"El Cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido o lo que será" Carl Sagan

02 julio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (conclusión)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

Conclusión

El sólo hecho de elegir diez temas para este serie fue, como siempre, una tarea ardua, comenta Phil Plaitt. Y agrega: "Aparte de las diez mencionadas, puedo pensar en muchas otras cosas: el JWST no reemplazará al Hubble, lo sucederá; el Hubble no es en realidad un telescopio, es un observatorio completo; puso en órbita la mejor cámara UV construida hasta ahora, con una sensibilidad tal que una estrella masiva y caliente del tipo O en la Galaxia de Andrómeda podría dañarla —y una vez estuve cerca de hacerlo—; cuando hay una lluvia de meteoritos fuerte, los ingenieros apuntan al Hubble en la direccion opuesta.

Estoy seguro que también hay miles de cosas sobre el Hubble que no conozco. Trabajé en el proyecto del Hubble durante diez años pero hace una década me alejé del proyecto. Es una máquina complicada y hermosa que cambió la manera en que miramos el universo, quizá para siempre (clic en la imagen para ampliarla). Por cierto que cambió la forma en que los científicos hacen astronomía... y sé que lo mejor que hizo, lo mejor que podía haber hecho, fue permitir que la gente vea lo extraordinariamente magnífico que es nuestro universo. Y esto es algo que sí sé acerca del Hubble y estoy muy agradecido por ello."

Con esta entrada termina la serie dedicada al Telescopio Espacial Hubble.

Accede al resto de la serie aquí.

Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

Vía El Sofista

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Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (10)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

Pueden verse todas las imágenes del Hubble con más de un año de antigüedad

Desde que fuera lanzado en 1990 el Hubble realizó más de 100 mil órbitas alrededor de la Tierra y efectuó más de medio millón de observaciones diferentes. Ya los números son asombrosos, pero ¿sabían que pueden consultar —por lo menos potencialmente— todas esas imágenes? Bueno, casi todas.

Todos los datos obtenidos con el Hubble con más de un año de antigüedad se guardan en un archivo público. ¿Quieren enterarse qué observaba el Hubble el día de su cumpleaños de hace dos años o cuando nacía uno de sus hijos? Es fácil saberlo: consultando la base de datos. En muchos casos incluso es posible obtener una vista previa de la imagen. Por ejemplo, la imagen mostrada arriba corresponde a la galaxia espiral M51, también llamada la Galaxia del Remolino (clic en la imagen para ampliarla). La vista previa muestra los datos sin procesar, tal como salieron del telescopio y, por lo general, el resultado no es particularmente bonito. Para embellecerlo hay que procesarlo, lo que significa eliminar el marco negro, la raya diagonal del marco, dividir por el campo plano, marcar los píxeles malos, combinar numerosas exposiciones para borrar los rayos cósmicos, realizar una corrección geométrica... y si quieren una imagen color, hay que procesar cada uno de los filtros utilizados en la observación para después combinarlos con Photoshop o algún otro programa de tratamiento de imágenes.

Obviamente todo esto no lo puede hacer cualquier usuario, ya que incluso es un proceso bastante más complicado de lo que parece. En consecuencia no todos pueden extraer datos, porque si fuera posible los servidores del archivo tendrían serias dificultades en cumplir con las peticiones. Es necesario justificar la petición y abrir una cuenta. Y nada de empezar a bajar megas y megas de información, ya que como le pasó al propio Phil Plaitt, todo el mundo comenzó a mirarlo con mala cara.

Una aclaración con respecto al período de un año: los datos son propiedad de la persona que los tomó por el lapso de un año, de forma que los científicos involucrados en el proyecto tengan el tiempo para revisar los datos. Lleva tiempo procesar los datos y mucho más analizarlos. Si todo el mundo tuviera acceso instantáneo a todos los datos, alguien más experimentado podría aprovecharse y descubrir algo en los datos obtenidos por otro. Sin embargo, tampoco es justo que se retengan los datos para siempre. La solución de compromiso es, entonces, que la propiedad sobre los datos dura un año, con lo cual los científicos tienen el tiempo suficiente para examinar los datos y, al mismo tiempo, los empuja a realizar esa tarea. Parece ser una buena idea y, sorprendentemente, funciona bastante bien en la práctica científica real. Además, si un científico lo desea, puede liberar los datos antes del año, de manera que aquí todo el mundo gana.

