"El Cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido o lo que será" Carl Sagan

28 febrero 2009

Los asteroides perdidos revelan un misterio del tamaño de un planeta

Los asteroides perdidos de nuestro Sistema Solar pueden ser las obras de los planetas gigantes alborotados cuando migraban a sus actuales posiciones, de acuerdo con una nueva simulación.

Los científicos saben que planetas como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno migraron durante los primeros millones de años de los inicios de su existencia. La nueva simulación demostró que los planetas gigantes habrían perturbado a muchos asteroides cuando abandonaban la escena, dejando tras de sí “huellas” que encajan con los patrones reales en el cinturón principal de asteroides.

El cinturón principal está entre las órbitas de Marte y Júpiter, y contiene incontables asteroides. Crédito: diagrama — Centro de Planetas Menores; imagen — NASA/Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory

“Verdaderamente mostró pruebas de que las huellas de la migración de planetas son visibles hoy en la distribución de los asteroides”, dijo David Minton, investigador de ciencias planetarias en la Universidad de Arizona en Tucson.
Patrones de migración planetaria

Las pruebas anteriores habían sugerido que los planetas gigantes formaron en un tiempo un grupo más compacto. Pero sus interacciones gravitatorias con el entonces mayor Cinturón de Kuiper, una región helada más allá de Neptuno repleta de cuerpos similares a cometas, terminé alimentando la migración.

“Cada vez que los planetas lanzaban uno de estos objetos del Cinturón de Kuiper, se movían un poco”, dijo Minton a SPACE.com.

Júpiter terminó moviéndose un poco más cerca del Sol, mientras que el resto de planetas gigantes se alejaron tanto del Sol como entre sí. Minton y Renu Malhotra, otro científico planetario de la Universidad de Arizona, quieren examinar posibles efectos posteriores de este periodo inestable.

Huevos como prueba

Primero observaron la configuración actual del cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, el cual ha permanecido estable en gran parte durante 4000 millones de años. Los astrónomos habían descubierto en la década de 1860 una serie de huecos en el cinturón principal conocidos como huecos de Kirkwood. Estas regiones inestables están relativamente vacías de asteroides debido a la actual influencia gravitatoria de Júpiter y Saturno.

Los investigadores iniciaron su simulación con una distribución universo de los asteroides del cinturón principal mayores de 50 kilómetros de diámetro, pero terminaron con muchos más de los que quedan en la realidad. El cinturón de asteroides simulado encajaba con el cinturón real bastante bien en los lados orientados hacia el Sol de los huecos de Kirkwood, pero el cinturón de asteroides reas está en su mayor parte carente de asteroides en los lados que se orientan hacia Júpiter.

Este puzle se unió sólo cuando Minton y Malhotra ejecutaron otras simulaciones que incluían migración de planetas gigantes. Los patrones de asteroides simulados entonces encajaron “sorprendentemente bien” con la configuración actual del cinturón principal, dijo Minton.

Daño colateral

Los planetas gigantes pueden haber marcado nuestro Sistema Solar de otras formas. Los planetas del Sistema Solar interior sufrieron un perdió de bombardeo pesado hace alrededor de 3900 millones de años, lo que según argumentan algunos científicos puede haber representado un pico en los impactos de asteroides en lugar de simplemente el caos normal de la formación planetaria.

La nueva simulación puede dar una pista sobre que el bombardeo pudo ser un efecto colateral del violento éxodo planetario, cuando los asteroides del cinturón principal pasaban volando a toda velocidad como balas perdidas.

“No podemos decir a partir de este estudio cuándo tuvo lugar la migración, pero es un buen mecanismo plausible”, apunta Minton. “Una vez que los asteroides fueron expulsados del cinturón de asteroides, tuvieron que ir a alguna parte. La Tierra, la Luna y Marte son grandes objetivos para estos asteroides”.

No obstante, un cierre completo de este caso tendrá que esperar a que aparezcan más pruebas.


Autor: Jeremy Hsu
Fecha Original: 26 de febrero de 2009
Enlace Original

Vía Ciencia Kanija

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27 febrero 2009

Cosmos: 13 ¿Quién habla en nombre de la Tierra?

¿Quién habla en nombre de la Tierra?
Episodio 13 y último de la serie documental "Cosmos: Un viaje personal", de Carl Sagan.

COSMOS - Carl Sagan - 13 ¿Quién habla en nombre de la tierra from Hipatia on Vimeo.
Cosmos: Un viaje personal (Cosmos: A Personal Voyage), es el título de una obra de divulgación científica escrita por Carl Sagan, Ann Druyan y Steven Soter (con Sagan como guionista principal), cuyos objetivos fundamentales fueron: difundir la historia de la astronomía y de la ciencia, el origen de la vida, concienciar sobre el lugar que ocupa nuestra especie y nuestro planeta en el universo, las modernas visiones de la cosmología y las últimas noticias de la exploración espacial; en particular, las misiones Voyager. El programa de televisión estuvo listo en 1980 y constó de trece episodios, cada uno de aproximadamente una hora de duración. La música incidental fue obra de Vangelis. La serie se ha emitido en 60 países y ha sido vista por más de 500 millones de personas. Tras el rodaje de la serie, Sagan escribió el libro homónimo Cosmos, complementario al documental (Véase Cosmos (libro)).

Accede al resto de la serie desde aquí.
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Alerta: cielo bello

El viernes 27 de febrero por la noche, la Luna creciente brillará al lado de Venus formando un par de luces hipnóticas y bellísimas en el cielo del atardecer.

¡Cuidado!, ésta es la clase de cosas que pueden provocar un accidente.

El viernes 27 de febrero por la noche, la Luna creciente (10%) brillará al lado de Venus formando un par de luces hipnóticas y bellísimas en el cielo del atardecer. Las conjunciones de la Luna y Venus no son inusuales, pero ésta tiene algunas características especiales:

(1) El planeta Venus exhibirá su máximo brillo: magnitud -4,6. Es veinte veces más luminoso que Sirio, la estrella más brillante del cielo; tan brillante que puede resplandecer a través de las nubes delgadas y puede formar sombras tenues sobre el suelo.

Una conjunción de la Luna y Venus, en diciembre de 2008, fotografiada por Tamas Ladanyi, de Mönichkirchen, Austria. La conjunción de este mes será más cercana y brillante. [Imagen ampliada]

(2) Según se la ve desde América del Norte, la separación de la Luna y Venus es apenas mayor que 1o. Levante el dedo pulgar y sosténgalo a la altura del brazo extendido. Venus y la Luna cabrán cómodamente detrás de la punta de su dedo. Las conjunciones cercanas como ésta son las más bellas de todas.

(3) No solamente la Luna estará en fase creciente, sino también Venus. Si apunta un telescopio hacia el brillante planeta, observará un esbelto disco iluminado (20%).

Sume todo esto y obtendrá una gran distracción. Quienes conduzcan durante la noche deberían detenerse en la banquina. Mirar a Venus y a la Luna ¡podría ser más riesgoso que escribir mensajes de texto!

Venus se puede ver como una media luna porque, al igual que la Luna, tiene fases. El planeta puede pasar por las siguientes fases: llena, menguante, nueva o puede adoptar cualquier otra forma entre dichas fases. La fracción iluminada que podemos ver un día cualquiera depende de la cantidad de parte nocturna de Venus que esté colocada frente a la Tierra.

Puede parecer raro que Venus sea más brillante ahora que está en la fase creciente. Eso hace dar marcha atrás a lo que nuestra experiencia y el sentido común dicen respecto de la Luna, que es más brillante cuando está llena. Una animación de Venus, llevada a cabo durante 6 meses y creada por un astrofotógrafo de Hong Kong, "Wah!", resuelve el misterio en un segundo:

La fase creciente de Venus se produce cuando este planeta se encuentra cerca de la Tierra, muy grande y brillante. La fase llena de Venus, por otro lado, tiene lugar cuando Venus está ubicado en el lado opuesto del Sol, lejos y relativamente tenue.

La fase creciente de Venus es tan brillante que se la puede ver a pleno día. El viernes, durante el día, busque la Luna creciente en el cielo. (Pista: Párese en la sombra de un edificio alto para bloquear el brillo del Sol.) Al mediodía, la Luna estará ubicada al este de la posición del Sol. ¿Listo? Observe alrededor de la Luna y —¡allí está!— Venus asomará de repente desde el azul del cielo. El planeta es sorprendentemente fácil de ver cuando se sabe dónde observar.

Una vez que halló a Venus de día, podría sentirse tentado de observar al planeta con binoculares o con un telescopio. No lo haga. El Sol, ubicado muy cerca, puede perjudicar sus ojos si accidentalmente apunta la óptica en esa dirección.

Espere hasta que el Sol se ponga y contemple a la dupla enmarcada por el azul del crepúsculo que se hace más evidente. Primero hágalo sin ayuda de instrumentos, y luego utilice un pequeño telescopio. En la Luna, verá montañas, cráteres y una vasta expansión de terreno lunar nocturno levemente iluminada por el brillo de la Tierra. Respecto de Venus, verá una pequeña y delicada media luna de impenetrables nubes.

Es una bella manera de terminar el día.

Vía Ciencia@NASA

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Espectacular final de misión para Cassini

La sonda Cassini llegó a Saturno en julio de 2.004 para comenzar su misión principal de 4 años de duración. Como al finalizar ese periodo la nave estaba en excelente estado, la NASA decidió prorrogar la misión durante 27 meses más, hasta septiembre de 2.010 en la llamada Misión Extendida (también llamada XM o Misión Equinoccio). Ahora que nos encontramos de lleno en esta misión, la NASA ya está pensando en el próximo paso, la Misión Extendida Extendida (llamada XXM o mejor la Misión Solsticio).

