El Universo (2ª temp): 16 Supernovas

10 julio 2009 |

La supernova es una explosión estelar, resultado de la muerte espectacular de una estrella. Una supernova puede brillar como cien mil millones de soles e irradiar tanta energía como la que el Sol emitiría durante diez mil millones de años. Destellos de luz de gran energía y materia se lanzan al espacio y pueden causar enormes estallidos de rayos gamma y emitir una intensa radicación de rayos X durante miles de años. Los astrónomos creen que este proceso crea los verdaderos cimientos de los planetas, los seres humanos y las plantas, de modo que su estudio es primordial si queremos entender cómo se crearon la vida y el universo. Conoceremos a los mejores cazadores de supernovas del mundo y veremos grabaciones de supernovas realizadas a lo largo de la historia. El trabajo de estas personas es averiguar dónde, por qué y cómo se producen las supernovas.

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Las supernovas más lejanas del Universo

09 julio 2009 |

Dos supernovas de gran tamaño, es decir, explosiones masivas de estrellas moribundas, han podido se observadas por los astrónomos de la Universidad de California, y se han convertido en las más lejanas localizadas hasta ahora, gracias a una nueva técnica que permitirá encontrar otras estrellas al borde de la muerte en el Universo.

'Eta carinae', una futura supernova en la Vía Láctea, a 7.500 años luz. | Nature

Los investigadores aseguran en la revista Nature, donde publican hoy sus resultados, que su nuevo método permitirá avanzar en el estudio de la formación de las galaxias y de planetas como la Tierra.

Una supernova es un fenómeno que tiene lugar cuando una estrella masiva (es decir, que tiene más de ocho veces la masa del Sol) muere en una explosión muy brillante. Las localizadas ahora tuvieron lugar hace 11.000 millones de años, cuando la anterior más distante encontrada es de hace 6.000 millones.

Jeff Cooke, de California, se dedica a estudiar los astros que son de 50 a 100 veces la masa del Sol y que expelen hacia fuera parte de su masa antes de morir. Cuando finalmente estallan, la materia más próxima brilla intensamente durante años. Normalmente, los astrónomos encuentran supernovas comparando imágenes tomadas en diferentes momentos: cualquier nueva luz detectada puede ser una supernova.

Con esta idea, Cooke analizó imágenes captadas a lo largo de un año y las comparó con las de años anteriores. «Si se juntan todas las imágenes en un gran mural, se puede alcanzar a ver los objetos más débiles en el Universo más profundo, de igual modo que si se abre el obturador de una cámara fotográfica mucho tiempo, se capta más luz», asegura el astrónomo.

Los investigadores utilizaron las imágenes obtenidas por el telescopio franco-canadiense en Hawai y confirmaron la existencia de las supernovas con el telescopio Keck, también en Hawai y el tercero más grande del mundo.

Cooke recuerda que si el Universo tiene unos 13.700 millones de años, «estamos viendo realmente alguna de las primeras estrellas que se formaron en su origen». En 2008, el mismo equipo ya descubrió un racimo de galaxias formadas hace 11.400 millones de años, que está ayudando a entender cómo se formó el Universo.

Vía elmundo.es

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La órbita del planeta más interior en el Sistema Solar, Mercurio, se aparta de lo que debería ser si se hacen los cálculos con las leyes de Newton. Hace cien años, cuando Einstein explicó esta anomalía, confirmó con ello su teoría de la gravedad: la Teoría de la Relatividad General.

Ahora, un físico israelí predice que si llegara a detectarse una anomalía similar, pero mucho más sutil, en las órbitas de los planetas, se podría probar su propia teoría, conocida como Dinámica Newtoniana Modificada o MOND.

La respuesta al enigma de la materia oscura podría encontrarse en nuestro propio Sistema Solar

Esta teoría aporta una alternativa a la teoría de la materia oscura para explicar la razón por la cual las estrellas que orbitan alrededor del borde de la espiral de las galaxias no se pierden en el espacio.

Estas estrellas se desplazan a una velocidad demasiado grande para que la gravedad convencional que ejerce la masa en el centro de una galaxia espiral las sostenga en sus órbitas, de modo que algo las debe mantener en sus recorridos.

Una teoría dice que la que proporciona el tirón extra es la invisible materia oscura. Pero una alternativa es la teoría MOND, elaborada en la década de 1980 por Mordehai Milgrom, ahora en el Instituto de Ciencia Weizmann en Rehovot, Israel.