Como nota personal, cuenta Phil Plaitt que en sus investigaciones debió utilizar datos obtenidos con anterioridad. Si en su equipo hallaban algo interesante en los datos propios, podían buscar observaciones más antiguas para ver que se había observado antes, o si había observaciones relacionadas. Y muchas veces, incluso si los datos todavía eran propietarios, los científicos involucrados estaban interesados en colaborar. Esto es algo llamativo en los científicos: es frecuente que sean abiertos, amistosos e interesados en ver lo que los demás están haciendo. Hay excepciones, por supuesto, pero son una minoría.

Quizás esto último sea lo que más les sorprenda de esta entrada. Pero es cierto.

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

Vía EL Sofista

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27 junio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (9)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

Una de las cámaras del Hubble puede verse en el Museo Nacional del Aire y del Espacio

Tal como se dice más arriba, por diseño el Hubble puede ser reparado o actualizado periódicamente. Así, cuando las nuevas tecnologías permiten construir mejores cámaras, es posible retirar los aparatos viejos y reemplazarlos con los nuevos. Cuando en 1997 se instaló la STIS y la cámara infrarroja NICMOS en el Hubble, al mismo tiempo se retiró el espectrógrafo Goddard y el Espectrógrafo de Objetos Tenues (FOS).

Cuenta Phil Plaitt que cuando todavía trabajaba en Centro de Vuelo Espacial Goddard, luego de almorzar solía salir a dar un paseo por las instalaciones. A veces lograba filtrarse en un edificio que tenía un enorme almacén y, por lo general, había cosas interesantes para ver, como satélites en construcción, la etapa superior de un cohete —sin el combustible— colgado de una grúa.

"Un día estaba en el frente del almacén y vi algo que se parecía a un caseta telefónica negra y bastante grande en el interior de un palé. ¿Podría ser...? Me acerqué y sí, ¡era el FOS! No podía creer lo que veía. Ahí estaba una cámara que en su construcción se había costado varios cientos de millones de dólares. Se le habían quitado dos de sus paneles laterales y uno de ellos había sido reemplazado con una plástico grueso pero transparente. Me di cuenta de que la iban a llevar a un museo: a través del plástico la gente podría ver el interior de la cámara. Pero el otro panel todavía faltaba, así que se podían ver las tripas de la cámara.

Por supuesto que me acerqué y revisé todo lo que pude. Había querido usar el FOS en mi doctorado para analizar espectros tomados en fechas diferentes de una explosión estelar. Pero resultó que no pude usar los datos porque no se sabía con exactitud el sector al que había apuntado el telescopio en esas tomas, lo que impidió que comparara ambos espectros entre sí. Aún así estuve durante varios meses estudiando el funcionamiento de la cámara y la tentación era muy fuerte. Era asombroso: podía ver exactamente la forma en la que la cámara trabajaba y todos los diagramas que había estudiado minuciosamente cinco años atrás se me presentaron en la mente de inmediato.

Convencí a un amigo para que me acompañara al día siguiente a ver la cámara y él fue quien me tomó la fotografía mostrada más arriba, en la cual yo estoy pretendiendo —¡sí, sólo pretendiendo!— cortar algunos cables con una pinza.

Pasaron unos años y en una visita a Washington DC fui al Museo Nacional del Aire y del Espacio. Ya no me acordaba de la anécdota vivida en el Goddard. Doblé una esquina y allí estaba mi vieja amiga: sonreí, sabiendo que iba a terminar aquí. Le habían reemplazado el segundo panel exterior con un plástico y se podía ver el interior de la cámara. Si comparan ambas fotografías (clic en las imágenes para ampliarlas) podrán comprobar que se trata del mismo equipo.

Es la única pieza del Hubble que toqué con mis propias manos. Bueno, además de la capa aislante que voló en el Hubble durante varios años y fuera traída de regreso a la Tierra luego de una misión de mantenimiento. Alguien había extendido esta capa de plata brillante sobre una silla en una sala que usábamos para examinar el STIS. Cuando la vi, la... No. Esa es otra historia."