Cuando Cassini llegó a Saturno en el 2.004, el norte del planeta se encontraba en pleno invierno, así como los polos nortes de sus lunas. La sombra de los anillos se extendía además por buena parte del hemisferio norte, dejando a las latitudes medias sin apenas luz. En Titán se sucedían las tormentas de metano en el polo sur y sólamente el radar de Cassini nos permitió conocer los lagos del norte, en contraste con el seco sur.

El sur de Titán y sus nieblas. Imagen: NASA

Ahora las estaciones están cambiando y el equinoccio de primavera en el norte dejará luz en los polos nortes del sistema de Saturno en septiembre de 2.009. Las sombras de los anillos se han replegado y sólamente afectan ya al ecuador del planeta. En los días alrededor del 11 de agosto de 2.009, la luz solar pasará de iluminar la cara sur de los anillos a iluminar la cara norte y en esos días centrales la sonda Cassini los observará con detalle para que la luz que atraviese los anillos nos muestre las irregularidades del plano y su relieve.

Cambio del hemisferio norte entre 2.004 y 2.008. Imagen: NASA

Ahora se quiere ampliar la misión hasta el año 2.017, en el solsticio de verano del hemisferio norte, de tal forma que se hayan estudiado las estaciones opuestas de Saturno durante 13 años (Saturno tarda 29,4 años en orbitar alrededor del Sol). Además se verá el comportamiento de Saturno durante el próximo máximo solar sobre el año 2.012.

A finales de la presente misión extendida, Cassini habrá gastado el 80% de su combustible en las maniobras orbitales. Los sobrevuelos de Titán sirven para redirigir a Cassini en su trayectoria y llevar la nave al lugar que interesa observar en el sistema de Saturno, pero es necesario gastar combustible para hacer volar a Cassini sobre Titán justo en el lugar que interesa y que más tarde permita observar otros objetivos como Encelado. A partir de 2.010 la nave deberá volar 7 años más, usando sólo una quinta parte del combustible usado en los primeros seis años de misión.

¿Cómo es posible hacer esto? Pues teniendo más paciencia. Hasta ahora se ha usado combustible para sobrevuelos, ocultaciones y otras maniobras que había que realizar para cumplir con la misión en un tiempo limitado. Ahora será al contrario, la nave orbitará y se esperará a que los sobrevuelos ocurran, aunque hay que planificarlo ahora con todo detalle para que se obtengan los máximos sobrevuelos posibles.

Encelado será uno de los grandes objetivos de la extensión. Imagen: NASA

Durante el último año, los diseñadores de las orbitas Brent Buffington y John Smith han estado realizando el meticuloso trabajo. Existen innumerables opciones de vuelo e innumerables demandas científicas, a menudo incompatibles entre si, que hay que contentar. Por ejemplo, en las primeras versiones del tour no había más sobrevuelos de Encelado en ese periodo, sin embargo se ha logrado un tour final que permitirá dos sobrevuelos muy cercanos de Encelado y otros 10 cercanos con diferentes geometrías que permitirán hacer mapas de la gravedad del satélite, penetrar en los chorros y observar el hemisferio norte. Sin embargo no se ha logrado programar ningún sobrevuelo cercano de Japeto ya que para hacerlo habría que consumir buena parte del combustible. En total se han logrado 12 sobrevuelos de Encelado, 3 muy cercanos de Dione y 56 de Titán entre otros.

Sin embargo, algo de combustible se reservará para el final, un final que prácticamente hace que la última parte de la misión de Cassini sea una nueva misión no realizada hasta la fecha.

Si el combustible se agotara, los ingenieros no podrían controlar la nave que podría acabar chocando contra Encelado o Titán, algo que los científicos no desean para evitar la posible contaminación terrestre. Así que Brent y John han preparado un excitante plan que requiere aun la aprobación final de la NASA, para terminar con Cassini en la atmósfera de Saturno, pero consiguiendo antes de eso una enorme cantidad de ciencia increíble.

Si el plan se aprueba, en noviembre de 2.016 la sonda Cassini estaría en una órbita muy cercana a Saturno, que la llevaría a tan sólo 3,6 radios del centro de Saturno (entre las órbitas de Mimas y Encelado). El 29 de noviembre de ese año, la nave usaría su penúltimo sobrevuelo de Titán para alterar su órbita de tal forma que se acerque a tan sólo 2,5 radios del centro de Saturno (1,5 radios sobre la superficie de Saturno o lo que es lo mismo, a 10.000 kilómetros del anillo F y no muy lejos del borde exterior de los anillos principales.

Las órbitas finales de Cassini. Imagen: NASA

Cassini realizaría 20 de estas orbitas cercanas al anillo F antes de realizar el último sobrevuelo de Titán el 22 de abril de 2.017. Este sobrevuelo realizaría algo increíble: perturbaría tanto la órbita de Cassini que la siguiente órbita la haría por el interior de la parte interior de los anillos, es decir, entre los anillos y el planeta, a sólo 3.800 kilómetros sobre las nubes de Saturno. La sonda realizaría en esta configuración otras 23 órbitas cercanas. Un sobrevuelo lejano final de Titán el 11 de septiembre de 2.017 sería el 'beso de la muerte' para Cassini, que alteraría su órbita para caer en la atmósfera de Saturno el 15 de septiembre.

Estas órbitas finales serían una misión completamente nueva para Cassini, similar a la que realizará Juno en Júpiter, con órbitas que llegan cerca de las nubes. El estar tan cerca de Saturno permitirá estudiar por primera vez su gravedad y su campo magnético con exquisito detalle, permitiendo explorar de esta manera su interior. El hecho de volar entre el planeta y los anillos permitirá separar los efectos de la gravedad de los anillos y permitir conocer una estimación de su masa total que aun es desconocida. Además se podrá estudiar la atmósfera de Saturno directamente con el espectrómetro al igual que se hace ahora con la atmósfera de Titán y Encelado. Será una forma fantástica de acabar la misión.

Todos los sobrevuelos de la misión Cassini, incluyendo la extensión y el final de misión

Antes de que este plan se ponga en marcha hay que superar una pega: el dinero. Otros siete años de financiación son complicados y sobre todo con las nuevas misiones que hay previstas. El equipo de Cassini simplificará las operaciones y se concentrarán los esfuerzos en la ciencia de alta prioridad de tal manera que cada año de la misión XXM cueste mucho menos que la misión XM actual. La recomendación de la nueva misión ya está entregada en el Cuartel General de la NASA. Ahora a esperar su aprobación.

· Adaptación de la noticia original en Planetary Society Blog

Vía Sondas Espaciales

Aprende más sobre la Cassini en sondasespaciales.com:

- Informe de la misión Cassini / Huygens

- ESPECIAL LLEGADA DE CASSINI A SATURNO

- ESPECIAL. EL TOUR DE SATURNO

- ESPECIAL SOBREVUELOS TITÁN-A Y TITÁN-B

- ESPECIAL. SEPARACIÓN Y LLEGADA DE HUYGENS A TITÁN - SOBREVUELO TITÁN-C

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25 febrero 2009

Sobre la colisión de los dos satélites

Seguimos dándole vueltas a la grave colisión entre el Iridium 33 y el Kosmos 2251. Puesto que el choque se produjo entre un satélite activo (Iridium 33) y uno "muerto" (el Kosmos), en un principio todo apuntaba a que los controladores de la red Iridium habían cometido una grave falta al no reaccionar apropiadamente. La respuesta de la empresa, previsible en estos tiempos de crisis, consistió en echar balones fuera y repartir culpas: primero, como no, a los rusos -que ya sabemos que son los malos oficiales del mundo mundial-, y después, puesto que la primera excusa no era muy creíble, le endosaron el muerto al software empleado para la detección de colisiones, denominado SOCRATES. Según Iridium, SOCRATES ofrecía numerosas alertas para ese mismo día y el acercamiento entre el Iridium y el Kosmos ni siquiera era una de las más importantes.

Ante esta perspectiva, ¿quién es el culpable? El problema de fondo es doble. Por un lado, no existe una base de datos de todos los objetos en órbita en tiempo real, así que ciertamente todas las predicciones de colisiones tienen un margen de error considerable, SOCRATES incluido. El segundo punto a tener en cuenta es que los militares norteamericanos, que son los que disponen de los mejores datos de objetos orbitales a través del Space Surveillance System (SSN), no hacen públicos todos sus datos. ¿Por qué? Pues para evitar así que los enemigos de los EE UU puedan conocer las limitaciones del sistema y las órbitas exactas de los satélites espías norteamericanos. Los datos del SOCRATES y otros sistemas similares no están por tanto debidamente actualizados, lo que impide que puedan ser usados para evitar colisiones en el futuro.

Esto nos lleva a preguntarnos si los militares estadounidenses podrían haber previsto el choque al contar con información de primera mano. La respuesta no está clara, pero todo parece indicar que es afirmativa. Sin embargo, puesto que no existe ningún organismo oficial internacional de control de objetos orbitales, el STRATCOM no tiene ninguna obligación de avisar sobre ninguna colisión, más allá de la buena voluntad de sus jefes. Los militares norteamericanos realizan simulaciones de colisión con varios objetivos prioritarios (ISS, satélites de defensa, etc.) usando sus datos, pero es imposible que calculen de forma rutinaria estas probabilidades para los más de mil satélites activos en la órbita baja sin que exista un acuerdo internacional.
Como en algunos accidentes de aviación, este choque podría haberse evitado, pero parece complicado identificar a un culpable. Está claro que no podemos culpar directamente a Iridium, pero no por ello su conducta resulta menos reprochable. Lo honesto por su parte hubiese sido reconocer que no podían, ni podrán en el futuro, prever un accidente similar sin colaboración con el STRATCOM o con otros gobiernos, y no dedicarse a repartir acusaciones a diestro y siniestro.

