en el campo multiplica la cantidad de meteoros visibles de 3 a 10 veces. Un cielo muy oscuro incluso hará que la alineación planetaria sea más impresionante, permitiendo de este modo que los tenues Marte y Saturno también contribuyan al espectáculo. Muchas familias han planeado sus viajes de campamento para que coincidan con las Perseidas. La Vía Láctea asomándose detrás de una cadena de montañas brinda un paisaje de fondo ideal para una lluvia de meteoros.

¡Disfrute el espectáculo!

Fuente: Ciencia@NASA

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El Sistema Solar – El Cinturón de Asteroides (II)

Tras hablar de aspectos generales del Cinturón, en esta entrega y la siguiente nos dedicaremos a estudiar los “cuatro magníficos” de esa región del Sistema Solar, los cuatro objetos que constituyen alrededor del 50% de su masa total. Hoy hablaremos, de menor a mayor, de 10 Higia y 4 Vesta.

25143 Itokawa

Antes de nada, un pequeño paréntesis de nomenclatura, porque afecta a los cuerpos que estudiaremos hoy. No es que sea extraordinariamente importante, pero no está de más pararnos un momento para establecer unas bases para nombrar estos objetos (y otros muchos de los que hablaremos más adelante en la serie). Las distinciones entre distintos objetos astronómicos son a veces difusas, y el uso de los nombres ha ido cambiando con el tiempo, ya que en algunos casos ni siquiera hubo, durante mucho tiempo, definiciones estrictas, con lo que sus significados eran simplemente lo que la mayor parte de la comunidad astronómica utilizaba, de manera informal.

Sin embargo, en 2006 se establecieron algunas definiciones más estrictas que aclararon bastante las cosas. Pero claro, aún arrastramos décadas o incluso siglos de “equipaje” con los nombres, de modo que las cosas no son tan sencillas como esas nuevas definiciones establecen. De modo que voy a intentar primero convencerte de que hacen falta definiciones más objetivas que las antiguas, y luego a dar algunas de ellas para referirnos a los objetos del artículo de hoy.

Creo que debería ser evidente que la “definición” de asteroide de Herschel sólo vale inicialmente, antes de pensar en profundidad sobre el asunto y de descubrir muchos cuerpos diferentes en el Sistema Solar. Eso de que son “como estrellas” porque parecen puntuales incluso con el telescopio se cae por su propio peso: ¿quiere eso decir que, según se van mejorando los telescopios y algunos objetos ya no son puntos de luz, dejan de ser asteroides? ¿qué son entonces? En la primera parte del artículo viste varias imágenes de 1 Ceres tomadas por el Hubble, y no se trata ya de un punto… luego ¿no es un asteroide?

Sin embargo, existen diferencias objetivas, que no dependen de nuestros instrumentos de medida, que hacen de 1 Ceres un objeto sustancialmente diferente de, por ejemplo, 216 Kleopatra. Las rocas que componen Kleopatra son una amalgama unida por fuerzas diferentes de la gravedad, mientras que Ceres tiene forma casi esférica y una masa lo suficientemente grande como para encontrarse en equilibrio hidrostático. Dicho mal y pronto, Kleopatra no es más que una roca espacial más o menos grande, pero Ceres es algo más — tiene capas de diferentes densidades que se han colocado donde están debido a la gravedad del cuerpo, y una consistencia mucho mayor que Kleopatra para enfrentarse, por ejemplo, a una colisión con otro cuerpo.

De ahí que en 2006 se establecieran algunas definiciones más objetivas, que causaron bastante escozor pero que, en general, me parecen mejores que las que teníamos antes, y espero que estés de acuerdo conmigo. Aparte de los satélites, que son fáciles de clasificar porque orbitan alrededor de otro cuerpo, los objetos que se mueven directamente alrededor del Sol se dividen en tres tipos diferentes, dependiendo de sus características:

Un cuerpo menor del Sistema Solar, CMSS o simplemente cuerpo menor, es un objeto que orbita alrededor del Sol pero no tiene la suficiente masa para alcanzar el equilibrio hidrostático debido a su propia gravedad. Dicho mal y pronto, es una roca espacial pequeña o más o menos grande, de forma generalmente irregular (algunos pueden ser casi esféricos, como Dactyl, la luna de 243 Ida, pero es por casualidad y evidente al observarlos). No hay un límite inferior de masa actualmente para esta definición, de modo que el meteoroide más pequeño o incluso el polvo espacial puede entrar en esta definición… aunque nadie la utiliza para esos cuerpos. Como ves, seguimos en algunos casos con definiciones de facto que deberían desterrarse, pero todo se andará.

25143 Itokawa, un cuerpo menor del sistema solar (su forma lo delata).

Como puedes ver, muchos objetos que anteriormente tenían sus propios nombres (asteroides, cometas, etc.) ahora se engloban en esta definición. Y es que la separación (que se sigue empleando, aunque no sea oficial) entre un asteroide y un cometa, por ejemplo, es difusa. Tradicionalmente, un cometa era un objeto que, al acercarse al Sol, exhibía una coma y a veces una cola. Hablaremos de cometas más adelante en la serie, pero puedes ver el problema — si, para saber si algo es un cometa o no, tenemos que esperar a que se acerque al Sol… ¿qué pasa si nunca lo hace? ¿sólo los que se acercan lo son? Como digo, se siguen diferenciando unos de otros, pero oficialmente son todos cuerpos menores. Incluso “asteroide” se ha ido reemplazando, poco a poco, por “planetoide”, porque se ha considerado tradicionalmente como asteroides sólo a los que orbitan interiormente a la órbita de Júpiter (no habíamos visto muchos otros al principio), pero ahora hay una miríada de objetos más lejanos, y ¿qué nombre darles entonces? En mi opinión, cuerpos menores basta, pero para gustos, colores.

Todos los objetos del Cinturón de Asteroides, menos uno, son cuerpos menores. Se trata de multitud de objetos muy pequeños, sin la suficiente masa como para redondearse debido a la gravedad… excepto, claro está, 1 Ceres, que ocupa el siguiente escalón de la clasificación.