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (8)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

No todas las observaciones del Hubble están programadas

El Hubble está equipado con varias cámaras ubicadas en la parte de atrás del observatorio, la sección más ancha, detrás del espejo —a diferencia de un telescopio común y corriente, el espejo del Hubble no se encuentra en el fondo del tubo sino a un tercio de distancia de la "popa"—. Cada cámara ve una región del cielo ligeramente diferente, separada por algunos arcominutos. En comparación, la Luna, por ejemplo, tiene 30 arcominutos de ancho. En consecuencia, si una cámara apunta al núcleo de la Galaxia de Andrómeda, las otras podrán observar puntos cercanos al centro de la galaxia pero no exactamente allí.

Aquí se inicia el Programa Paralelo. Cuando en 1997 se instaló una nueva grabadora de estado sólido en el Hubble, la capacidad del observatorio para registrar datos aumentó de forma considerable, ya que anteriormente se almacenaba la información en unidades de cinta. La red de procesamiento de datos era capaz de almacenar información de tres cámaras en simultáneo, por lo que además de la cámara principal, también podían obtener datos otros dos instrumentos.

Cuando se observaba algún objetivo primario a veces se rotaba al Hubble para apuntar con las otras cámaras hacia otro punto interesante, como sucedió con las observaciones lunares. En otros casos simplemente se registraba lo que aparecía. Este procedimiento se dio en llamar el Programa Paralelo, por cuanto las otras cámaras se usaban en paralelo con la principal.

En octubre de 1997 el Hubble apuntó a la Gran Nube de Magallanes, una pequeña galaxia que gira en torno de la Vía Láctea. El instrumento principal era la cámara planetaria y de gran angular 2 (WFPC2), pero la cámara en la que Phil Plait trabajaba, el espectrógrafo de imágenes del telescopio espacial (STIS), cumplía tareas en paralelo. Eso ocurría muy a menudo y una de las primeras cosas que hacía al llegar a la oficina por las mañanas era revisar la información enviada por el STIS de regiones del universo que nunca nadie había visto y buscar algo interesante en los datos.

La mayor parte del tiempo no había mucho para ver: sólo había galaxias borrosas o jirones de nebulosas. A veces la cámara principal observaba una galaxia cercana muchas veces durante varios meses y, luego de un tiempo, era posible reconocer la galaxia en cuestión con sólo mirar el brillo y la densidad de las estrellas.

Pero un día se rompió la monotonía cuando el Hubble observó la Gran Nube de Magallanes y en la imagen apareció una pequeña mancha de forma vagamente circular. Era una pequeña nebulosa planetaria formada por el gas que expulsa una estrella moribunda. Pueden verla en la imagen y una ampliación en el recuadro (clic en la imagen para ampliarla). Lamentablemente para Phil Plait ya la habían descubierto, de manera que no era un objeto nuevo y, por lo tanto, tampoco pudo proponer un nombre para designarla. De todas maneras obtuvo tan buenos datos espectrográficos que le fue posible realizar un diagnóstico de la nebulosa no realizado hasta ese momento.

Los nuevos datos dieron incluso para publicar un artículo. Cuenta que el trabajo con el STIS a veces era muy entretenido, pero rara vez podía publicarse algo. Con todo, cuando se publicaba era gratificante, aunque su nombre no apareciera entre los primeros colaboradores.

El Programa Paralelo todavía sigue en actividad, aunque Phil Plait ya no trabaje más en el proyecto. No se sabe qué otros objetos se habrán encontrado merced a este programa, pero todo es cuestión de revisar los archivos. Queda como una tarea pendiente.

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22 junio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (7)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

El Hubble no usa lentes. Más o menos.

Aún hoy, 19 años después del lanzamiento del Hubble, no es raro oír en las noticias alguna referencia a la "lente del Hubble". Incluso en un programa producido por el Space Telescope Science Institute, la agencia que gestiona el Hubble, un anunciador usó esa expresión.