Resulta gracioso que tantos analistas, además de Iridium, se hayan lanzado a criticar a Rusia por haber "abandonado" el satélite Kosmos en órbita baja cuando esto es una práctica que desgraciadamente es común a todas las potencias espaciales. También llama la atención que en un principio se haya comentado que Rusia no registró debidamente el satélite según el acuerdo de 1976, lo cual es cierto. Pero no fue el Strelá 2M el satélite que los rusos olvidaron registrar, sino...¡el Iridium!, ya que éste fue lanzado por Rusia en 1997. Curioso que estos mismos analistas, tan críticos cuando se trata de Rusia, no pestañeen siquiera ante la actitud del Pentágono respecto al satélite militar DSP-23, una verdadera amenaza para otros aparatos en la órbita geoestacionaria. Y en cuanto al respeto de tratados, los EE UU no tienen mucha legitimidad para acusar a Rusia del incumplimiento de un acuerdo menor cuando ellos se retiraron unilateralmente -eufemismo para "violación"- del tratado ABM de 1972, un hecho de gravísimas consecuencias para la estabilidad internacional.

En fin, que lo fácil, como siempre, es señalar a otro como el culpable, pero más difícil es encontrar soluciones. Como ya hemos señalado por aquí, que los EE UU aumenten la capacidad y el número de radares y telescopios para seguir satélites no es la solución, ya que levantaría protestas por parte de países como Rusia y China. A corto plazo, lo ideal sería que el STRATCOM hiciese públicos todos sus datos de los objetos orbitales en tiempo real, salvo quizás aquellos pertenecientes a satélites militares, de forma parecida a cómo se comparte la señal del sistema GPS. Más a largo plazo se podría crear una base de datos internacional siempre y cuando otros países se sumasen a ella, algo muy complicado de llevar a cabo, pero esencial para intentar evitar futuras colisiones.

Más info:

Vía Eureka

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Se encuentran pruebas de una supernova en un núcleo de hielo

Los astrónomos árabes y chinos dejaron documentos históricos sobre una supernova que tuvo lugar en nuestra propia galaxia en el año 1006 (SN 1006), y otra 48 años más tarde (SN 1054). Algunos de los escritos sobre SN 1006 dicen que hubo una explosión visual de la mitad del tamaño de la luna llena, y que era tan brillante que los objetos en el suelo eran visibles durante la noche. Sabemos que estos escritos no eran meras imaginaciones fantásticas debido a que ahora tenemos los “restos” de estas supernovas; el remanente de supernova 1006 y la Nebulosa del Cangrejo. Pero ahora hay más pruebas. Un equipo de científicos japoneses ha encontrado las primeras pruebas de supernovas en una muestra de núcleo de hielo.

Gráfico que muestra las concentraciones de NO3 en una muestra de un núcleo de hielo. Crédito: Yuko Motizuki, et al.

Los rayos gamma procedentes de una supernova cercana deberían tener un impacto significativo en nuestra atmósfera, en particular produciendo un exceso de óxido de nitrógeno. Los núcleos de hielo se sabe que contienen una rica información respecto a climas anteriores, y los científicos creen que las muestras de núcleos podrían registrar también fenómenos astronómicos. En 1979, un grupo de investigadores sugirieron la idea cuando encontraron picos de concentración de iones nitrato (NO3-) en una muestra de núcleo de hielo en el Polo Sur que podría correlacionarse con las conocidas supernovas históricas de Tycho (1572 D.C), Kepler (1604 D.C), y SN 1181 (1181 D.C). Sus hallazgos, no obstante, no estaban apoyados por posteriores exámenes de otras investigaciones usando distintos núcleos de hielo, y sus resultados permanecieron como confusos y controvertidos.

Pero en 2001, un equipo de científicos de Japón taladró una muestra de hielo de 122 metros en la estación Dome Fuji en Antártica, un lugar tierra adentro en el continente antártico. A un profundidad de aproximadamente 50 metros, correspondiente al siglo XI, encontraron tres picos de óxido de nitrógeno, dos de ellos con una separación de 48 años y fácilmente identificable como pertenecientes a SN 1006 y SN 1054. El equipo especula que el misterioso tercer pico puede haber sido causado por otra supernova, visible sólo en el hemisferio sur.

Adicionalmente, el equipo vio una variación de 10 años en los niveles de fondo de óxido de nitrógeno, casi con certeza causados por el ciclo solar de 11 años, un efecto que se ha observado anteriormente en núcleos de hielo. Esta es una de las primeras veces que se ha observado una distinción en el ciclo solar de 11 años para un periodo anterior a los estudios pioneros de las manchas solares de Galileo Galilei con su telescopio.

También observaron un número de picos de sulfatos procedentes de erupciones volcánicas conocidas como las de Taupo en Nueva Zelanda, en 180 D.C y El Chichón en Mexico, en 1260 D.C

El equipo dijo que un análisis extendido a núcleos de hielo más profundos y superficiales daría una provechosa información sobre la historia de las supernovas galácticas y la actividad solar, y que actualmente están en proceso de hacer medidas iónicas que cubren los últimos 2000 años, incluyendo análisis de todas las supernovas conocidas y periodos solares.


Autor: Nancy Atkinson
Fecha Original: 23 de febrero de 2009
Enlace Original

Vía Ciencia Kanija

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Observatorio.info cumple 5000 imágenes

Felicidades a Observatorio.info, la traducción oficial en español del Astronomical Picture of the Day de la NASA. Ayer 24 de febrero alcanzaron la marca de 5000 fotografías publicadas desde 1995.

Mensaje de Alex Dantart, recordando el aniversario que ayer cumplía la página Observatorio.info.

Hola !!

Soy Alex, de AstroRED. El martes 24 de febrero, Observatorio.info alcanzará la cifra de 5000 fotografías en su base de datos. Os cuento un poco por encima información del sitio por si no lo conocíais.

Desde junio de 1995, un equipo de traductores de manera altruista traducen la popular web de la NASA Astronomical Picture of the Day, que cada día muestra espectaculares imágenes relacionadas con el espacio y acompañadas de un texto explicativo enriquecido de enlaces web.

En la versión española, que la ha acompañado estos 15 años, se dispone además de varias herramientas exclusivas, como comentarios por los propios usuarios (dando un incalculable valor didáctico y de discusión), votaciones que generan listas de las más populares o comentadas, o incluso la posibilidad de incluir este servicio como añadido a cualquier página web personal.

Esta página no comercial ha conseguido a lo largo de los años un puesto reconocido en las páginas científicas en Internet, superando ya las 30.000 visitas únicas diarias, y convirtiéndose en uno de los 100 blogs más vistos en España.

Cabe destacar que, entre los otros idiomas a los que se traduce el servicio original de la NASA, el español es el único que cuenta con una comunidad activa diaria, así como con las 5000 fotografías históricas traducidas, siendo el siguiente idioma más importante el polaco, con unos 6 años de traducción.

Si os gusta harías un gran favor difundiéndo la noticia.

Un saludo y gracias de antemano.


Promoción de Observatorio y AstroRED from Alex (http://86400.es) on Vimeo.

Más información
- Observatorio.info
- NASA Astronomical Picture of the Day
- AstroRED
- Alex Dantart.

Enlace: http://observatorio.info

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23 febrero 2009

El Sistema Solar - Marte (I)

Nuestro viaje por el Sistema Solar continúa. Tras hablar acerca de la formación del sistema, Mercurio, Venus, la Tierra y la Luna, y explicar brevemente el Período de Intenso Bombardeo Tardío, nos alejamos del Sol para alcanzar el siguiente planeta del sistema: Marte, el Planeta Rojo.


Puesta de Sol en Marte. Imagen tomada por Spirit en 2005. Observa el color del cielo y el pequeño tamaño del Sol. Versión a 2 352×713 px. Crédito: NASA.

Como siempre, esta serie trata de mostrar los objetos bien conocidos del Sistema Solar (como es el caso del cuerpo de hoy) y los menos conocidos, con la mayor cantidad de documentación gráfica posible y explicando cosas que, a veces, no se estudian en los libros de texto. Más aún cuando, como en este caso, gran parte de los descubrimientos más interesantes se han producido después de que lo estudiásemos en el colegio (al menos en mi caso). Afortunadamente para nosotros, la cantidad de imágenes que tenemos de Marte –antiguas, modernas, de cerca, de lejos…– es enorme; eso sí, tengo que avisaros de que las fotos más impresionantes (las más recientes) llegarán en la siguiente parte del artículo.

Porque, también como siempre, dado lo extenso del texto el artículo de Marte estará dividido en varias partes. Hoy nos iremos aproximando a él, desde las observaciones realizadas a simple vista desde el albor de los tiempos hasta la primera vez que un objeto construido por el hombre se posó sobre su superficie y a los primeros mapas completos del planeta.

Marte es un viejo conocido de la humanidad: en los momentos de máxima luminosidad, sólo tres cuerpos celestes son más brillantes — Venus, la Luna y el Sol. Esto, combinado con su característico color rojizo, distinguible a simple vista, lo ha hecho especial desde que los seres humanos empezaron a mirar el firmamento. Desde luego, como no podría ser de otra forma, el color rojo no se asociaba entonces al vulgar Fe2O3 (el óxido de hierro (III)), sino a la sangre y el fuego. Los egipcios lo conocían como El Rojo, los babilonios lo llamaban Nirgal, su dios de la guerra y de la muerte. Tanto los griegos como los romanos lo asociaban con sus deidades de la guerra, Ares para los primeros y Marte para los segundos. Los hindúes lo llamaban Mangala, también por un dios de la guerra.