Ese escalón es el de los planetas enanos: objetos que orbitan el Sol y sí tienen la suficiente masa como para alcanzar una forma elipsoidal debido a la gravedad, que han alcanzado el equilibrio hidrostático… pero que no han “limpiado” su órbita de otros objetos de manera razonable. Pero ¿qué diablos quiere decir esto, y a qué se refiere con “razonable”?

Cuando un objeto tiene la suficiente masa, o bien absorbe a través de colisiones la de la mayor parte de los objetos de su órbita, o bien los perturba debido a su acción gravitatoria de modo que la mayoría de esos objetos abandonan su órbita, o bien se convierten en sus satélites. Sin embargo, un cuerpo pequeño no tiene la suficiente masa para desarrollar tanta influencia en su órbita, de modo que viaja alrededor del Sol junto con muchísimos otros cuerpos, tal vez más pequeños individualmente, pero mayores que él todos juntos. Y ahí está la clave: un planeta enano puede ser el más grande de su barrio, pero todos los demás juntos “le ganan”, de modo que no es sino uno más.

1 Ceres es un claro ejemplo de este caso: como dijimos en el artículo anterior, un tercio de la masa total del Cinturón es Ceres. Pero claro, esto quiere decir que, si observas esa órbita alrededor del Sol, un 66% de lo que hay ahí no es Ceres. Por eso 1 Ceres no es un planeta, sino un planeta enano. Curiosamente, casi todo el mundo acepta sin dudar que Ceres no debería ser un planeta, porque ¡hay tantísimos otros objetos en el Cinturón! Ceres no es lo suficientemente “especial” comparado con ellos para constituir un planeta… y sin embargo casi todo el mundo cree que Plutón debería ser un planeta, porque tienen la idea de que sus alrededores están desiertos y Plutón viaja alrededor del Sol solo, especial, único. Esto es absolutamente falso, y Ceres tiene muchas más razones que Plutón para ser considerado un planeta, pero me temo que aún nos queda bastante para llegar hasta Plutón, de modo que no quiero dejarte con la miel en la boca.

1 Ceres, planeta enano.

Los astrónomos utilizan varios parámetros diferentes que miden esta “limpieza de la órbita”, pero el más simple y empírico de todos es el discriminante planetario de un objeto, que se suele representar por la letra griega μ, y tiene una definición muy intuitiva: es el cociente entre la masa del objeto y todo lo demás que hay en su órbita. En el caso de 1 Ceres, por ejemplo, μ = 0,5, ya que Ceres constituye, como hemos dicho, un tercio de la masa total de su órbita (hay otros valores diferentes por ahí, ya que todo depende de la precisión con la que hayamos calculado la masa del objeto y la total, algo que en el caso de Ceres y el Cinturón no es demasiado afinado). El discriminante planetario de la Tierra, por el contrario, es de 1 700 000, es decir, la Tierra es un millón setecientas mil veces más masiva que todo lo demás que hay a su alrededor junto.

Bien, el 0,5 de Ceres es muy pequeño comparado con el de cualquiera de los actualmente definidos como planetas, pero ¿qué hay de Plutón? El discriminante de Plutón es 0,077; es decir, Plutón representa sólo el 7,7% de la masa total de su órbita, y cuatro veces menos importante que Ceres en la suya. Hablaremos de él cuando le llegue el turno, pero no hay manera racional y objetiva (que no apele a la tradición) de considerar a Plutón un planeta y a Ceres no.

Neptuno, planeta.

Finalmente, un planeta es un objeto que orbita el Sol y lo suficientemente grande como para no sólo haber alcanzado el equilibrio hidrostático, sino para además haber “limpiado” su órbita de otros objetos. Desgraciadamente, no hay un límite definido de μ que separe planetas de sus hermanos menores, pero el planeta con un discriminante más pequeño, Neptuno, tiene 24 000, mientras que el planeta enano más grande, 1 Ceres, tiene 0,5, de modo que la separación es enorme. Lo cual no quiere decir que no estuviera bien tener un límite definido, pero bueno. En el artículo en el que define μ, el autor (Steven Soter) da un valor de 100 para el límite, pero se trata de algo más bien arbitrario.

El caso es que, de los cuatro objetos que empezaremos a explorar hoy, tres son cuerpos menores y sólo uno es considerado –ahora mismo, como veremos– un planeta enano. Empecemos con el más pequeño y humilde de los cuatro, aunque siga siendo un gigante al compararlo con el resto de objetos menores del Cinturón, 10 Higia.

Sólo con el nombre y lo que aprendiste en la primera parte del artículo (y una de las imágenes allí), ya deberías ser capaz de deducir un par de cosas sobre Higia. En primer lugar, se trata de un asteroide conocido casi desde el principio, pues es el décimo en haber sido descubierto (lo hizo Annibale de Gasparis en 1849). En segundo lugar, al ser un asteroide importante, da nombre a una familia entera de ellos, las Higias, con lo que puedes ver en qué región del Cinturón está situado en la imagen de las familias, que reproduzco aquí por comodidad (las Higias aparecen como Hygiea):

Principales familias de asteroides del Cinturón (Wikipedia/CC 3.0 Attribution-Sharealike).

Como puedes ver, se trata de un asteroide relativamente exterior, casi en el borde más externo del Cinturón. Su perihelio (el punto más cercano de su órbita al Sol) es de unas 2,8 UA, mientras que su afelio (el punto más alejado) es de 3,5 UA. Se mueve alrededor del Sol a unos 17 km/s, y tarda unos cinco años y medio en dar una vuelta completa. Su órbita es menos circular que la de los otros “tres magníficos”: tiene una excentricidad del 12%.

Animación de la órbita de Higia (la órbita exterior es la de Júpiter) (Wikipedia/CC 3.0 Sharealike License).