El asunto es que el Hubble no utiliza una lente, sino un espejo (clic en la imagen para ampliarla):

Galileo usó un telescopio con una lente, como lo hizo todo el mundo hasta Isaac Newton, quien fue el genio que se imaginó que un espejo pulido de la manera correcta también podría reflejar la luz. Los espejos superan a las lentes porque sólo necesitan estar pulidos en una sola cara —las lentes en las dos— y porque pueden ser más grandes que las lentes ya que se apoyan sobre toda la cara posterior o no pulido, mientras que las lentes tienen que estar sujetas a lo largo de su circunferencia, donde el cristal es más fino y vulnerable.

Una vez que se supera cierto tamaño las lentes son muy poco prácticas, y esa es la razón por la que se usan espejos. El espejo primario del Hubble mide 2,4 m de diámetro. Si bien es el espejo para uso astronómico más grande puesto en órbita, es muy pequeño comparado con el tamaño normal de los utilizados en los telescopios terrestres. Muchos telescopios actuales tienen espejos de 4 m o más de diámetro. Los enormes telescopios gemelos Keck, instalados en Hawaii, cuentan con espejos hechos de segmentos que totalizan 10 m de diámetro cada uno.

Resulta que las cámaras a bordo del Hubble también usan espejos. La razón es que el cristal absorbe luz. No mucha, quizás un 2 por ciento de la luz que incide en el instrumento, pero suma. Una lente tiene dos superficies, cada una de las cuales refleja un poco de luz, de forma tal que se pierde más luz con una lente que con un espejo. Además, es posible construir los espejos para que reflejen la luz de diferentes colores de la misma manera, en cambio las lentes curvan la luz de diferentes colores de una manera desigual. Tomando todo esto en consideración es fácil concluir que tiene más sentido usar espejos que lentes.

Sin embargo, hay lentes a bordo del Hubble y se utilizan en los sensores de guiado fino (FGS). Son telescopios pequeños que siguen a las estrellas con una precisión increíble y ayudan a que el Hubble se mantenga ajustado en el objetivo bajo observación.

No hay otras lentes en todo el observatorio. Phil Plait cuenta que leyó la documentación de los instrumentos y que le preguntó a mucha gente que trabaja con el Hubble, pero nadie supo de ninguna otra lente. Aunque es posible que exista alguna otra y la haya pasado por alto, el punto es que las lentes casi no se utilizan en el telescopio.

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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18 junio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (6)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

El Hubble observó a todos los planetas del Sistema Solar, excepto Mercurio.

El Hubble observó el Sol pero lo hizo, literalmente, hacia atrás. Este procedimiento se utilizó para proteger el espejo del telescopio, por cuanto si no se filtran los rayos UV del Sol, éstos pueden dañar fotoquímicamente las partes sensibles que se encuentran en el interior del telescopio y, por supuesto, pueden elevar su temperatura hasta niveles peligrosos. También, como quedó establecido en una entrada anterior, la luz directa del Sol podría dañar algunas de las cámaras.

Por todo lo dicho no se permite apuntar el Hubble a ningún punto cercano al Sol, a fin de evitar que se filtre ningún rayo directo al interior del telescopio. Esta "zona de exclusión solar" comprende un círculo de 50 grados de radio alrededor de nuestra estrella y, como ya se dijo, está prohibido adentrarse en esta zona con el Hubble.

Solo una vez se violó esta directiva y fue para observar el planeta Venus, que alcanza aproximadamente 45 grados de separación angular del Sol en su máximo alejamiento. Dichas observaciones se realizaron con la cámara planetaria y de gran angular 2 (WFPC2) (mostrada en la imagen; fue tomada en el UV cercano a fin de ver la estructura de las nubes venusinas) y el espectrógrafo GHRS. Los astrónomos buscaban dióxido de azufre en la atmósfera de Venus, una sustancia química que había sido detectada en una investigación anterior y podría haber sido emitida por el vulcanismo presente en el planeta. Hubo que enviar toda clase de anulaciones al telescopio para permitir esas observaciones y fue una tarea tan complicada que no se ha vuelto a realizar ni probablemente se repita.

Sin embargo, Mercurio nunca se aleja tanto del Sol como Venus, ya que a lo sumo se encuentra a sólo 28 grados del Sol, demasiado cerca para que el Hubble intente observarlo. No hay ningún problema, por cuanto esa es la tarea de la MESSENGER. Dicha nave ya sobrevoló dos veces a Mercurio y lo hará una tercera vez antes de entrar en órbita alrededor del planeta más cercano al Sol en 2011. A partir de ese momento comenzará a cartografiar el planeta con un grado de detalle mucho mayor al que podría realizar el Hubble.