Tenía ganas de aprovechar para mostrar cómo localizarlo ahora mismo en el cielo –no es difícil–, pero desgraciadamente ahora se encuentra “al otro lado” del Sol, con lo que no se ve bien debido al brillo de la estrella. Si alguno se acuerda, recordádmelo en unos meses y hablamos del asunto de nuevo. A ver si hay suerte y esto no pasa con otros planetas de la serie (ahora mismo pasa también con Júpiter).

Uno de los primeros en poner por escrito observaciones puramente científicas de Marte, sin mezclarlas con mitología, fue Aristóteles. El genial griego ya observó que se encontraba más lejos de la Tierra que la Luna, pues pasaba por detrás de ella. El alemán Michael Maestlin, mentor de Kepler y uno de los primeros en Europa en enseñar las teorías heliocéntricas de Copérnico, observó en 1590 cómo Marte era ocultado por Venus. Pocos años después, en 1609, Galileo apuntaría su telescopio (del que hemos hablado en anteriores entradas de la serie) hacia Marte, el primero en hacerlo, por supuesto. La distancia entre el Planeta Rojo y el nuestro varía mucho a lo largo del tiempo, pero en algunos momentos se encuentra lo suficientemente cerca como para mostrar sus encantos con relativa facilidad al astrónomo.

La distancia media de Marte al Sol es de unos 230 millones de kilómetros, frente a los 150 Mkm entre la Tierra y el Sol. Como consecuencia de ello, Marte tarda un año y 320 días terrestres (es decir, casi dos años) en dar una vuelta al Sol. Tiene la segunda órbita más elíptica de los planetas del Sistema Solar después de Mercurio, aunque esto no es decir mucho, porque ninguno tiene una órbita muy elíptica. Y tiene dos ventajas enormes para su observación desde la Tierra comparado con el otro planeta más cercano, Venus: está más lejos del Sol que nosotros, y tiene una atmósfera muy tenue.

Como mencionamos al hablar de Venus, como ese planeta está más cerca del Sol que nosotros, es relativamente frecuente que la luz del Sol lo haga difícil de observar. Sin embargo, aunque a veces para mirar a Marte haya que mirar cerca del Sol, muy frecuentemente pasa justo lo contrario — cuando nuestro planeta y el Rojo están “del mismo lado del Sol”, para observar Marte nos ponemos de espaldas a la estrella, con lo que aparece de noche sin el menor problema por la injerencia de la luz del Sol.

Mucho más importante es la naturaleza de su atmósfera: cuando los astrónomos empezaron a mirar a Venus con sus telescopios, vieron… bueno, vieron nubes. Pero, cuando observaron Marte con telescopios cada vez mejores, se quedaron patidifusos. En el siglo XIX los telescopios astronómicos eran ya lo suficientemente buenos como para realizar mapas primitivos de Mercurio o Marte: ya mencionamos al italiano Giovanni Schiaparelli y su mapa de Mercurio al hablar de aquel planeta. El mismo Schiaparelli utilizó su telescopio del observatorio de Milán, del que era director, para realizar un mapa de Marte, y le sorprendieron sobremanera lo que parecían ríos o canales. De hecho, Schiaparelli pensaba que Marte tenía continentes, océanos y ríos.


Mapa de Marte de Giovanni Schiaparelli (1888). Imagen de dominio público.

Los mapas de Schiaparelli impresionaron tanto al estadounidense Percival Lowell que éste decidió mirar el Planeta Rojo más de cerca. Para lograrlo hizo uso de su considerable fortuna, con la que construyó el primer observatorio astronómico moderno: en vez de dentro o cerca de una ciudad, Lowell lo erigió lejos de fuentes de luz artificial, a gran altitud, en Flagstaff (dentro de lo que era entonces el Territorio de Arizona). Allí situó telescopios que duplicaban el diámetro del de Schiaparelli, y observó la superficie marciana durante quince años con gran meticulosidad y mayor imaginación.

Las conclusiones de Lowell eran claras: la superficie de Marte mostraba características artificiales. Schiaparelli había llamado a los ríos y canales que observó canali, lo que había sido traducido al inglés como canals, una palabra que sólo se refiere en ese idioma a canales artificiales, algo que puede haber influido en Lowell. En cualquier caso, el americano veía muy claro que allí había señales de vida inteligente, y realizó sus propios mapas de los canales, y de lo que él denominaba oasis en las intersecciones entre canales.


Mapas de los canales marcianos de Percival Lowell (1914).

La teoría de Lowell era que Marte era un mundo habitado, pero que poco a poco se estaba volviendo inhabitable: cada vez tenía menos agua, y los “canales” y los “oasis” eran construcciones mastodónticas de los habitantes de Marte (sí, los marcianos) para llevar agua desde los polos hasta otras regiones. Lowell publicó tres libros durante esos años: Marte en 1895, Marte y sus canales en 1906 y Marte como morada de vida en 1908. Las ideas de Lowell, aunque absolutamente erróneas, eran llamativas, y a ellas se deben en gran parte las historias de marcianos del siglo XX: ni siquiera cuando se empezaron a utilizar telescopios más precisos y se vio que los supuestos canales artificiales de Lowell no eran más que el fruto de la poca capacidad de sus instrumentos de observación se logró erradicar de la conciencia colectiva la idea de una civilización marciana. Todavía seguimos acarreando la herencia de las ideas de Lowell.

Según los telescopios fueron avanzando a lo largo del siglo XX, se pudieron ver algunos aspectos básicos de la superficie marciana, y se confirmaron algunas ideas de Lowell, aunque la mayor parte se descartaron (los astrónomos profesionales contemporáneos de Lowell, que era un aficionado, nunca se lo tomaron muy en serio en cualquier caso). Marte tenía casquetes polares que cambiaban de tamaño con las estaciones marcianas, de modo que había algún tipo de hielo en el planeta, pero ¿era hielo de agua, de dióxido de carbono o de algún otro compuesto? No había canales artificiales, pero sí unas zonas más oscuras que otras, y estructuras que parecían cráteres y cañones. El planeta tenía algún tipo de atmósfera, pero no muy densa, pues su superficie era fácilmente visible. Se realizaron mapas algo más detallados que los de Lowell, pero aún primitivos. Pero hacía falta acercarse a Marte para descubrir más.

Ya hemos hablado de cómo el primer objetivo del ser humano, cuando nuestra tecnología fue suficientemente avanzada como para enviar sondas fuera de la atmósfera terrestre, fue la Luna. Como no espero que recuerdes fechas de entradas anteriores, te las recuerdo yo: el primer objeto de construcción humana en tocar la Luna lo hizo en 1959 (fue Luna 2, una sonda soviética). A continuación llegó Venus, siete años después: la sonda soviética Venera 3 impactaría sobre la superficie del planeta en 1966. El turno de Marte vendría después del de los otros dos, aunque su exploración fue casi paralela a la de Venus.


Mariner 4. Crédito: NASA.

Al igual que sucedió con la Luna y Venus, la exploración de Marte fue una auténtica carrera entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Al principio, la cosa fue un desastre: ambos países perdieron varias sondas que debían haber llegado al Planeta Rojo, algunas de ellas cerca de su destino, otras apenas saliendo de la Tierra. Llegó a hablarse de la “maldición de Marte”, medio en serio, medio en broma. La primera sonda en llegar a Marte fue la estadounidense Mariner 4, que alcanzó el planeta en Julio de 1965 y nos envió las primeras fotografías –como suele suceder en estos casos, de mala calidad–, pero que son relevantes por ser las primeras:


Primera imagen de la superficie marciana por Mariner 4. Crédito: NASA.

Mariner 4 llegó a estar a tan sólo unos 10 000 km sobre la superficie marciana, y tomó fotografías bastante mejores que la de arriba. Aquí tienes la mejor de todas, que sigue sin ser comparable a las de ahora, pero recuerda que estamos hablando de un momento en el que ni siquiera habíamos puesto un ser humano en la Luna:


Crédito: NASA.

La imagen que teníamos de Marte se parecía mucho más a la de la Luna que a los canales de Lowell; pero todavía quedaba mucho por ver. Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética siguieron enviando sondas a Marte casi con frenesí, aunque una gran parte de ellas no llegaron (a lo largo de los años, sólo una de cada tres misiones a Marte se ha completado con éxito). Con cada misión adicional se obtuvo nueva información sobre el planeta, de modo que a finales de los 60 sabíamos ya casi todo lo que puede conocerse sobre él sin tocarlo (excepto por la calidad de las imágenes desde satélite, que han ido mejorando con el tiempo).


Comparación de tamaño de los planetas rocosos. Marte está a la derecha de la Tierra. Versión a 1500×653 px. Crédito: NASA.

Marte es mucho más pequeño que la Tierra: su radio es poco más de la mitad que el de la Tierra, con lo que su volumen es tan sólo un 15% del de nuestro planeta. Puesto que, además, está compuesto de materiales menos densos, su masa es únicamente el 10% de la terrestre. Como consecuencia de todo esto, la aceleración de la gravedad sobre la superficie marciana es de 0.38 g (un 38% de la terrestre). Como puedes ver, en sus características físicas más básicas no se parece demasiado a la Tierra — Venus es, en este aspecto, mucho más parecido a un “gemelo de la Tierra” que Marte. Pero en casi todo lo demás, Marte se parece más a nuestro planeta que el lucero del alba.

El día marciano dura sólo ligeramente más que el terrestre: alrededor de 24 horas y 40 minutos. La inclinación del eje de rotación de Marte es de unos 25º, también levemente superior al de la Tierra. Por lo tanto, en Marte hay estaciones, como sucede aquí: sólo que, naturalmente, un año marciano es casi el doble que el nuestro, con lo que sus estaciones también son más largas, pero el día y la noche duran prácticamente lo mismo. Como has visto en la primera fotografía del artículo, otra diferencia en este aspecto es el tamaño del Sol: como Marte está bastante más lejos que nosotros, el tamaño angular del Sol es más pequeño que visto desde la Tierra.