Respecto a su composición, dos datos deberían bastarte para deducirla tú mismo (si leíste y asimilaste la anterior entrega): en primer lugar, como acabamos de ver, es un asteroide de la región más externa del Cinturón. Como segundo dato, es muy difícil de ver desde la Tierra porque es muy oscuro (su albedo es de alrededor del 7%). Sí, efectivamente: se trata de un asteroide de tipo C, carbonáceo. De hecho, es el mayor representante de este grupo, algo que ya mencionamos en la primera parte del artículo. Utilizando la espectroscopía (que es como se determina el tipo de los asteroides) se han detectado sobre su superficie compuestos resultantes de la alteración de rocas por agua líquida, con lo que en algún momento de su pasado tuvo que haber estado lo suficientemente caliente como para que el hielo se derritiese sobre su superficie.

La temperatura ahora, desde luego, es muy baja, como es inevitable a esa distancia del Sol. Debido a la gran variación de distancia al Sol a lo largo de la órbita, la radiación que recibe cambia mucho en una vuelta, y la temperatura en el lado de sol y el de sombra son, por supuesto, muy diferentes, pero siempre bajas. La temperatura media de 10 Higia es de unos -110 ºC, y en lo más rabioso de su acercamiento al Sol alcanza unos “tórridos” -26 ºC. Estamos ya, como ves, en una región del Sistema Solar bastante distinta de la nuestra.

10 Higia es un objeto relativamente alargado, con una longitud de unos 500 km y una anchura, en su punto más estrecho, de unos 350 km. Esta forma hace evidente ya que Higia no tiene la suficiente masa como para constituir un planeta enano, ya que su propia gravedad no es lo suficientemente intensa como para “apelotonar” el material que lo compone en forma esférica. Efectivamente, es un “peso ligero” de sólo 8,85·1019 kilos, pero incluso así constituye alrededor del 3% de la masa total del Cinturón, que no está nada mal.

Al ser un asteroide carbonáceo y no tener una gravedad lo suficientemente grande como para apretujar las rocas hacia el centro, 10 Higia es muy poco denso: unos 2100 kg/m3, algo más del doble de la densidad del agua. Sobre su superficie, la aceleración de la gravedad es de tan sólo 0,09 m/s2. Aparte de notar esa minúscula gravedad, si estuvieras sobre su superficie verías el Sol salir cada 27,6 horas, algo más que la duración de un día terrestre y muchísimo más de lo que suele ser habitual para un asteroide de este tamaño (suelen girar bastante más rápido sobre su eje).

Modelo de Higia creado a partir de datos del Hubble.

No hemos logrado observaciones muy buenas de 10 Higia hasta el momento; lo mejor que tenemos son los modelos obtenidos a partir de las miradas que le ha echado el Hubble, con lo que conocemos con relativa exactitud su forma, pero no puedo mostrarte ninguna fotografía que merezca la pena del asteroide en sí. Las fotos más detalladas de la primera parte del artículo no han sido, desde luego, tomadas desde la Tierra, sino desde sondas que han pasado más o menos cerca de algún asteroide. Desgraciadamente, la misión Dawn al Cinturón de Asteroides, de la que hablaremos en el siguiente artículo, no se acercará a Higia, con lo que es probable que tengamos que esperar bastante tiempo hasta verlo en todo su esplendor.

Vesta, visto por el Hubble.

4 Vesta supera con creces a 10 Higia en casi todo, y conocemos bastante más de él que de su hermano menor. Como mencionamos en la primera parte, fue descubierto por Olbers en 1807. Su nombre ya indica que fue el cuarto en ser descubierto, tras 1 Ceres, 2 Palas y 3 Juno, pero se trata del asteroide más brillante de todos, visto desde la Tierra, aunque no sea el más grande.

Órbita de 4 Vesta.

Para empezar, Vesta se encuentra mucho más cerca de nosotros que Higia. Si observas de nuevo la gráfica de las familias asteroidales de arriba, verás dónde está la suya, en la región más interior del Cinturón. La órbita del propio Vesta tiene un afelio de 2,6 UA y un perihelio de 2,2 UA, y es bastante circular (tiene una excentricidad del 9%. Al estar más cerca del Sol que Higia, se mueve más rápido en su órbita, a 19,3 km/s, y tarda poco más de tres años y medio en dar una vuelta completa al Astro Rey. Así mismo, la temperatura máxima sobre su superficie es más elevada que sobre Higia: -18 ºC frente a los -26 ºC del más lejano.

Eso sí, estando a una distancia bastante menor del Sol que Higia, podría esperarse que Vesta estuviera bastante más caliente, pero la diferencia no es muy grande. Estoy convencido de que ya te hueles por qué, sobre todo tras escuchar que es el asteroide más brillante y que está en la región interior del Cinturón. 4 Vesta, al contrario que 10 Higia, no es una roca oscura y siniestra del tipo C. Aunque no se lo suele clasificar en un tipo determinado, porque es lo suficientemente grande como para tener distintas capas y una estructura interna relativamente compleja (aunque no tanto como un planeta de verdad), la superficie de Vesta es muchísimo más reflectante que la de Higia: tiene un albedo del 42%, comparado con el 7% de Higia; de hecho, su albedo es considerablemente mayor que el de nuestro propio planeta. De ahí que Higia, aunque reciba mucha menos radiación solar, sólo tenga una temperatura máxima unos grados inferior a la de Vesta.

De izquierda a derecha, tamaños comparados de 4 Vesta, 1 Ceres, Luna.

Como digo, se trata de un bicho bastante considerable: alrededor del 9% de la masa total del Cinturón. Con sus 2,7·1020 kg, es tres veces más masivo que Higia. Como consecuencia, es mucho más esférico que aquél: tiene un diámetro medio de unos 530 km, y valores máximo y mínimo de 578 y 458 km. Vale, no es una pelota, pero se acerca mucho más que Higia… y hay algo más. La masa de Vesta y su densidad (3 420 kg/m3) lo ponen en el borde mismo de alcanzar el equilibrio hidrostático, tanto que la comunidad astronómica puede considerar en el futuro, si se confirma que Vesta está en equilibrio hidrostático debido a su propia atracción gravitatoria, cambiar su categoría a la de planeta enano.