Una de las sugerencias que se da en MOND es que la gravedad que experimentan las estrellas exteriores de la galaxia es, de alguna manera, más fuerte que lo que cabría esperar según la física newtoniana.

La teoría MOND cuenta que por debajo de un umbral crítico en la aceleración, denominado 0, la gravedad pasa de la forma convencional newtoniana, que se debilita con el cuadrado inverso de la distancia, a una forma más fuerte, que declina con la inversa de la distancia.

En otras palabras, Milgrom propuso que la gravedad es más fuerte de lo esperado a las bajas aceleraciones ultraperiféricas de las estrellas que orbitan más lejos.

Cuantificando un 0 a los 10-10 metros por segundo por segundo, este único parámetro permite explicar el movimiento estelar en cientos de galaxias espirales.

Por el contrario, la idea de la materia oscura requiere diferentes cantidades de cosas con una distribución diferente en cada galaxia.

Pero la verificación de la teoría MOND, al igual que la de la materia oscura, se ve afectada por el hecho de que se manifiesta sólo a escala muy grande, comparable al tamaño de las galaxias, y por eso no se presta a experimentos.

En un documento que se publica en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, el científico afirma que existen formas de MOND que predicen un efecto en nuestra propia vecindad: “Es la primera vez que una versión de MOND prevé efectos definidos en el Sistema Solar “.

Milgrom razona que si las leyes de Newton son correctas, habrá una región entre el Sol y el centro de la galaxia donde la gravedad de ambos se anula. Pero esta situación es, también, donde se presentará más claramente cualquier variación MOND que se aparte de la gravedad de Newton.

En otras palabras, si hay gravedad en esa región donde no debería haber ninguna, entonces existe MOND.

Si MOND existe, aparecerá como si hubiese una anomalía, una masa “fantasma” en la región, que ejerce fuerza gravitacional sobre los cuerpos de nuestro Sistema. Y debido a que este fantasma se origina en una zona extensa en lugar de un punto definido único, ejerce una atracción sobre los planetas desde dos direcciones a la vez, el llamado “efecto del momento cuadripolar“.

Según Milgrom, esta fuerza debe causar precesión en las órbitas de los planetas, es decir, que sus órbitas elípticas alrededor del Sol debem cambiar lentamente de orientación, trazando con el tiempo un patrón como el de los pétalos de una flor. Esto es similar a el efecto predicho por Einstein en 1915. “La diferencia es que es mucho menor y que realmente se hace mayor cuanto más lejos está un planeta del Sol, al contrario del efecto predicho por Einstein,” dice Milgrom.

Sin embargo, no estamos en condiciones de realizar esta prueba, ya que no hemos observado suficientemente y por completo las órbitas de los planetas exteriores, como Neptuno.

Una cuestión que se plantea de inmediato es si esta nueva fuerza podría ser responsable de la anomalía de las Pioneer. Las dos sondas espaciales Pioneer de la NASA, que se lanzaron en la década del 70, están abandonando el Sistema Solar más lentamente de lo que deberían hacerlo. “En el Sistema Solar exterior, la fuerza es aproximadamente 100 veces más débil, y tiene la forma equivocada para explicar la anomalía Pioneer”.

Milgrom dice que hasta ahora la reacción ante su artículo ha sido positiva. “Definitivamente es interesante”, dice James Binney de la Universidad de Oxford. “Es una prueba de MOND a una escala hasta ahora inexplorada”.

Fuente: New Scientist. Aportado por Eduardo J. Carletti

Vía Axxón

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Los pasados días 29 y 30 de Junio el Director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA, David Southwood, se reunió con el Administrador Asociado para Ciencia de la NASA, Ed Weiler, en Plymouth, Reino Unido, para crear un programa de exploración progresiva del Planeta Rojo. El resultado de este encuentro bilateral ha sido un acuerdo para crear la Iniciativa de Exploración Conjunta de Marte (MEJI, siglas en inglés), que proporcionará un marco para que ambas agencias definan sus objetivos tecnológicos y programáticos relativos a Marte.

Las conversaciones entre la ESA y la NASA empezaron en Diciembre de 2008, después de que el Consejo Ministerial de la ESA recomendara buscar la colaboración internacional para preparar las nuevas misiones robóticas a Marte. Al mismo tiempo la NASA estaba reorganizando su Programa de Exploración de Marte, tras el retraso, de 2009 a 2011, de su misión Mars Science Laboratory.