Puesto que, como he dicho antes, la órbita de Marte es más elíptica que la de la Tierra, la diferencia entre las estaciones en ambos hemisferios es también más pronunciada: el invierno del hemisferio norte se produce cuando Marte se encuentra cerca del perihelio (el punto más cercano al Sol), moviéndose bastante rápido, con lo que se trata de inviernos cortos y menos fríos que en el Sur. Lo contrario sucede en el invierno del hemisferio sur (el verano del norte): el planeta está cerca del afelio (el punto de su órbita más alejado del Sol), moviéndose lentamente, con lo que los inviernos del hemisferio sur son largos y fríos. No quiero ser pesado, pero en los veranos pasa al contrario: más largos y frescos en el norte, más cortos y cálidos en el sur. Cosas de la excentricidad.

El siguiente paso natural era lograr posarse sobre el planeta, algo que siempre es delicado, pero que no era en este caso tan difícil como en el de Venus: las condiciones en Marte eran mucho menos hostiles.

Los soviéticos fueron los primeros en tocar el Planeta Rojo en 1971, con dos sondas, la Marte 2 y la Marte 3, que llevaban módulos de descenso. La victoria, sin embargo, debió de ser agridulce: el módulo de Marte 2 dejó de funcionar en el impacto con el suelo, y el de Marte 3 funcionó durante sólo 20 segundos, lo justo para empezar a enviar la primera fotografía de la historia tomada sobre la superficie marciana, ¡pero no para terminar de enviarla!. La incluyo aquí simplemente por su valor nostálgico, allá cada uno con lo que vea en ella:

Una vez más serían los estadounidenses quienes se llevasen el gato al agua. En 1975 lanzaron dos sondas, las Viking 1 y Viking 2, ambas con módulos de descenso. Las dos sondas se pusieron en órbita alrededor del Planeta Rojo con éxito, y los dos módulos lograron posarse sobre la superficie marciana sin problemas. Estas dos misiones nos proporcionaron casi toda la información detallada que tuvimos de Marte hasta las misiones más avanzadas de los años 90. El mismo día del amartizaje, ambas empezaron a enviar datos y fotos. La primera de la Viking 2 todavía me emociona, porque es la primera imagen de Marte que vería una persona sobre su superficie:


Viking 2 examina su entorno el día del descenso. Crédito: NASA.

Nuestra imagen de Marte había vuelto a cambiar: no era ya el laberinto de canales de Lowell, pero tampoco era la “Luna” que había mostrado la Mariner. Se parecía más a un desierto de la Tierra con un cielo de color peculiar. El color, como veremos en un momento, se debe en su mayor parte al polvo de óxido de hierro en suspensión. En cualquier caso, las sondas midieron datos de temperatura, presión y composición atmosférica, con lo que aprendimos mucho más sobre Marte de lo que sabíamos antes.

La atmósfera de Marte es muy, muy tenue comparada con la terrestre. A veces no nos hacemos idea de cuán tenue; no es la mitad, ni la cuarta parte, ni el 10%, ni siquiera el 1%: la presión media es de tan sólo 600 pascales (la de la Tierra es de algo más de 100 000 pascales), es decir, alrededor del 0.6% de la presión atmosférica terrestre. El 95% de ella es CO2, el 3% es N2, el 1.6% argón, y el 0.4% restante está compuesto de trazas de diversos gases, oxígeno y vapor de agua entre ellos. En resumen, la atmósfera marciana es una muy tenue capa de dióxido de carbono, y poco más.

¿Por qué, si la gravedad marciana es un 38% de la terrestre, su atmósfera es menos del 1% de la nuestra? La razón principal es la ausencia de un campo magnético: en el caso de la Tierra, por ejemplo, el campo magnético de nuestro planeta protege la atmósfera del viento solar. En Marte la dinamo interna dejó de producir un campo magnético hace cuatro mil millones de años, y desde entonces se ha producido una interacción directa entre el viento solar y la atmósfera. La consecuencia es que el viento solar ha ido ionizando las moléculas atmosféricas y barriéndolas fuera del planeta. Incluso hoy es posible ver los retazos de atmósfera escapando lentamente de Marte a causa del viento solar.

La segunda característica principal de la atmósfera marciana, además de la escasa presión, es lo “sucia” que está: hay grandes cantidades de partículas en suspensión, en su mayor parte de óxido de hierro, que le dan el tono marrón-rojizo que suele verse en las fotos. Estas partículas crean, cuando el viento sopla con suficiente fuerza, las tormentas de polvo más intensas del Sistema Solar. Esas tormentas han sido un problema para nosotros en la exploración robótica del planeta, ya que muchos de los robots enviados a la superficie del planeta dependen de paneles solares para obtener la energía necesaria para funcionar.

Aparte de las grandes cantidades de polvo en la superficie, estas tormentas se deben también a los intensos vientos marcianos. La razón es la enorme diferencia de temperatura entre unas zonas y otras, y unos momentos y otros. En lo más cálido de un “tórrido” verano marciano, la temperatura puede alcanzar los 20 ºC. Las Viking midieron temperaturas de entre -107 ºC y -17 ºC en la superficie, pero los módulos orbitales han detectado temperaturas en el suelo de hasta -140 ºC en la noche polar marciana. Esta enorme variación de temperatura se debe, por un lado, a la ausencia casi total de efecto invernadero en Marte, y por otro al pequeño calor específico de la superficie marciana (entre otras cosas, debido a la ausencia de agua).

Por cierto, la minúscula presión atmosférica hace que sea imposible encontrar agua líquida en la superficie marciana excepto en lugares concretos y durante poco tiempo. O bien se encuentra en forma de hielo, o se sublima, convirtiéndose en vapor de agua. Los casquetes polares de Marte son, en parte, hielo de agua, y en otra parte de CO2 (hielo seco). Sólo puede encontrarse agua líquida en depresiones profundas, de modo que la presión atmosférica sea máxima, y en momentos en los que la temperatura sea lo más alta posible — eso sí, estamos seguros de que, de vez en cuando, la hay. Sigue leyendo.


Polo norte marciano. Crédito: NASA.

Imagina la siguiente escena: llega el invierno al polo sur. La temperatura disminuye bien por debajo de los -100 ºC. El dióxido de carbono de la atmósfera empieza a depositarse sobre el suelo en cantidades gigantescas: un 30% de la atmósfera marciana se sublima formando hielo de CO2 y cubriendo el polo de un casquete de enormes proporciones. Algo parecido pasa en el polo norte, claro, pero la excentricidad de la órbita de Marte, de la que hemos hablado antes, exagera este efecto en el polo sur. El agua también se sublima cuando las condiciones son las adecuadas, pero dada la temperatura media del planeta, casi siempre se encuentra en forma de hielo y no sufre los bruscos cambios del CO2.

Los bruscos cambios de temperatura, diarios y estacionales, son los que producen los violentos vientos marcianos, que pueden llegar a los 400 km/h y crean las tormentas de polvo que he mencionado antes, que pueden llegar a cubrir regiones extensísimas del planeta. A pesar de la ausencia de agua líquida, también hay brisas diurnas y nocturnas en Marte, dado que diferentes regiones y distintos tipos de roca tienen calores específicos diversos, con lo que no se calientan todos igual.

Pero los datos obtenidos hasta las Viking no eran más que el comienzo: el Planeta Rojo era mucho más variado y hermoso de lo que las imágenes de rocas rojas que enviaban las sondas Viking podían sugerir. El siguiente paso en la exploración de Marte fue la puesta en órbita, alrededor de Nirgal, de la sonda Mars Global Surveyor en 1997. Esta sonda orbital estuvo enviando datos hasta 2006, momento en el que se perdió la comunicación con ella, y ha recopilado más información sobre Marte que todas las demás misiones juntas.


Mars Global Surveyor (imagen artística). Crédito: NASA.

Mars Global Surveyor daba una vuelta al planeta cada dos horas, a una altura de 378 km, y sacó innumerables fotografías de la superficie marciana, algunas de las cuales quitan el aliento (por lo menos a mí), aunque no sean de una resolución tan grande como otras que vendrían después. Además, utilizó un espectrómetro y un magnetómetro para medir la temperatura y el campo magnético de diferentes puntos del planeta. La sonda nos proporcionó un mapa completo de la superficie marciana: una herramienta fundamental para planear futuras misiones.

Antes de hablar de él, aquí tienes el maravilloso mapa topográfico que la Mars Global Surveyor elaboró a lo largo de sus alrededor de nueve años y casi cuarenta mil vueltas alrededor del planeta. Algunas de sus características son claras desde el primer momento:


Versión a 2497×2221 px. Crédito: NASA.

Como puedes ver, el hemisferio norte y el sur de Marte son bien diferentes: la razón era desconocida cuando se vio este mapa por primera vez, aunque hoy en día tenemos alguna idea de por qué puede ser — pero ya hablaremos de eso después. Este mapa será nuestra referencia en la siguiente entrega cuando hablemos de los principales accidentes geográficos de Marte, ¡y tiene unos cuantos récords! Además, Google tiene una versión del mapa en la red que, aunque no tiene la misma funcionalidad de Google Earth, se presta a pasar unos minutos jugando con él: http://google.com/mars. Tal vez lo usemos también para localizar estructuras geológicas en la siguiente entrega.