Pero, siendo lector de El Tamiz y, por tanto, poseedor de una afilada inteligencia a la par que un gusto excelente (y, por encima de todo, una humildad sobrecogedora), seguro que te estás preguntando: “Vale, pero si Vesta tiene tanta masa como para estar en equilibrio hidrostático, ¿por qué no es más o menos una pelota? ¿cuál es la razón de esa diferencia de 120 km entre sus diámetros mínimo y máximo, de esa deformidad?”

Para empezar, con los datos que tenemos pensamos que esa “deformidad” no estaba ahí cuando se formó 4 Vesta. Si te fijas en ella en la foto comparativa de arriba, es como si le hubieran arrancado un pedazo al asteroide, y eso es precisamente lo que pensamos que pasó hace relativamente poco tiempo. Un impacto tremendo, hace alrededor de mil millones de años, creó ese enorme cráter, cuyo diámetro es casi el del propio asteroide, y arrancó un buen trozo de Vesta, disgregándolo en pequeñas rocas que siguieron orbitando relativamente cerca de su progenitor durante algún tiempo, y algunos lo hacen incluso hoy.

Mapa de elevación de Vesta, creado a partir de datos del Hubble (rojo = elevado, azul = deprimido).

Observa el cráter del polo sur.

Hay tantos de estos pequeños pedazos que constituyen su propio tipo espectral, los asteroides de tipo V o vestoides, que constituyen una buena parte de la familia Vesta. Su composición es más o menos la de la superficie de Vesta, y son un testimonio de aquel golpe cataclísmico que dejó “deforme” al asteroide. Pero hay más: los vestoides que vemos sólo constituyen un 6% de la masa que debió de perder Vesta en el impacto, lo cual quiere decir que muchos de los que estaban allí al principio ya no están. Esto no debería resultar sorprendente: como hemos visto en la primera parte del artículo, las órbitas de los asteroides son volubles si se alejan de ciertas zonas estables. Muchos de los trozos de Vesta probablemente fueron lanzados hasta el hueco de Kirkwood 3:1, y desde allí, debido a la acción de Júpiter, a muchos otros lugares.

3908 Nyx, de tan sólo unos 1012 kg.

Hay vestoides en órbitas incluso cercanas a la Tierra, como el pequeño 3908 Nyx, con un perihelio de tan sólo 1,04 UA. No sólo eso: hay meteoritos caídos sobre la superficie terrestre que son de origen claramente vestoide, tras un viaje por el espacio de entre 100 y 200 millones de años tras ser arrancados de Vesta. Esto hace a 4 Vesta un cuerpo muy especial: sólo hemos podido tocar, que sepamos, trozos de cinco objetos del Sistema Solar. Cuatro de ellos son nuestro propio planeta (por supuesto), la Luna, Marte y el cometa Wild 2, al que enviamos una misión hace relativamente poco precisamente con ese propósito. El asteroide 4 Vesta es el quinto de ellos.

Diogenita de Johnstown, un meteroito de origen vestoide.

Vesta es especial, además, por ser no sólo el asteroide más brillante visto desde la Tierra, sino porque a veces, si se encuentra en la posición adecuada y la atmósfera está limpia (y, naturalmente, no hay luces de grandes ciudades cerca) es posible incluso verlo a simple vista. Cuando eso ocurre se muestra justo como el asteroide que es, de acuerdo con el significado de Herschel. Es indistinguible de una estrella, aunque si puedes observarlo durante días te darás cuenta de que no se mueve con todas ellas, sino que erra por el firmamento como un planeta.

4 Vesta sobre San Francisco en 2007 (Wikipedia/CC 3.0 Sharealike License). Versión a 1944×1296 px.

Los meteroitos procedentes de Vesta, combinados con las observaciones del Hubble y de telescopios terrestres, nos han proporcionado una gran cantidad de información sobre la estructura externa e interna del asteroide, y algunos de los datos resultan sorprendentes si pensamos en todos los asteroides como simples rocas espaciales sin “vida interna”.

Vesta tiene una corteza relativamente delgada, de unos 10 km de profundidad. Tan delgada es que el enorme cráter de su polo sur revela parte del manto, compuesto fundamentalmente de olivino. En la superficie de Vesta hay incluso regiones muy oscuras y lisas de basalto, que parecen ser el resultado de coladas de lava, de cuando el planetoide estaba aún muy caliente y parcialmente fundido. Finalmente, Vesta tiene un pequeño núcleo muy denso de níquel-hierro, no tan diferente del nuestro. Claro está, el diminuto tamaño de este asteroide ha hecho que se enfriase muchísimo más rápido que la Tierra, con lo que cualquier resto de actividad geológica en su interior desapareció hace mucho tiempo, pero sus primeros años debieron de ser bastante interesantes.

Mi intención era haber dedicado este artículo a los “cuatro magníficos”, pero la extensión me ha hecho dedicirme por dividirlo en dos partes (demasiados cuerpos en un solo artículo hace que no te acuerdes bien de todo y los mezcles, creo). De modo que en la siguiente entrega estudiaremos los dos leviatanes del Cinturón, 2 Palas y 1 Ceres.

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Enlace original: El Tamiz

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11 agosto 2010

El refractor Yerkes (1895)

El astrónomo norteamericano George Ellery Hale impulsó la construcción de un telescopio refractor equipado con una lente primaria de 1 m de diámetro en el Observatorio Yerkes, situado en Williams Bay, Wisconsin. En su momento, fue el telescopio más grande del mundo.

La lente primaria fue pulida por Alvan Clark e Hijos y completada en 1895; todavía continúa ostentando el récord de ser la más grande del mundo (clic en la imagen para ampliarla). La razón es que los constructores de aparatos refractores habían llegado a su límite con el Telescopio Yerkes, por cuanto las lentes de mayor tamaño cederían ante su propio peso, entre otros problemas. De modo que los constructores de telescopios volvieron a interesarse en los aparatos reflectores.

Fuente: The most important telescopes in history. Crédito de la imagen: Alain Riazuelo, extraída de Eyes on the Skies: 400 Years of Telescopic Discovery, de Govert Schilling y Lars Lindberg Christensen (Wiley-VCH, 2009) (en inglés).