Esto proporcionó a la ESA y a la NASA una oportunidad para mejorar la cooperación. Para investigar las opciones en profundidad se creó un grupo de trabajo conjunto ESA/NASA de ingeniería, junto a un panel ejecutivo que dirige el trabajo y emite recomendaciones finales sobre cómo proceder.  

En el encuentro bilateral celebrado en Plymouth el panel ejecutivo ha recomendado a la NASA y la ESA espaciar las oportunidades de lanzamiento en 2016, 2018 y 2020, e incluir en las misiones módulos de aterrizaje y orbitales para investigaciones de astrobiología, geología y geofísica con el objetivo de traer muestras de Marte a la Tierra en 2020. El Director de Ciencia de la ESA y el Administrador Asociado de la NASA han acordado, en principio, crear la Iniciativa y seguir realizando estudios para determinar las arquitecturas de misión conjunta más viables.

La ESA y la NASA han acordado también crear un equipo conjunto de revisión de arquitectura que ayude a las agencias a planificar la agenda de las misiones. Los estados miembros de la ESA y la Academia Nacional de Ciencias estadounidense revisarán los planes a medida que se desarrollen. Esta colaboración única, en misiones y en tecnologías, sentará las bases de emocionantes descubrimientos en Marte.

Vía ESA

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En la noche del 2 de julio, los detectores del Instrumento de Alta Frecuencia de la nave espacial Planck alcanzaron su extraordinaria temperatura de operaciones de -273,05°C, lo que los convierte en los objetos más fríos conocidos del espacio.

La nave espacial también ha entrado en su órbita final alrededor del segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra.

Planck está equipado con un sistema de enfriado pasivo que baja su temperatura a unos -230° C por la emisión de calor al espacio.

Tres enfriadores activos empiezan a funcionar a partir de este punto para bajar la temperatura aún más a unos increíbles -273,05° C, solo 0,1° C por encima del cero absoluto, la temperatura más fría posible teóricamente en nuestro Universo.

Esta temperatura es necesaria para que los detectores de Planck puedan, midiendo su temperatura, estudiar la radiación de fondo de microondas( Cosmic Microwave Background, CMB), la primera luz liberada en el Universo sólo 380.000 años después del Big Bang.

Los detectores buscarán variaciones de temperatura en el fondo de microondas en el orden de un millón de veces menores a un grado, lo que es comparable a medir desde la Tierra la temperatura de un conejo ubicado en la Luna. Por esta razón los detectores deben ser enfriados a una temperatura cercana al cero absoluto (–273,15° C, o cero Kelvin).

Fuente: ESA. Aportado por Eduardo J. Carletti

Más información:

Vía Axxón

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NASA prueba la internet espacial

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La Universidad de Colorado en Boulder está trabajando con NASA para desarrollar una nueva tecnología de comunicaciones que se está probando en la Estación Espacial Internacional (EEI), que extenderá la internet al espacio exterior.

Llamada Disruption Tolerant Networking, o DTN, la nueva tecnología permitirá a la agencia espacial estadounidense y otras agencias espaciales a comunicarse mejor con sus naves espaciales.

"Las comunicaciones entre las naves y las estaciones de tierra han sido tradicionalmente de enlace punto a punto, parecido a los walkie-talkie", dijo Kevin Gifford, investigador de Colorado. "Actualmente, los equipos de operaciones espaciales deben programar manualmente cada enlace y generar comandos apropiados para especificar dónde deben enviarse los datos, la hora y su destino. Al incrementarse las naves y los enlaces y la necesidad de comunicarse entre varios vehículos, estas operaciones manuales se vuelven engorrosas y costosas", explicó.

Según continuó explicando Gifford, en el futuro se requerirán capacidades de comunicación altamente automatizadas. Pero los protocolos de internet existentes, donde los servidores y las computadoras están siempre conectados, no funciona bien para muchos entornos espaciales, donde las operaciones de conexión intermitente son comunes.

Los nuevos protocolos fueron instalados en una carga (conocida como Commercial Generic Bioprocessing Apparatus, o CGBA) en la EEI en mayo para enviar mensajes DTN conocidos como "bundles" ("paquetes"). Las pruebas enviarán estos "paquetes" desde la EEI al centro Marshall y al centro de control de misión Bioserve de la Universidad de Colorado.