Mapas aparte, las fotos de esta sonda, como las de sus sucesoras, son excelentes para quitarse de la cabeza la idea de Marte como un puñado de rocas rojas y un desierto aburrido e igual en todas partes. Mostraron por primera vez un planeta variado, con estructuras geológicas complejas; algunas de ellas muy sugerentes y muy parecidas a las terrestres, y que nos hicieron plantearnos muchas preguntas. ¿En qué piensas, por ejemplo, al ver esta fotografía?


Canales en un barranco marciano (la foto abarca unos 1500 km de lado a lado). Crédito: NASA.

Poco a poco se hizo evidente que era probable que, en un pasado lejano, hubiera habido agua líquida en la superficie de Marte, cuando tenía una atmósfera mucho más densa, un efecto invernadero más intenso y, por tanto, las condiciones físicas para que la existencia de agua líquida en grandes cantidades fuese posible. Algunas estructuras geológicas parecían muy similares a las de la Tierra en lugares en los que se ha producido erosión por el flujo de agua.

Pero lo más interesante de la MGS es que, al estar orbitando el planeta durante tanto tiempo, no sólo logró proporcionarnos un mapa completo de Marte, sino que pasó varias veces por los mismos lugares, tomó fotografías nuevas de los mismos sitios tras dos, tres o cuatro años, y nos mostró un Marte, no ya sólo variado, sino también cambiante. Y algunos de esos cambios eran difíciles de ignorar. Fíjate en estas dos imágenes, tomadas en 2001 (izquierda) y 2005 (derecha):


Imagen a 2260×1209 px. Crédito: NASA.

Aunque llegarían nuevos datos con posterioridad, no había duda de que, por un lado, en el pasado más o menos lejano de Marte se habían producido flujos de agua considerables, que habían erosionado su superficie y producido estructuras geológicamente similares a las terrestres, y no sólo eso: todavía existe de vez en cuando, en los lugares adecuados y cuando las condiciones son propicias –algo que, desde luego, no sucede a menudo–. De ahí que, aunque los hombrecillos verdes de Lowell no existieran ni hubieran construido canales, Marte siguiera siendo uno de los principales candidatos del Sistema Solar a tener vida además de la Tierra. Tal vez no hombrecillos verdes, ni siquiera ratoncillos verdes, pero sí al menos vida microscópica. Como probablemente sabes, aún la estamos buscando, pero no la hemos descartado, ni mucho menos.

Pero de eso, y de mucho más, hablaremos en la siguiente entrega del artículo, en la que hablaremos de la geografía marciana, llegaremos al momento actual de conocimiento sobre Marte y nuestra auténtica invasión robótica del Planeta Rojo. Hasta dentro de unos días.

Para saber más:

Accede al resto de la serie desde aquí.

Vía El Tamiz

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Cuatro lunas de Saturno pasarán por delante del planeta este martes

Este martes sucederá un hecho bastante poco usual: cuatro lunas de Saturno pasarán por delante del planeta más famoso del Sistema Solar, y cada dejará una sombra en la superficie del planeta.

No sé podrá ver a simple vista, obviamente, pero sí podrá ser fotografiado por telescopios medios. Si no dispones de uno de esos, como la mayoría del orbe, podrás echar un vistazos a las fotografías que el Hubble hará. Además, entre el lunes y el martes, el cometa Lulin pasará por las inmediaciones de Saturno. Dado su particular color (que hace posible su apodo de "cometa verde") podrá ser observado a simple vista.

Las cuatro lunas que pasarán por delante de Saturno son Titán, Mimas, Dione y Encélado. Podremos ver sus siluetas tapando el planeta, los cuatro satélites al mismo tiempo. Sólo una vez cada 14 o 15 años las órbitas de las lunas de Saturno están prácticamente con su eje paralelo al de la Tierra, y esta es la primera vez en la historia que el telescopio espacial Hubble podrá presenciar como cuatro lunas a la vez pasan de un lado a otro del planeta de los anillos. Saturno tiene en total 60 satélites.

Titán es tan grande que no tendríamos que tener dificultad para verlo con un telescopio pequeño.

Y para rizar el rizo, la NASA ha sacado una votación por la cual podremos decidir que nombre tendrá un nuevo compartimento en la Estación Espacial Internacional. Podremos elegir entre Earthrise, Legacy, Serenity o Venture. También podemos introducir nuestro propio nombre (os dejo a vosotros la originalidad de ponerle un nombre).

Fuente | SPACE

Vía EspacioCiencia

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Allí fuera: Miles de billones de planetas habitables

Existen aproximadamente 10 mil billones de planetas habitables en el universo observable, y algunos de esos mundos similares a la Tierra podrían encontrarse mediante una misión que se lanzará a principios del mes que viene, según especula un líder en teoría de formación planetaria.

Alan Boss, astrofísico de la Institución Carnegie en Washington, D.C., y autor de “The Crowded Universe” (Basic Books), publicado este mes, aparece con este vasto número estimando que existe aproximadamente un planeta habitable alrededor de cada estrella similar al Sol en nuestro galaxia, de las cuales hay aproximadamente 10 mil millones, y multiplicándolo por el número de galaxias del universo (unos 100 mil millones).

Este resultado es inexacto, por supuesto, en un margen de error de una potencia de diez aproximadamente, dijo Boss, lo cual es algo estándar para este tipo de estimaciones en astronomía.

“Basándonos en lo que ya conocemos, el universo resulta estar repleto de planetas habitables (es decir mundos similares a la Tierra), y por tanto la vida es probable que esté extendida”, dijo Boss, quien discutió estas estimaciones con un grupo de periodistas el pasado fin de semana en Chicago en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

La promesa de las ‘súper-Tierras’

Hasta la fecha, no se ha encontrado ninguna de estas otras Tierras. La tecnología simplemente no ha permitido su descubrimiento, suponiendo que existan. Pero los astrónomos están acercándose. En los últimos 15 años, se han encontrado más de 300 planetas alrededor de estrellas más allá del Sol.

Se han encontrado tres clases de planetas, siendo la mayor parte gaseosos gigantes similares a Júpiter, planetas helados similares a Neptuno y “súper-Tierras” calientes. Tales súper-Tierras, como la descubierto en 2004 por Paul Butler de la Institución Carnegie alrededor de Gliese 436 y otra el mismo año por Barbara McArthur alrededor de 55 Cancri, tienen masas de aproximadamente 5 a 10 veces la de la Tierra y existen alrededor de un tercio de todas las estrellas cercanas similares a nuestro Sol, imagina Boss. Esta estimación se basa en los resultados de las actuales búsquedas de planetas usando el tirón gravitatorio de los planetas sobre sus estrellas para detectar mundos, conocido como aproximación Doppler, comenta.

La mayor parte de estas súper-Tierras están demasiado calientes para dar soporte a la vida, pero Boss cree que hay súper-Tierras templadas con periodos orbitales mayores más adecuadas para la vida. Los ejemplos son dos súper-Tierras frías o templadas de las que se informó en 2007 por parte de Stephane Udry y sus colegas del Observatorio de Ginebra orbitando 581.

Y, algunos de estos planetas helados podrían resultar ser planetas rocosos de composición similar a la Tierra, sólo que más masivos, dijo Boss.

“Ya sabemos de gente que la ha estado buscando planetas alrededor de otras estrellas ha encontrado planetas alrededor de la mayor parte de estrellas”, dijo, añadiendo que “simplemente a partir de un terreno teórico de comprensión de cómo se forman las estrellas, es casi inevitable terminar en que tienen discos alrededor de ellas que terminarán formando planetas. Por lo que esperamos que estén allí también desde el punto de vista teórico”.

Kepler lo comprobará

Las afirmaciones de Boss se comprobarán por la misión Kepler de la NASA, un telescopio espacial de 1 metro de diámetros que tiene previsto su lanzamiento para el 5 de marzo desde Cabo Cañaveral a bordo de un cohete Delta 2. Entre otras tareas, Kepler está diseñado para contar el número de planetas de tamaño de la Tierra y mayores en la zona habitable alrededor de estrellas como el Sol. Los resultados llegarán en los próximos tres o cuatro años.

Kepler detectará planetas usando la “técnica del tránsito”, la cual implica deducir la presencia de un planeta detectando la atenuación de la luz de la estrella provocada por el paso del planeta en órbita frente a la estrella.

En la búsqueda de planetas similares a la Tierra, Kepler competirá contra la misión francesa CoRoT, un telescopio espacial de 27 centímetros de diámetros lanzado en 2006. CoRoT ya ha encontrado el planeta más pequeño conocido (COROT-Exo-7b) orbitando una estrella similar al Sol. Con dos veces el tamaño de la Tierra, la temperatura del exoplaneta es tan alta que podría estar cubierto de lava o vapor de agua, dicen los científicos de CoRoT.

“Quedaríamos muy sorprendidos y Kepler y CoRoT no encontrasen planetas, debido a que ya los estamos encontrando”, dijo Boss. Kepler podría encontrar más planetas que CoRoT debido a que su telescopio tiene un diámetro mayor (y por tanto es más sensible) y estudiará una porción mayor del cielo, comentó.

“El hecho de que podemos encontrar [planetas de aproximadamente el tamaño de la Tierra] ya implica que apenas estamos viendo la punta del iceberg. Podría haber muchas más Tierras allí fuera esperando que las encontremos”, dijo Boss.

Y algunas de ellas podrían estar relativamente cerca de la Tierra, dijo.

“Hay unas pocas docenas de estrellas del tipo solar en un radio de 30 años luz desde el Sol”, dijo Boss. “Pienso que un buen número de ellas, tal vez la mitad, tendrá planetas similares a la Tierra. Por lo que creo que hay muy buenas opciones de que encontremos planetas similares a la Tierra en 10, 20, 30 años luz desde el Sol”.