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (5)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

El Hubble no puede ver los módulos de descenso de las Apollo abandonados en la Luna

Hay una pregunta que la gente suele hacer muy seguido, al menos una vez por mes: ¿por qué no apuntan con el Hubble a la Luna y toman fotografías de las áreas de alunizaje de las Apollo, así le cierran la boca a los que creen que las misiones tripuladas a la Luna fueron falsas?

Podría decirse que no se hace eso es porque la gente de la NASA y los astrónomos tienen cosas mejores que hacer que tratar de probar algo muy obvio a unos individuos que de todas maneras van a decir que las fotografías presentadas como pruebas son falsas.

Pero también hay otra razón de peso: porque el Hubble no puede ver los objetos abandonados por el hombre en la Luna. Son demasiado pequeños.

Mucha gente se sorprende al enterarse de esto último, ya que están acostumbrados a ver imágenes muy detalladas de nebulosas y galaxias. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que mientras esos objetos pueden estar muy lejos, también son enormes: pueden medir tanto como algunos años-luz de ancho o, incluso, miles de años-luz. Por el contrario, los restos de los naves que descendieron en la Luna apenas miden 4 m.

¿Pero acaso no está la Luna mucho más cerca? Sí, claro que está cerca, pero no lo suficiente.

Para calcular el tamaño de un objeto que un telescopio puede resolver —esto es, ver algo más que un píxel— es suficiente con un poco de álgebra elemental. Depende, en lo fundamental, del tamaño del espejo que utiliza el telescopio. Al Hubble le corresponde un medida angular de alrededor 0.1 arcosegundos, un medida muy pequeña. La Luna mide 1800 arcosegundos, por lo tanto 0.1 arcosegundos es igual a unos 200 m en la Luna. En otras palabras, para que el Hubble pueda ver un objeto en la Luna, éste tiene que ser un poco más grande que un estadio de fútbol.

El módulo de descenso lunar tiene un tamaño aproximado de 0.002 arcosegundos, muy por debajo de la capacidad de cualquier telescopio normal. Puede sorprender, pero es así. Entonces, la mejor forma —y única— de ver los objetos dejados por las misiones Apollo es volver a la Luna. Por supuesto, los conspiranoicos seguirán negando todo. Su negativa a admitir la realidad tiene proporciones cósmicas.

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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10 junio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (4)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

Aunque no lo crean, el Hubble también observó el Sol

Admítanlo, estoy seguro que este dato no lo sabían: no tenían ni idea de que el Hubble había observado en una oportunidad al Sol. Incluso Phil Plait tampoco lo sabía, hasta que un amigo, el astrónomo Glenn Schneider, se lo dijo.

Schneider cuenta toda la historia en su página web (en inglés). La versión resumida es que algunos tipos de detectores electrónicos tienen electrones de sobra, así como las arterias tienen placas. Un método para eliminar esos electrones sobrantes es inundar al detector con luz ultravioleta (UV). Los chips usados en la cámara planetaria y de gran angular (WFPC) original fueron puestos en órbita con este defecto y, por lo tanto, no quedaba otra que inundarlos con luz UV. Y resulta que hay una fuente bastante brillante de luz UV en el espacio...

Se dan cuenta hacia donde conduce esto.

Los ingenieros habían equipado a la cámara WFPC con un pequeño espejo que podía salir del instrumento. En realidad, esta pieza estaba montada para que sobresaliera del costado del Hubble, a la manera de un periscopio (para guiarse pueden ver la imagen explicativa en la página web de Schneider). Miraba hacia atrás, hacia el extremo de la popa del telescopio espacial. Luego se apuntaba el gran observatorio hacia la dirección opuesta a la del Sol, de forma que el mencionado espejo retrovisor tuviese de frente al Sol y así condujera directamente la luz solar a la cámara WFPC.

Más arriba (clic en la imagen para ampliarla) se muestra la imagen obtenida con este procedimiento: una imagen ciento por ciento real y auténtica del Sol —en realidad, un mosaico— tomada por el Telescopio Espacial Hubble.