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Vía: El Sofista

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La astronomía en la Edad Media y 7

Un número de factores influyeron en la Europa del renacimiento para el avance de la astronomía clásica, especialmente en sus aspectos más científicos y matemáticos. En primer lugar, las traducciones precisas de los textos en griego clásico estuvieron ampliamente disponibles en latín; en muchos casos fueron traducidas literalmente por nativos griegos de Constantinopla que hablaban la lengua. En segundo lugar, estas traducciones incluirán valiosos comentarios y añadidos realizados por eruditos islámicos y bizantinos. En tercer lugar, el espíritu del renacimiento alentó el avance del conocimiento obtenido por medios propios, en detrimento del destinado únicamente a necesidades religiosas. En cuarto lugar las universidades seculares estaban ya bien establecidas, y cada vez estaban más inclinadas en trasmitir los nuevos conocimientos científicos a sus estudiantes.

Planisferio incluido en la Cosmographia de Pedro Apiano (1492-1552) publicada en 1574

Pero, ¿Cómo estas ideas astronómicas perdidas alcanzaron a otros estamentos no relacionados con las universidades? La clave de esto fue el revolucionario o quinto factor del renacimiento en el aprendizaje de la astronomía clásica. A partir de mediados del siglo XV el desarrollo de la imprenta de tipos móviles, hizo posible una difusión mucho más eficaz. Hacia 1480 Erhard Ratdolt publicará libros científicos en Venecia. Entre 1495 y 1498, el impresor veneciano Aldo Manucci publicó las obras completas de Aristóteles, y su Imprenta Aldine continuó publicando libros de grandes autores clásicos. Otro centro de impresión fue la ciudad de Nuremberg, donde en 1493 Hartmann Schledel la Crónica de Nuremberg un texto geográfico y de historia del mundo influyente, con ilustraciones de personajes importantes, lugares, y sucesos.

Aunque los primeros libros impresos fueron relativamente claros, encontraron lectores entre gente con intereses comerciales como la construcción de barcos y la navegación, al igual que en familias aristocráticas. De hecho, afirma Jardine tener una gran biblioteca se convirtió en un importante símbolo de estatus social entre los poderosos hombres del renacimiento. Estos nuevos coleccionistas competían en la búsqueda de libros raros, estimulando el comercio de libros y la realización de nuevas traducciones e impresiones de antiguas obras maestras. Gradualmente, se abrieron nuevos mercados con libros más asequibles para escuelas y universidades, donde los menos privilegiados tenían contacto con estas obras. Algunos de estos libros incluían planisferios, que eran unos añadidos móviles a las páginas del libro y que podían utilizarse para realizar cálculos astronómicos. Algunos planisferios resultaron ser más sencillos y asequibles que los astrolabios metálicos.

En el tiempo del renacimiento, la astronomía griega clásica había retornado a Europa occidental a través de fuentes musulmanas y bizantinas, y a veces sustancialmente mejorada. Las universidades seculares, la disponibilidad de libros impresos, y el humanismo de los tiempos resultaron un caldo de cultivo adecuado para los avances en matemáticas y en la observación astronómica, comenzando por Nicolás Copérnico, pasando por Tycho Brahe hasta llegar a Johannes Kepler y Galileo Galilei.

De una forma paralela, las descripciones griegas clásicas de las constelaciones se ilustraron en papel en las primeras obras celestes realizadas por Albrech Dürer, Alessandro Piccolomini y Giovanni Galucci, tipos que yo mente por los grandes atlas de Johan Bayer, Johannes Hevelius, John Flamsteed y Johann Bode.

El época oscura de la edad media, los eruditos bizantinos y musulmanes hicieron un gran trabajo construyendo un puente que conectaba la astronomía matemática de Ptolomeo con los pensadores renacentistas, hasta llegar al flujo dinámico de conocimiento que continúa hasta nuestros días.

Traducido y adaptado de un artículo original de Nick Kanas.

Publicado en Odisea cósmica

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La astronomía en la Edad Media 6

Paschos y Sotiroudis explican que la Schemata hizo su viaje a Italia, probablemente en el siglo XV. Podría haber incluido a Copérnico, que aprendió griego y estudio un derecho eclesiástico, medicina y astronomía en varias ciudades italianas.

Euclides de Alejandría fue un notable matemático griego que vivió entre el 325 a. Jc. al 265 a. Jc.

Otras evidencias sugieren que los documentos bizantinos viajaron a Europa a través de Italia. En su libro de 1998 "Wordly Goods: a New History of The Renaissance", la profesora inglesa Lisa Jardine narra que el 8 febrero de 1438, el emperador bizantino Juan VIII, el Patriarca ortodoxo José II, y un conjunto de 700 obispos, mujeres y personas letradas llegaron a Florencia, donde la corte del Papa Eugenio IV estaba situada, para una reunión. El encuentro tenía como propósito reconciliar a la Iglesia Católica romana y a las iglesias ortodoxas orientales. Los bizantinos trajeron libros y textos en griego original, incluyendo las obras de Platón, Aristóteles, Euclides, Ptolomeo. Mientras los jerarcas continuaban discutiendo sobre doctrina de la Iglesia y negociaban sin éxito la fusión de ambas iglesias, los expertos intelectuales tanto del lado bizantino como del occidental intercambiaron ideas filosóficas y matemáticas. Jardine enfatiza la importancia de este contacto:

Los libros escritos en griego eran los que más impresionaban a los eruditos en Florencia. La incapacidad de los copistas monásticos para transcribir el alfabeto griego poco familiar en el mundo occidental, o la dificultad para aprender griego clásico en cualquier parte de las tierras occidentales, por ejemplo, actuaban como barrera para que las obras de los grandes matemáticos y geométricas griegos Euclides, Apolonio, Pappus, Tolomeo se conociesen en occidente.

Jardine recalca que dichos libros, junto con las conferencias dadas por los eruditos griegos durante esta reunión, contribuyeron a crear una moda por el aprendizaje del griego en Italia, y llevó al mecenas florentino de las artes Cosimo de Medici, al fundar su academia platónica.