Una vez se conozca la frecuencia de planetas habitables similares a la Tierra en nuestra vecindad, los científicos podrán diseñar mejores telescopios espaciales capaces de fotografiar estos mundos y detectar las moléculas necesarias para la vida, tales como agua y oxígeno, y posiblemente incluso las creadas por la vida, tales como el metano, dijo Boss.

¿Por qué tardaste tanto?

El físico Enrico Fermi, que vivió en la primera mitad del siglo XX y es conocido por desarrollar el primer reactor nuclear, pensaba que había vida inteligente más allá de la Tierra, pero se hizo la famosa pregunta sobre por qué no habíamos tenido noticia de ellos aún (esta cuestión se conoce como la Paradoja de Fermi), escribe Boss en su libro.

“La respuesta a esta cuestión varía desde lo práctico a lo suicida”, dijo Boss a los periodistas el sábado.

La versión suicida: “Tal vez significa que las civilizaciones que son capaces de enviarnos señales de radio no duran tanto. … ¿Realmente pensamos que nuestra civilización va a durar mil millones de años?”

La versión práctica: “Existe una baja probabilidad de éxito [como se ve en el trabajo de SETI], pero si encuentras algo tienes un hallazgos inmensamente importante”.

Viajar incluso a la estrella más cercana orbitada por un planeta con vida habitable nos llevaría cientos de miles de años, comentó.

Mientras tanto, el impacto de CoRoT y Kepler al encontrar planetas similares a la Tierra alrededor de estrellas como el Sol sería enorme, dijo Boss.

“Una vez encontremos el primero, tendremos la seguridad de que realmente están allí”, dijo Boss. “Simplemente encontrando el primero seremos capaces inmediatamente de decir, ‘Bueno, si hemos encontrado uno alrededor de una estrella cercana, multiplicándolo por el volumen de estrellas observadas contra aquellas en las que no se ha observado, podemos deducir que debe haber billones de ellos sólo dentro de nuestra galaxia’. Por lo que encontrar el primero tendrá unas enromes implicaciones sobre cuántos hay en toda la galaxia así como en todo el universo”.



Autor: Robin Lloyd
Fecha Original: 19 de febrero de 2009
Enlace Original

Vía Ciencia Kanija

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Swift espía al cometa Lulin

Mientras espera por estallidos de alta energía y explosiones cósmicas, el satélite de NASA Swift está monitoreando al cometa Lulin al aproximarse a la Tierra. Por primera vez, los astrónomos están viendo simultáneamente imágenes ultravioletas y de rayos-X de un cometa.

"No pudimos enviar una sonda espacial al Cometa Lulin, pero Swift nos está dando la información que obtendríamos de una misión así", indicó Jenny Carter, líder del estudio por la Universidad de Leicester.

Un cometa es un amasijo de gas y polvo. El cometa Lulin, conocido como C/2007 N3, fue descubierto el año pasado por astrónomos del Observatorio Lulin de Taiwán. El cometa tendrá su máximo acercamiento a nuestro planeta el 24 de febrero, a 38 millones de millas, equivalentes a 160 veces la distancia a la Luna.

El 28 de enero Swift enfocó sus instrumentos (UVOT y XRT, instrumentos de ultravioleta/óptico y de rayos-X) al cometa. Swift puede detectar el agua directamente. Pero la luz ultravioleta del Sol rompe rápidamente esas moléculas en átomos de hidrógeno y moléculas de hidroxilo (OH). El instrumento UVOT detecta el OH y sus imágenes revelan una nube de estas moléculas extendiéndose cerca de 250.000 millas.

Además, el instrumento incluye un dispositivo llamado "grism", un híbrido de prisma y rejilla de difracción, que separa la luz por longitud de onda. El rango incluye longitudes en las que la moléculas de hidroxilo son más activas. "Esto nos da una visión única sobre los tipos y cantidades de gas que produce un cometa, lo que nos brinda pistas acerca del origen de los cometas y del sistema solar", explicó Dennis Bodewits del Centro Espacial Goddard.

En las imágenes de Swift, la cola del cometa se extiende hacia la derecha. La radiación solar empuja los granos de polvo del cometa. Al evaporarse gradualmente los granos, crean una fina cola de hidroxilo.

Más lejos del cometa, incluso esas moléculas sucumben a la radiación solar y se quiebran en sus constituyentes oxígeno e hidrógeno. "El viento solar -una corriente de partículas del sol- interactúa con nube de átomos del cometa. Esto causa que el viento solar genere rayos-X y eso es lo que ve el instrumento XRT", explicó Stefan Immler, parte del equipo.

Esta interacción, llamada intercambio de carga, resulta en rayos-X de la mayoría de los cometas al pasar cerca del Sol (unas tres veces la distancia de la Tierra al Sol). Como Lulin es muy activo, su nube atómica es especialmente densa.

El equipo espera continuar sus observaciones del cometa y obtener mejores datos para determinar su composición, lo que podría permitir crear un modelo 3D del mismo durante su vuelo a través del sistema solar.

Preguntas y respuestas sobre Lulin

¿Porqué es verde?

El color verde surge cuando el cianógeno inonizado y gases de carbono en la atmósfera del cometa emiten radiación en longitudes de onda verde. Estos gases se evaporan cuando los hielos en el núcleo del cometa se acercan lo suficiente al Sol.

¿Qué otras características inusuales tiene el cometa?

El Cometa Lulin se está moviendo casi en el mismo plano orbital alrededor del sol que los planetas, pero en dirección opuesta (retrógrado). Es probablemente la primera vez que ingresó al sistema solar interno, por lo que parte de sus originales hielos volátiles en su núcleo podrían estar presentes todavía y podrían ser identificables durante las observaciones.

¿Seremos capaces de ver al cometa y su verduzco color? ¿Cuándo, dónde y cómo?

El cometa debería ser observable en cielos oscuros con binoculares. El mejor momento para su observación sería cerca de su máximo acercamiento a la Tierra, el 24 de febrero, cuando el planeta aparezca justo debajo de Saturno en la constelación de Leo. En ese momento, se espera que el cometa tenga una magnitud 6.

¿Los astrónomos de NASA seguirán al cometa?

Un pequeño "ejército" de astrónomos profesionales y amateurs seguirán al cometa en varias longitudes de onda. No es tan usual que un relativamente brillante cometa sea visto en el sistema solar interno y los astrónomos sacarán ventaja de esta oportunidad.

¿Dónde puedo obtener mapas y más información?

Sur Astronómico, de Enzo Bernardini es un sitio especializado, preciso y muy recomendable para obtener información. Allí hay una nota especialmente creada sobre el Cometa C/2007 N3 Lulin. También el sitio EspacioProfundo y en particular sus foros, contienen muchos datos de ayuda para ubicar al cometa.

¿Uso un programa para ver el cielo pero no trae los datos de cometas, qué hago?

El Centro de Planetas Menores tiene una página con datos de cometas para usar en los programas informáticos:
http://www.cfa.harvard.edu/iau/Ephemerides/Comets/SoftwareComets.html

Fuentes y links relacionados

Sobre las imágenes
Imagen de Cometa Lulin tomada el 28 de enero que combina datos de UVOT (azul y verde) y XRT (rojo).
Crédito:NASA/Swift/Univ. of Leicester/Bodewits et al.
Fotografía del cometa Lulin. Crédito: Jack Newton

Vía Noticias del Cosmos

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MESSENGER continúa la búsqueda de los esquivos Vulcanoides

El pasado 9 de Febrero, MESSENGER alcanzó el perihelio de su órbita y pasó a 0.31 unidades astronómicas (UA) del Sol (1 UA equivale aproximadamente a 150 millones de kilómetros). El equipo de obtención de imágenes de la misión está aprovechando la proximidad de la sonda a nuestra estrella para continuar la búsqueda de los vulcanoides –pequeños asteroides rocosos cuya existencia ha sido postulada, y que girarían alrededor del Sol en órbitas estables dentro de la órbita de Mercurio.

Recreación artística de un vulcanoide. Créditos: Wikipedia.

Los vulcanoides se denominan así por Vulcano, un planeta cuya existencia fue postulada para explicar los movimientos anómalos de la órbita de Mercurio. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo de la presencia de estas "rocas espaciales". Hay una región gravitacionalmente estable entre la órbita de Mercurio y el Sol, lo que quiere decir que cualquier objeto que se hubiera formado en esa región, podría haber permanecido allí durante miles de millones de años y podría, todavía hoy, estar ahí. El resto de regiones de este tipo en el sistema solar están ocupadas por algún tipo de escombros (por ejemplo, los asteroides troyanos en los puntos estables de las órbitas de Júpiter y Neptuno, y los objetos del Cinturón de Kuiper cerca y más allá de la órbita de Plutón).

La supuesta región de los vulcanoides entre la órbita de Mercurio y el Sol es la principal región gravitacionalmente estable que no se sabe si está ocupada. La región es, sin embargo, la más complicada de observar. Cualquier vulcanoide sería muy difícil de detectar desde la Tierra debido a la poderosa e intensa luz solar. Las búsquedas previas de vulcanoides no han mostrado cuerpos mayores de 60 kilómetros de diámetro. Pero el viaje de MESSENGER al espacio próximo a Mercurio permite una búsqueda de vulcanoides desde una posición nunca antes intentada, de acuerdo a Clark Chapman, miembro del equipo científico de MESSENGER, el cual está encabezando la búsqueda junto con su colega, William Merline.

Orbita y posición actuales de MESSENGER. Créditos: NASA/JHUAPL.

“Con MESSENGER podemos buscar vulcanoides de hasta 15 kilómetros de diámetro”, afirma Chapman, científico senior en el SRI (Southwest Research Institute) de Boulder, Colorado. Entre el 7 y el 11 de Febrero, la cámara gran-angular del Sistema Dual de Obtención de Imágenes de MESSENGER habrá sacado 256 fotografías de las áreas este y oeste del Sol. Debido al peligro de la intensa luz solar, la cámara tendrá que apuntar justo al lado del escudo solar de la sonda para captar las imágenes.