No me digan que esto no es algo totalmente inesperado.

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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09 junio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (3)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

El Hubble también observa la Tierra... y lo hace muy seguido

Si la Luna no es demasiado brillante para que el Hubble la observe, ¿podría este telescopio espacial observar la Tierra? La Tierra refleja en promedio mucha más luz que la Luna y, por lo tanto, es mucho más brillante que el satélite. Sin embargo, el Hubble no sólo ha observado la Tierra sino que lo ha hecho en innumerables oportunidades.

Uno de los problemas relacionados con los detectores digitales es poder determinar con exactitud qué se está viendo. Si una estrella parece ser más brillante que otra, ¿realmente es la estrella más brillante o todo se debe a que un chip electrónico es un poco más sensible que los otros? Es necesario calibrar los chips para saber exactamente qué hace el instrumento. El proceso de calibración incluye numerosos pasos, entre ellos uno que utiliza un "campo plano", es decir, la observación de un área del cielo que esté iluminada uniformemente hasta la perfección. De esta forma, es posible detectar los píxeles más sensibles en la observación.

Pero con el Hubble cada región de la bóveda celeste cuenta con objetos, los que impiden establecer un campo plano. Algunos telescopios poseen iluminación interna, provista por pequeños LEDs u otro método, pero es rematadamente difícil usar dicha iluminación para crear un campo uniformemente iluminado. ¿Qué se puede hacer, entonces, cuando se trata del Hubble?

Un método es observar la Tierra. Como el Hubble recorre su órbita terrestre a 8 km/s, todos los objetos de la superficie terrestre están irremediablemente fuera de foco. Si se observa durante unos segundos se ve cómo los objetos dejan rastros en la imagen y lo bueno es que es posible tratarlos matemáticamente para producir un campo plano. La imagen mostrada más arriba (clic en la imagen para ampliarla) es uno de esos "rastros planos". Es de nuestro planeta, observado por el Hubble, y en la imagen se ve cómo los objetos son dejados atrás. Es difícil decir exactamente a qué corresponden. Depende donde estaba el Hubble cuando se tomó la imagen y hacia donde apuntaba. Podrían ser árboles, colinas, valles, montañas o, incluso, casas.

Pero no se preocupen porque no puede ver a la gente. Si la Luna es demasiado rápida para que el Hubble pueda seguirla, el caso de la Tierra es por cierto inadmisible. No obstante, la empresa que construyó el espejo del Hubble hizo una gran cantidad de espejos del mismo tamaño y no hay otros telescopios astronómicos —es decir, telescopios que apuntan lejos de la Tierra— con ese mismo espejo. ¿En qué podrían utilizarse esos espejos?

Hmmm.

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05 junio 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble (2)

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

La Luna no es tan brillante que no pueda verse con el Hubble

Mucha gente afirma que algunos objetos son simplemente demasiado brillantes para que el Hubble pueda observarlos. Esto es cierto en algunos casos: hay una cámara a bordo del Hubble que opera en el rango de la luz ultravioleta y a un potencial de 2500 voltios hay demasiados fotones UV pueden freír el instrumento.

Pero este resultado no puede extenderse a todas las cámaras del Hubble. En realidad, este telescopio espacial observó algunos de los objetos más brillantes del cielo, incluída la Luna. En la imagen mostrada arriba (clic en la imagen para ampliarla) vemos a Copernicus, un cráter de impacto de 90 km de diámetro. Este cráter lunar no era el objetivo primario del Hubble: otra cámara —el espectrógrafo STIS (Space Telescope Imaging Spectrograph)— observaba la luz solar que era reflejada más allá del limbo lunar y el Hubble había rotado de forma tal que la segunda cámara de gran angular (WFPC2) estaba en condiciones de tomar fotos del cráter.

Sin embargo, aunque el brillo de la Luna no impide que el Hubble la observe, el problema es que nuestro satélite se mueve demasiado rápido para que el telescopio pueda seguirlo por el cielo. En consecuencia las observaciones se llevaron a cabo según el "método de la emboscada": el telescopio se apunta a un lugar del cielo por el que pasará la Luna y cuando llega el momento adecuado se toman las imágenes. Es una operación muy difícil, lo que a su vez explica por qué hay tan pocas observaciones de nuestro vecino más inmediato.