En torno a 1453, cuando Constantinopla cayó en manos de los turcos Otto manos, un gran número de eruditos bizantinos se mudaron a Italia, trayendo con ellos sus bibliotecas personales de raros libros griegos. Venecia acogió a muchos de estos emigrantes, de forma que llevó al erudito bizantino el cardenal Bessarion a afirmar que esta ciudad parecía la nueva Bizancio, y en 1468 donó su magnífica colección de 600 manuscritos y libros a la catedral de San Marcos. Esta colección incluía obras matemáticas de Arquímedes, Apolonio y Ptolomeo.

Publicado en Odisea cósmica

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Llegan las Perseidas 2010

Como cada año han llegado fieles a su cita las Perseidas o Lágrimas de San Lorenzo, una lluvia de meteoros cuyo momento álgido se producirá durante las madrugadas del 12 y el 13 de agosto. La observación de este fenómeno astronómico se verá favorecida por una incipiente luna creciente, aunque las nubes podrían cubrir los cielos e impedir el espectáculo en la mitad norte de la Península.

Imagen compuesta de las Perseidas de 2009. Crédito: Chris Peterson (Cloudbait Observatory).

El punto de máxima intensidad de la lluvia de perseidas 2010 se espera justo antes del amanecer de los días 12 y 13 de agosto. Las estimaciones para este año son aproximadamente de 50 perseidas por hora.

La Luna nueva del 10 de agosto implica que apenas habrá luz lunar, por lo que los cielos se mantendrán oscuros y se podrán observar bastantes meteoros. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología, no obstante, señalan cielos nubosos y lluvias en las comunidades del norte de España.

Las Perseidas es una lluvia de meteoros (aunque a menudo se hable de “estrellas”) que tiene origen en el cometa Swift-Tuttle. La cola de este cometa se cruza cada año con la órbita terrestre durante el mes de agosto, aunque el período de actividad de las perseidas se inicia desde la segunda quincena de julio.

Pequeños fragmentos de polvo del cometa chocan entonces contra la atmósfera terrestre a 212.000 km/h. A esta velocidad, incluso el más pequeño fragmento de polvo produce una vívida estela luminosa —un meteoro— al desintegrarse. Debido a que los meteoros del cometa Swift-Tuttle salen de la constelación de Perseo, a esta lluvia de “estrellas” se la denomina "Perseidas".

El espectáculo comenzará entre las 21:00 y las 22:00 horas del jueves 12 de agosto, cuando la constelación de Perseo salga por el noreste. Éste es el momento para buscar a las perseidas que se acercan desde el horizonte y rozan la atmósfera como piedras que saltan sobre la superficie del agua.

"Las estelas de los meteoros que rozan la Tierra son largas, lentas y coloridas; y constituyen una de las clases de meteoros más bellos", dice Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides, de la NASA, en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales (EEUU).

Durante el transcurso de la noche, Perseo va ascendiendo y la cantidad de meteoros se incrementa. "A partir de las 02:00 del viernes 13 de agosto, cada hora, docenas de perseidas pueden aparecer cruzando el cielo". El punto culminante tiene lugar un poco antes del amanecer, cuando la cantidad de meteoros puede ser mayor alcanzando los 50 meteoros por hora.

Para obtener mejores resultados “hay alejarse de las luces de la ciudad", aconseja Cooke. Las Perseidas más brillantes se pueden ver desde las ciudades, pero las ráfagas más espectaculares, compuestas por meteoros “tenues y delicados”, sólo se podrán observar en zonas rurales.

La lluvia de meteoros de las Perseidas es uno de los acontecimientos más esperados por los amantes de la astronomía. También son conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo” porque aparecen entorno a esta festividad (10 de agosto) y antiguamente se asociaban con las lágrimas que vertió San Lorenzo durante su martirio en una parrilla.

Fuente: NASA

Vía: SINC

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Ambicioso sondeo retrata maternidades estelares

Astrónomos que están escaneando la Nube de Magallanes con el telescopio VISTA de ESO, obtuvieron una espectacular imagen de la Nebulosa Tarántula en nuestra galaxia vecina, la Gran Nube de Magallanes. Esta vista panorámica en infrarrojo cercano retrata la nebulosa en gran detalle, así como también a la rica área del cielo que la rodea. La imagen fue obtenida al inicio de un ambicioso sondeo de nuestras galaxias vecinas, las Nubes de Magallanes, y de su entorno.

Imagen de la Nebulosa de la Tarántula  con el Rastreo de VISTA a la Nube de  Magallanes.

Crédito: ESO/M.-R. Cioni/Rastreo de la Nube de Magallanes con VISTA.
Reconocimiento: Unidad de Rastreo Astronómico de Cambridge.

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La líder del equipo de rastreo, Maria-Rosa Cioni (Universidad de Hertfordshire, Reino Unido) explica: “Esta es una visión de una de las más importantes zonas de formación estelar en el Universo local: la espectacular zona de formación estelar 30 Doradus, también llamada Nebulosa de la Tarántula. En su centro hay un gran cúmulo de estrellas denominado RMC 136, donde están ubicadas algunas de las estrellas más masivas que se conocen”.

El telescopio VISTA de ESO [1] es un nuevo telescopio de rastreo en el Observatorio Paranal en Chile (ver comunicado de prensa de ESO). VISTA está equipado con una enorme cámara que detecta la luz en la parte del espectro que corresponde al infrarrojo cercano, revelando una gran riqueza de detalles sobre los objetos astronómicos, proporcionando así una comprensión de los mecanismos internos de los fenómenos astronómicos. La luz infrarroja posee una longitud de onda más larga que la luz visible y, por tanto, no podemos verla directamente, pero puede pasar a través de la mayor parte del polvo que normalmente oscurece nuestra visión. Por esto resulta particularmente útil para estudiar objetos tales como las estrellas jóvenes que están aún rodeadas por las nubes de gas y polvo desde donde se formaron. Otro aspecto poderoso de VISTA es el amplio campo del cielo que su cámara puede abarcar en cada fotografía.