“Estamos haciendo las mismas observaciones cada día”, explica Nancy Chabot, miembro del equipo de MESSENGER. “Esta reiteración nos permitirá eliminar falsas imágenes debidas a los rayos cósmicos y distinguir, por su movimiento, la familia a la que pertenece cada objeto que captemos" (por ejemplo, vulcanoides versus asteroides cercanos o interiores a la órbita de la Tierra).

El equipo llevó a cabo una campaña similar de obtención de imágenes durante un período de nueve días en Junio de 2008, capturando 240 fotografías de las partes más exteriores de la región aspirante a Cinturón de Vulcanoides. "Aquella secuencia se diseñó para afinar nuestras técnicas de observación, valorar las magnitudes restrictivas, verificar la detectabilidad de objetos conocidos y hacer una búsqueda inicial", manifestó Chapman.

"Los vulcanoides, si conseguimos descubrirlos, pueden proporcionar a los científicos nuevas perspectivas sobre las condiciones existentes en el sistema solar primitivo", dice Chapman. "En particular, si existen o si existieron en el pasado, representarían una población adicional de impactadores que sólo habría hecho cráteres en Mercurio, implicando que los procesos geológicos en este planeta han ocurrido más recientemente de lo que habíamos calculado, suponiendo que los cráteres de Mercurio se hayan formado a un ritmo similar a los de la Luna y Marte".

Recreación artística de la superficie de Mercurio. Créditos: NASA/JHUAPL.

Si se demuestra que los vulcanoides no existen, entonces estaríamos más seguros de que la mayoría de las llanuras volcánicas de Mercurio se formaron hace miles de millones de años, como en la Luna, según Chapman. Su ausencia también focalizaría el trabajo de los científicos en la búsqueda de las razones por las que nunca se formaron los vulcanoides o, si se formaron, por qué ya no están ahí.


MESSENGER (MErcury Surface, Space ENvironment, GEochemistry and Ranging) es una misión de investigación científica del planeta Mercurio, esponsorizada por la NASA, y la primera misión espacial diseñada para orbitar el planeta más cercano al Sol. La sonda MESSENGER se lanzó el 3 de Agosto de 2004 y, después de realizar flybys de la Tierra, Venus y Mercurio, empezará un estudio de un año de duración de su planeta objetivo en Marzo de 2011. El Dr. Sean C. Solomon, de la Carnegie Institution de Washington, lidera la misión como Investigador Principal. El JHU/APL (Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins) construyó y opera la nave espacial MESSENGER; asimismo gestiona la misión, de clase Discovery, para la NASA.


Noticia original: NASA/JHUAPL

Vía Sondas Espaciales

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Lo que podría significar para la Tierra encontrar vida alienígena

Imagina que mañana los científicos dicen al mundo que han encontrado pruebas de una colonia de alienígenas viviendo apenas a 60 millones de kilómetros de la Tierra.

La famosa roca de Marte que se supone que porta signo de biología marciana. Años después el debate continúa alrededor del meteorito ALH84001 y si son verdaderamente evidentes los procesos bioológicos en la roca. Crédito: NASA

¿Creen que tus vecinos perderían la compostura – abasteciéndose de pasta, y aislándose a sí mismos y a la mascota familiar en el sótano? ¿O piensas que la mayor parte de la gente simplemente murmuraría “algo”, y volvería a buscar nuevos amigos en Facebook?

La pregunta no es del todo absurda, debido a que este tipo de descubrimiento podría tener lugar pronto, gracias al esfuerzo de los astrobiólogos – investigadores que estudian el origen, naturaleza y distribución de la vida.

Aunque aún no hemos hallado ninguna actividad biológica en otra parte, es apenas concebible que antes de que tu coche necesite el próximo cambio de aceite, una nave robótica no haya descubierto una horda de microbios ocultos bajo las arenas de Marte. O tal vez en unos pocos años, algún experimento astrobiológico se topará con un estanque alienígena flotando en los lagos escarchados de Titán, o captado una señal enviada en dirección a la Tierra desde el sistema estelar Gliese 581.

El impacto de tales noticias sería significativo y, en este punto, es mayormente desconocido. Por lo que para tener una mejor comprensión de qué impacto tendrían los descubrimientos astrobiológicos, el Instituto SETI y el Instituto de Astrobiología de la NASA recientemente mantuvieron un panel de tres días para reunir a científicos, éticos, historiadores, abogados, antropólogos y los medios para considerar las consecuencias sociales de este tipo de investigación.

Es obvio que tres días de conversaciones es a todas luces poco para reunir las repercusiones sociales del amplio rango de investigación de la astrobiología. Por lo que Margaret Race, la organizadora del evento y científico en el Instituto SETI, sugirió que los cuarenta y tantos participantes desarrollasen una “guía de ruta” – un reconocimiento de los problemas, si lo prefieres. ¿Qué debería estar estudiándose en este campo? Como insistía el vendedor ambulante en The Music Man, “tienes que conocer el territorio”.

Bien, déjame decirte una cosa: el territorio es inmenso, y abarca unos temas tan dramáticos y controvertidos como protegernos de asteroides errantes (¿está bien desviar una roca que se aproxima lo suficiente para evitar que pulverice nuestro propio país pero dejar que impacte, digamos, en China?) y tratar con la posibilidad de vida sintética, creada en el laboratorio (¿debería haber controles en tal investigación?)

Ni siquiera voy a tratar de estudiar el campo. Pero ofreceré un ejemplo que mantendrá activo tu cerebro si lo piensas durante tu camino hacia el trabajo. Es el escenario en el que se inicia este pequeño ensayo, y el mismo te dará una idea del tipo de problemas previstos por los participantes en el taller.

Sería algo como esto. Como saben los celosos seguidores de la investigación espacial, ahora hay pruebas sólidas de metano flotando sobre el paisaje marciano en varias regiones del planeta. Por el momento sólo hay dos explicaciones claras para el gas: (1) el metano es una consecuencia de la actividad geológica, tal como el vulcanismo, o (2) está producida por microbios bacterianos bajo la superficie. Supón que descubrimos que es la biología, y no la geología, lo que está generando el metano. Esto serían grandes noticias, dado que después de siglos de imaginación especulativa, habríamos encontrado marcianos reales.

Ahora considera los problemas a largo plazo que esto supondría. Marte, en lugar de su una reserva natural para que los humanos lo exploremos y explotemos, tomaría un semblante totalmente distinto. De pronto sabemos que tiene nativos.

Entonces ¿qué podemos hacer con esto? Algunos dirían, “Hey, esos marcianos no tienen mente y son minúsculos. No nos preocupamos por los gusanos cuando construimos un edificio. No nos preocupemos por esos tipos”. Por supuesto, Por supuesto, muestras de esta vida se pondrían a disposición de la comunidad científica para su escrutinio, pero eso es un tema diferente, y a corto plazo. Una vez que los habitantes hayan sido catalogados y embalados, Marte estaría abierto para el negocio. Después de todo, ¿ no es el destino de la humanidad el expandirse? Seguramente no dejaremos que una sucia masa de microbios interfiera en nuestro esfuerzo de colonizar el Planeta Rojo.

¿O lo haríamos? Otros dirían, “Mira, el planeta tiene su propio ecosistema. Dejémoslo en paz. Convirtamos Marte en una reserva natural”. Si, como Chris McKay de la NASA, crees que la vida es especial y que debería ser preservada, desearías intervenir para echar una mano a la vida indígena de Marte; dejarla que florezca en una forma que está claramente más allá de cómo lo está haciendo ahora. En otras palabras, no solamente conservar el hábitat marciano, sino mejorarlo.

Aquellos que se unen a la tercera vía podrían considerar un vallado del estado real habitado de Marte (suponiendo que no abarque todo el planeta), y limitar la intrusión humana. No está claro, por supuesto, cómo de bien funcionaría esto, y en cualquier caso, si algún proyecto a largo plazo de terraformación del planeta cambiaría el clima en los “territorios marcianos” así como en el resto del mundo.

Entonces, ¿qué harías? ¿Qué debería hacer la humanidad, y cómo decidirlo? E incluso su hubiese algún tipo de acuerdo internacional, ¿quién llevaría a cabo la tarea de reforzarlo?

No hay respuestas fáciles a estas preguntas, y los organizadores del taller pensaron que valía la pena adelantarse a la llegada de los titulares. Considera la reticencia de Nicolás Copérnico a publicar su trabajo hace medio milenio. Temeroso de la reacción de los zelotes religiosos, inicialmente sólo hizo circular un pequeño libro, sin su nombre en él, esbozando sus ideas. Su obra magna, De Revolutionibus Orbeum Coelestium, llegó a las estanterías (y de acuerdo con la leyenda popular, su lecho de muerte) mucho después. De forma similar, Charles Darwin retrasó la publicación de sus teorías evolutivas, preocupado por la disconformidad de sus lectores debido a que la humanidad dejaría de ser excepcional. La reacción social importa.

El hecho es que mucho de que hacen los científicos no cambiará tu vida. Gran parte de esto es como la numismática o el envasado de fruta: actividades especializadas con sólo un modesto impacto cultural. Pero si encontramos vida de algún tipo más allá de la Tierra, todo el mundo se enterará, y nuestro descendientes se verán profundamente afectados de muchas formas. Exactamente cómo se verán afectados merece nuestra consideración ahora.


Autor: Seth Shostak
Fecha Original: 19 de febrero de 2009
Enlace Original

Vía Ciencia Kanija

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