En 1999 Phil Plait participó de una serie de observaciones lunares con el Hubble. El objetivo era registrar espectros del hielo de agua expulsado del Polo Sur Lunar cuando la sonda Lunar Prospector impactara en ese punto a máxima velocidad. Por desgracia, los espectros no salieron: el telescopio estaba ligeramente desviado y no vieron nada —resultó que nadie vio nada con ningún telescopio, así que no se perdió nada—. Aunque la observación fue un fracaso, el haber formado parte del equipo fue muy emocionante, recuerda Plait, y una de las veces que más disfrutó operando el Hubble.

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Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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29 mayo 2009

Diez cosas que no sabías sobre el Hubble

El transbordador espacial Discovery partió el 24 de abril de 1990 hacia el espacio llevando a bordo un objeto revolucionario: el Telescopio Espacial Hubble. A la fecha era el telescopio óptico más grande y más sensible lanzado al espacio y, aunque en un principio no funcionó correctamente, no tardó en tomar algunas de las imágenes astronómicas más asombrosas y hermosas de todos los tiempos.

Cuando se diseñó al Hubble se tuvo en cuenta que éste pudiera ser actualizado periódicamente y al tiempo que se publican estas líneas los astronautas del transbordador espacial Atlantis (STS-125) están por instalar dos cámaras nuevas, además de reparar otras dos y reemplazar toda una serie de piezas del Hubble. Como la presente misión de mantenimiento del telescopio es la última prevista, éste parece ser un buen momento para escribir sobre el Hubble.

Además aunque posiblemente sea el telescopio más famoso del mundo —y casi podría asegurarse que es el único que la gente conoce por su nombre— aún así es muy probable que haya varias cosas acerca del Hubble que sorprenderán a más de un lector. Estas razones impulsaron a Phil Plait a publicar diez breves entradas sobre este venerable telescopio, como en su momento lo hizo con la Galaxia de la Vía Láctea y Plutón. Por supuesto, nadie subestima a los seguidores del blog y los hay muy versados en todo lo que tenga que ver con la astronomía. Sin embargo, hay muy buenas razones para creer que ninguno conocerá todas y cada una de las cosas tratadas en las diez secciones de esta serie —a menos, claro está, que haya operado el telescopio—, más aún cuando Phil Plait contará su propia experiencia con el observatorio. La serie promete ser muy interesante. Como ocurrió con las series anteriores, iré traduciendo y publicando las secciones durante los próximos días.

Hubble tiene el récord de haber tomado la imagen más profunda en luz visible

En 2003, el astrónomo Tom Brown apuntó con el Hubble hacia las franjas exteriores de la Galaxia de Andrómeda, un galaxia espiral muy grande, vecina de nuestra Vía Láctea y muy parecida a ella. Básicamente le ordenó al telescopio espacial que mirara fijamente a un punto determinado con la Cámara Avanzada de Investigaciones (ACS) durante tres días y medio. Brown necesitaba obtener buenos datos acerca de algunas estrellas muy tenues de Andrómeda porque quería determinar el modo en que se forman las estrellas en dicha galaxia.

El astrónomo logró su objetivo —y encontró muchas estrellas más jóvenes de lo esperado, puesto que las estrellas situadas en el halo de Andrómeda son varios miles de años más jóvenes que las que se encuentran en el halo de la Vía Láctea—, pero también obtuvo la imagen óptica del universo más profunda que se haya tomado alguna vez (clic en la imagen para ampliarla). En la imagen así obtenida es posible ver estrellas de hasta magnitud 31, esto es, astros que tienen una diez mil millonésima del brillo de lo que podemos ver a simple vista.

La imagen tomada por Brown muestra diferentes regiones de aquella fotografía. Entre otros objetos astronómicos se distinguen tenues galaxias de fondo, estrellas de la Vía Láctea o de Andrómeda y un cúmulo globular muy compacto. Si se animan, pueden bajar una versión enorme de esta imagen (122,75 MB) y apreciar en sus computadoras todo la potencia de un verdadero telescopio espacial.

Accede al resto de la serie aquí.

Fuente: Bad Astronomy Blog (en inglés).

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