Esta imagen es la última captada por VISTA en su Rastreo de la Nube de Magallanes (VISTA Magellanic Cloud Survey o VMC). El proyecto busca escanear una vasta área de 184 grados cuadrados del cielo (lo que corresponde a casi mil veces el área aparente de la Luna llena), incluyendo a nuestras galaxias vecinas, la Gran Nube y la Pequeña Nube de Magallanes. El resultado final será un estudio detallado de la historia de la formación estelar y una geometría tridimensional del sistema Magallanes.

Chris Evans del equipo de VMC agrega: “Las imágenes de VISTA nos permitirán extender nuestros estudios más allá de las zonas interiores de la Tarántula, hacia la multitud de zonas de formación estelar cercanas, que también albergan una rica población de estrellas jóvenes y masivas. Armados con las nuevas y exquisitas imágenes infrarrojas, podremos investigar los capullos donde las estrellas masivas aún se están formando hoy, mientras observamos además sus interacciones con estrellas más antiguas en un área más amplia”.

La imagen de campo amplio muestra una gran cantidad de objetos diferentes. El área brillante arriba del centro corresponde a la Nebulosa de la Tarántula con el cúmulo RMC 136 de estrellas masivas en su núcleo. A la izquierda está el cúmulo de estrellas NGC 2100. A la derecha se encuentran los diminutos vestigios de la supernova SN1987A (ver comunicado de prensa de ESO). Abajo del centro se encuentran una serie de zonas de formación estelar, incluyendo NGC 2080 –apodada la “Nebulosa Cabeza de Fantasma”- y el cúmulo de estrellas NGC 2083.

El Rastreo de VISTA a la Nube de Magallanes es uno de los seis enormes rastreos en infrarrojo cercano del cielo austral que tomarán la mayor parte de los cinco primeros años de operaciones de VISTA.

Notas

[1] VISTA -el Visible and Infrared Survey Telescope for Astronomy- es el más reciente de los telescopios del Observatorio Paranal de ESO en el norte de Chile. VISTA es un telescopio de rastreo que trabaja en longitudes de onda de infrarrojo cercano y constituye el mayor telescopio de rastreo del mundo. Su gran espejo, su visión de campo amplio y sus detectores altamente sensibles revelarán una panorámica completamente nueva del cielo austral.

El telescopio está localizado en una cima adyacente al Very Large Telescope (VLT) de ESO y comparte las mismas condiciones de observación excepcionales. VISTA posee un espejo principal de 4,1 metros de diámetro. En términos fotográficos, puede considerarse como una cámara digital de 67 megapixeles con un lente f/3,25 de 13.000 mm.

Información adicional

ESO, el Observatorio Europeo Austral, es la principal organización astronómica intergubernamental en Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Es apoyado por 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Portugal, el Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza. ESO desarrolla un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación terrestres que permiten a los astrónomos hacer importantes descubrimientos científicos. ESO también cumple un rol principal en promover y organizar la cooperación en investigación astronómica. ESO opera tres sitios únicos de observación de clase mundial en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Very Large Telescope, el observatorio óptico más avanzado del mundo. ESO es el socio europeo de un revolucionario telescopio, ALMA, el proyecto astronómico más grande en desarrollo. ESO está actualmente planificando un European Extremely Large Telescope, el E-ELT, telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 42 metros de diámetro, que llegará a ser “el ojo más grande del mundo en el cielo”.

Enlaces
Más información sobre VISTA (en inglés)
El Rastreo VMC (en inglés)

Fuente: ESO

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06 agosto 2010

Las galaxias Antennae en colisión

Una nueva y bella imagen de la colisión de dos galaxias acaba de ser publicada por la NASA. Las galaxias Antennae, situadas a alrededor de 62 millones de años luz de la Tierra,se muestran en esta composición realizada con datos tomados por el Observatorio Espacial Chandra en rayos X (azul), el Telescopio Espacial Hubble (en oro), y el Telescopio Espacial Spitzer (en rojo).

La colisión comenzó hace más de 100 millones de años y continúa en la actualidad, dando lugar a la formación de millones de estrellas en las nubes de polvo y gas de las galaxias. Algunas de las estrellas nacidas como fruto de esta fusión eran tan masivas que agotaron su combustible rápidamente, explotando como supernovas a los pocos millones de años de existencia.

La imagen de rayos X del Chandra muestra enormes nubes de gas interestelar caliente, que han sido enriquecido con los elementos inyectados por las supernovas. Este gas enriquecido, que incluye elementos como el oxígeno,hierro,magnesio y sicilio, se incorporarán a las nuevas generaciones de estrellas y planetas. Las fuentes luminosas de la imagen, similares a pequeños puntos, son producidas por el material que cae en los agujeros negros, y en las estrellas de neutrones. Algunos de estos agujeros negros pueden tener masas que superen a las cien masas solares.

Los datos del Spitzer muestran la luz infrarroja proveniente de las nubes de polvo calientes que son calentadas por las estrellas recién nacidas, siendo más abundante la cantidad de estas nubes en la región de superposición de las dos galaxias en colisión.

Los datos del Hubble revelan estrellas viejas de color rojo, filamentos de polvo en marrón, y regiones de formación estelar en amarillo y blanco. Muchos de los objetos que se presentan más tenues en la imagen óptica corresponden a grupos que contienen miles de estrellas.

Las galaxias Antennae toman su nombre de las características antenas vistas en las imágenes de gran angular del sistema. Estas "antenas" fueron producidas por las fuerzas de marea generadas en la colisión.

Más información en el enlace.

Vía: Astrofísica y Física

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Eliminando el centelleo del cielo nocturno

Un avance en la óptica adaptativa permite a los astrónomos obtener imágenes de la calidad del telescopio espacial sobre un amplio campo de visión, pero aquí en la Tierra.

Crédito: M. Hart

Si usted es como la mayoría de la gente, es probable que disfrute del titilar de las estrellas que cubren el cielo en una noche clara de verano. Pero, si usted es un astrónomo, es probable que le resulte muy molesto.

Un equipo de astrónomos de la Universidad de Arizona, liderado por Michael Hart, ha desarrollado una técnica que le permite eliminar el centelleo en un amplio campo de visión, lo que permite a los telescopios basados en la superficie de la Tierra obtener imágenes tan nítidas como las tomadas por el telescopio espacial Hubble y mucho más rápidamente.