El nuevo protocolo fue desarrollado por el grupo conocido como Internet Research Task Force basado en el trabajo iniciado hace más de una década en conjunto entre NASA y Vint Cerf, quien ostenta el título de vicepresidente y jefe evangélico de Google, y también conocido como uno de los padres de la web.

Cerf indicó que "mientras los protocolos de internet convencionales funcionan bien para entornos altamente conectados de cortos retrasos en la Tierra, se degradan rápidamente con largos retrasos y escenarios de comunicación sin cables".

La contraparte de Cerf en la oficina de Comunicaciones espaciales y navegación de NASA es Adrian Hooke, un veterano del equipo de lanzamiento de Apolo 11, que lidera el proyecto DTN y pionero en el desarrollo de estándares de intercomunicación espacial internacional.

Hooke explicó que "con el nuevo sistema, las demoras causadas por las naves moviéndose detrás de planetas o tormentas solares que alteran las comunicaciones no son un problema porque los paquetes de datos no son descartados cuando ocurre un corte, sino que son almacenados todo lo que sea necesario hasta que surja la oportunidad de permitir su transmisión". Este método de guardar y transmitir es similar a un jugador de básquetbol pasando la pelota a otros jugadores cercanos a la cesta que tienen una mejor oportunidad de encestar, según ilustró Hooke.

Gifford señaló también "Hay intrigantes aplicaciones de la tecnología DTN en la Tierra. Incluyen el rastreo de ganado y vida natural, realzar la conectividad en áreas rurales remotas en países del tercer mundo y operaciones tácticas de apoyo para la milicia".

En noviembre de 2008 JPL probó los protocolos DTN al transmitir docenas de imágenes a través de la nave EPOXI, localizada a más de 30 millones de kilómetros de la Tierra, hasta NASA.

La nueva serie de pruebas son un paso más en el desarrollo y evolución hacia una internet interplanetaria, en la que intervienen muchos centros de NASA, como Marshall, Johnson, Glenn, Goddard, JPL (Jet Propulsion Laboratory). NASA y la Universidad de Colorado están explorando formas de extender los experimentos en la EEI para incluir a las agencias espaciales de Europa y Japón.

Fuentes y links relacionados


Sobre las imágenes
Probando DTN
Los operadores de la Universidad de Boulder Emily Pilinski (izq.), Andrew Jenkins (centro), y Sebastian Kusminski, todos de BioServe Space Technologies en el departamente de ciencia aeroespacial, recibiendo paquetes de datos de la EEI.
Crédito: Glenn Asakawa/University of Colorado
Gráficos DTN: Crédito Bioserve/NASA

Vía Noticias del Cosmos

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La conspiración lunar ¡vaya timo!

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Un libro que desmonta las teorías conspiracionistas, que tanto timador perdiodistico ha difundido, acerca del viaje a la Luna del proyecto Apolo. Se publica precisamente cuando se cumple el XL aniversario de que Neil Amstrong pisara la Luna.

Aunque aún no hemos podido leerlo, consideramos que es un libro totalmente necesario, para desenmascar a estos falsos investigadores, que tan inmerecidos beneficios obtienen vendiendo humo y engañando adrede a la población en general.

Autor:

Eugenio Fernández Aguilar (Sevilla, 1976) es licenciado en Física y profesor de Ciencias de Secundaria en Rota (Cádiz), donde reside desde 2005.

En la actualidad se halla realizando el doctorado en Filosofía de la Ciencia y su mayor interés se centra en la divulgación y popularización de la ciencia.

Mantiene uno de los blogs de divulgación científica más visitados en castellano: «Ciencia en el XXI» (eumafeag.blogspot.com ). Además de la ciencia, otra de sus pasiones es la poesía, y ha publicado numerosos poemas en revistas y libros antológicos.

Presentación de Javier Armentia, director de la colección ¡Vaya Timo!