La técnica llamada óptica adaptativa láser, se describe en la edición del 5 de agosto de 2010 de la revista Nature.

La turbulencia atmosférica desdibuja la luz de los objetos celestes en el momento en que llega al espejo de un telescopio terrestre. La mayor parte de la distorsión ocurre a menos de dos kilómetros y medio del suelo, donde el calor que va en aumento hacia la superficie alborota el aire.

Se puede pensar la óptica adaptativa láser como los auriculares con cancelación de ruido, sólo que para las ondas de luz en lugar de las ondas de sonido. Un haz de rayos láser y un espejo flexible en la óptica del telescopio forman el corazón del sistema.

Desde su observatorio en el Monte Hopkins, al sur de Tucson, Arizona, Hart y su grupo apuntan un haz de rayos láser verde en el cielo nocturno. Algo de la luz del láser rebota en las moléculas de oxígeno y nitrógeno en  lo alto de la atmósfera, creando cinco estrellas artificiales esparcidas en el campo de visión.

“Observamos lo que les hace la turbulencia atmosférica”, explica Hart, profesor de astronomía en el Observatorio Steward y en el departamento de astronomía de la  Universidad de Arizona. “La luz que se refleja nos dice lo que se necesita saber acerca de la turbulencia”.

Los datos de la turbulencia se incorporan después en una computadora que controla el espejo adaptativo, cuya parte posterior está tachonada de los llamados actuadores, pequeñas agujas magnéticas rodeadas de bobinas.

Cuando la computadora envía corrientes eléctricas a través de las bobinas, mueve los actuadores, algo no muy diferente de como un parlante traduce las señales eléctricas de un amplificador en movimientos de la membrana de sonido. El espejo adaptativo de Hart tiene 336 actuadores pegados en su espalda que hacen que el espejo se deforme lo suficiente como para anular el parpadeo causado por la atmósfera. Los movimientos correctivos son tan pequeños que el ojo humano no los puede ver y ocurren mil veces por segundo.

La diferencia entre un telescopio con óptica adaptativa y uno sin ella es similar a una cámara con estabilizador de imagen comparada con otra sin estabilización.

Según Hart, los astrónomos e ingenieros han realizado avances considerables sobre la óptica adaptativa, en los últimos 15 a 20 años, pero, hasta ahora, la tecnología sufría una limitación fundamental: el borrón atmosférico sólo puede ser eliminado a lo largo de una línea de visión muy estrecha.

“Es como ser capaz de ver con mucha agudeza a través de un agujero, mientras que el resto del campo de visión se parece a un vidrio esmerilado”, dijo Hart. “Nuestra técnica hace que el agujero sea más grande”.

Las leyes de la física imponen un equilibrio entre campo de visión y resolución. El grupo de Hart sacrifica parte de la muy alta resolución para obtener un campo visual más grande, pero para muchos esfuerzos científicos esta solución de compromiso  bien vale la pena, dijo.

Uno de esos esfuerzos es el estudio de galaxias muy antiguas que se formaron hace unos 10 mil millones de años, cuando el Universo tenía menos de un cuarto de su edad actual. Conocidas por los astrónomos como galaxias de alto corrimiento al rojo, estos objetos están a miles de millones de años luz de distancia.

“Para comprender la evolución de esas galaxias antiguas, tenemos que observar miles de ellas y estudiar sus características espectrales y composición química”, dijo Hart, “y obtener un espectro de una galaxia de alto desplazamiento al rojo lleva mucho tiempo porque son muy débiles”.

“Con nuestra nueva técnica de óptica adaptativa, se pueden ahora observar docenas a la vez. Muestrear miles de espectros de galaxias se torna factible”.

Los cúmulos de estrellas supermasivas son otro ejemplo.

“En esos cúmulos, las estrellas están naciendo mientras estamos conversando y es ahí donde tenemos que apuntar nuestros telescopios para aprender sobre los procesos que impulsan la formación de estrellas”.

“Todavía hay mucho que continúa siendo un misterio”, añadió Hart, “sobre todo porque estos cúmulos se extienden sobre varios campos de visión y están repletos de estrellas que parecen estar una dentro de la otra a menos que se pueda obtener una imagen súper-aguda”.

Pero para que los astrónomos puedan empezar a analizar espectros de luz de las estrellas en el cúmulo, como primera medida tienen que separarlas.

“Se necesita saber  cuáles de las estrellas son, en realidad, parte del cúmulo y cuáles están ahí sólo por compartir su línea visual”, explica Hart. “Para hacer eso, es necesario comparar imágenes tomadas con alrededor de un año de diferencia. Si usted encuentra que las estrellas, en el ínterin, se han movido, significa que no están unidas gravitacionalmente al cúmulo. Es mucho más fácil señalar la posición de una estrella si se tiene una imagen aguda que una borrosa”.

Con el nuevo sistema de óptica adaptativa, cúmulos de estrellas completos pueden ser examinados en una sola observación, escriben los autores en su artículo.

El grupo de Hart espera que su técnica se aplique en los grandes telescopios como el Telescopio Gigante Magallanes, que está siendo desarrollado por astrónomos de la Universidad de Arizona y de otros lugares.

“Todavía no hemos alcanzado el límite de nuestro sistema de óptica adaptativa”, dijo Hart. “Ahora podemos cancelar la turbulencia atmosférica en un campo de dos minutos de arco, que es aproximadamente el diámetro de una quinceava parte de la Luna llena”.

A distancias cósmicas del espacio profundo hay una gran cantidad de cúmulos de estrellas y un montón de galaxias de alto corrimiento al rojo.

Los coautores del artículo, junto a Hart, son: Mark Milton, Christoph Baranec (ahora en Observatorios Ópticos del Caltech, en Pasadena, California), Keith Powell, Thomas Stalcup (Observatorio Keck, Hawai), Don McCarthy, Kulesa Craig y Eduardo Bendek.

Más información en:
http://uanews.org/

Vía: El Mensajero de los Astros

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