Aunque son muchos los bulos que circulan, especialmente por Internet, son también cada vez más quienes intentan derrumbarlos. En este libro, el autor intenta —y consigue— desmontar y echar abajo el bulo o superchería de que el ser humano nunca llegó a la Luna. En él analiza también algunos posibles conceptos erróneos sobre las misiones Apolo. El autor ha elegido 50 hipótesis que parecen demostrar que el ser humano nunca llegó a la Luna, busca las fuentes donde se originaron y las refuta rotundamente una por una. Gracias a este exhaustivo análisis aprenderemos detalles y aspectos del programa lunar desconocidos para la mayoría. Gracias a él pondremos asimismo nuestra cabeza en funcionamiento y nos admiraremos —si aún cabe en nosotros capacidad de asombro— de que haya todavía tantos crédulos ignorantes que siguen creyendo en la conspiración lunar.

Vivimos rodeados de supercherías que se repiten y venden como ciertas. Algunas llegan a alcanzar notoriedad gracias a los medios de comunicación, que nos transmiten misterios aparentemente sobrenaturales o afirmaciones pseudocientíficas sin establecer antes un mínimo criterio de veracidad. Así, astrólogos, homeópatas, creacionistas, tarotistas, curanderos y muchos otros timadores parecen disfrutar de completa impunidad para vendernos sus productos. En la más reivindicadora tradición ilustrada, esta colección de libros se dirige a ese crédulo que llevamos dentro y nos muestra por qué los ovnis, la sábana santa, el feng shui, la astrología y otras modas son verdaderos timos: creencias falsas, vanas ilusiones que nos quitan tiempo y dinero (y a veces la salud). En esta colección el lector encontrará argumentos contundentes —y a la vez sabrosos— para pensar críticamente. En definitiva, para pensar: la herramienta más útil que tenemos para librarnos de los timos.

(Javier Armentia es el director del Planetario de Pamplona).

Editorial Laetoli
Monasterio de Yarte, 1, 8º. 31011 Pamplona. Tel 948 259065
Web de la Editorial Laetoli

Enlace: http://www.laetoli.net/col_timo.htm

Vía Astroseti

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Los científicos afirman que la región ártica estudiada por la nave espacial Phoenix podría constituir un entorno favorable para la vida microbiana. Representa una química hecha a la medida con periodos donde las delgadas capas de agua líquida que se forman en su superficie podrían generar un escenario de habitabilidad. “No solo encontramos agua helada tal y como esperábamos, sino que la química del suelo y los minerales que observamos nos inducen a considerar que este lugar tuvo un clima más húmedo y cálido en su pasado reciente, - los últimos millones de años - y que podría reaparecer en el futuro”, ha manifestado Peter Smith, investigador principal para la Phoenix de la Universidad de Arizona en Tucson.


Este mosaico de imágenes tomadas por la Phoenix, nos muestra el punto donde asientan las tres patas de la nave espacial. Las manchas que aparecen en el suelo marciano a la izquierda donde se asienta una de sus patas podrían ser de agua salada líquida.

El equipo científico de la Phoenix acaba de dar a conocer cuatro documentos tras emplear varios meses en la interpretación de la información enviada por la nave espacial durante el quinto mes de su misión.

El hallazgo más sorprendente fue encontrar percloratos en el suelo marciano, lo que marca un creciente interés acerca de la química del planeta, ha manifestado Michael Hecht del Jet Propulsión Laboratory que ha dirigido el trabajo acerca de los hallazgos por la Phoenix de sustancias químicas solubles.

“El estudio de Marte viene a ser una transición entre una etapa acuosa y otra química” afirmó Hecht, “Con el perclorato, por ejemplo, percibimos una conexión entre humedad atmosférica, humedad del suelo y una posible fuente de energía para los microbios, e incluso un posible recurso para los seres humanos”.

Los percloratos que absorben fuertemente el agua, representan varias décimas por ciento en la composición de las tres muestras de suelo analizadas por el laboratorio químico de la Phoenix. Podrían absorber la humedad del aire marciano. A concentraciones más altas se podrían combinar con el agua y formar una salmuera que permaneciera en estado líquido a las temperaturas de la superficie marciana. Algunos microbios en nuestro planeta utilizan los percloratos como alimento. A los exploradores humanos les podrían ser útiles como propelentes de cohetes o como generadores de oxígeno.


Una imagen cercana muestra salpicaduras de materia en el extremo de la pata de la Phoenix

Un documento acerca de los estudios sobre el agua de la Phoenix, dirigidos por Smith, aporta pistas que avalan la interpretación de que el suelo ha tenido capas de agua líquido en su pasado reciente. Finalmente, estos autores concluyen que, la evidencia de agua y la existencia de nutrientes potenciales “implica que esta región podría haber reunido anteriormente criterios de habitabilidad” durante parte de los ciclos alternantes del clima.

La Phoenix realizó excavaciones con su cuchara y encontró hielo justo por debajo de la superficie de Marte. “Deseábamos conocer el origen de este hielo”, afirmó Smith. “Podrían ser los restos de una gran capa polar que se redujo, un océano congelado o una nevada. La teoría más comúnmente aceptada es que el vapor de agua de la atmósfera se difundió lentamente a través de la superficie y posteriormente se congeló en un nivel donde la temperatura alcanzó el punto de congelación. Sospechábamos que esa era probablemente la fuente del hielo, pero algunas cosas que encontramos resultaron sorprendentes”.

La evidencia de que el hielo presente en esta región se derritió algunas veces y humedeció el suelo, es la consecuencia del hallazgo de carbonato cálcico en el suelo cuando fue calentado por el horno analítico de la Phoenix o fue mezclado con ácido en el laboratorio de análisis químico por vía húmeda de la misma. Otro informe realizado por un equipo dirigido por William Boynton de la Universidad de Arizona afirma que el carbonato cálcico encontrado resulta más coherente con la formación en el pasado de interacciones del dióxido de carbono de la atmósfera con capas delgadas de agua presentes en la superficie de las partículas”.


Mosaico de imágenes realizadas por la Surface Stereo Imager Camera de la Phoenix, mostrando varias zanjas excavadas por la sonda espacial, además de una esquina de la misma y la planicie ártica marciana que se extiende por el horizonte

Los nuevos informes dejan sin resolver si las muestras del suelo recogidas por la cuchara de la Phoenix contenían carbón de naturaleza orgánica. Los percloratos podrían haber generado compuestos orgánicos sencillos durante el calentamiento de las muestras de suelo en el horno, evitando su clara detección.

El calentamiento en el horno no mostró signos de la eliminación de ningún vapor de agua a temperaturas inferiores a 295 ºC, indicando que el suelo no contenía agua adherida a sus partículas. Los ciclos climáticos resultantes de la inclinación y de la órbita de Marte a escala de cientos de miles de años o más, podrían explicar por qué continúa presente el suelo húmedo.

La Phoenix fue lanzada en agosto de 2007 y aterrizó en Marte en mayo de 2008. Se cortaron las comunicaciones en noviembre de 2008 con la llegada del invierno marciano y tras agotarse la energía de sus paneles solares.

Fuentes: JPL, EurekAlert, Spaceflightnow.com y Universetoday.com

Vía LatinQuasar

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Una nueva clase de púlsar, detectada por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA, está resolviendo el misterio de fuentes de rayos gamma previamente no identificadas, ayudando a los científicos a entender el mecanismo que hay detrás de las emisiones de púlsares.

Un estudio que fue publicado en Science Express describe 16 púlsares descubiertos por Fermi basándose en sus emisiones pulsantes de rayos gamma de alta energía. Un púlsar es una estrella de neutrones que gira rápidamente, el núcleo denso que queda después de una explosión de supernova.

La mayoría de los 1.800 púlsares conocidos fueron detectados a través de sus emisiones periódicas en radio.

“Se trata de los primeros púlsares detectados sólo en rayos gamma, y ya hemos encontrado 16, afirma el coautor del artículo Robert Johnson.

“Antes de esto ya se sospechaba de la existencia de una amplia población de púlsares que no emiten en radio, pero hasta que no se lanzó Fermi, sólo se conocía un púlsar silencioso en radio, y fue detectado inicialmente en rayos X”.

Fuente: UC Santa Cruz. Aportado por Eduardo J. Carletti

Vía Axxón

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El Universo (2ª temp): 15 Viaje espacial

03 julio 2009 |

Cuando el hombre por fin se liberó de la fuerza de la gravedad de la Tierra, el sueño de viajar a otros planetas se hizo realidad. En la actualidad, con la esperanza de viajar más rápido a través de la inmensidad del espacio, los científicos están proponiendo una extraña selección de tecnologías: desde las naves espaciales que cuentan con velas capaces de captar los rayos láser, a los motores a propulsión impulsados por una extraña entidad conocida como anti-materia. Durante el programa también examinaremos la ciencia que se encuentra tras la extravagante noción conocida con el nombre de warp-drive (propulsión por curvatura) y una partícula teórica que puede viajar a mayor velocidad que la luz.

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