"El Cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido o lo que será" Carl Sagan

13 febrero 2009

Dos satélites colisionaron en órbita terrestre

Actualizado

En Sattrackcam Leiden Station (B)log informan del suceso: El 10 de febrero de 2009 a las 16:56:00 UTC, el Iridium 33 (97-051C) colisionó en órbita con el satélite inoperable ruso Cosmos 2251 (93-036A). La colisión ocurrió a 789 km de altura sobre el ártico siberiano, cerca de 97.9 E y 72.5 N, con un ángulo orbital de intercepción de 83.5 grados.

Arriba puede verse un gráfico de la colisión visto desde arriba. El siguiente muestra el accidente de lado:

(clic en las imágenes para ampliarlas). Crédito de las imágenes: Obsat (en francés).

Una compañía estadounidense, Analytical Graphics, Inc., (AGI) de Philadelphia, y su centro de investigaciones, denominado Center for Space Standards & Innovation (CSSI), con sede en Colorado Springs, estimaron las trayectorias previstas de los deshechos:

También recrearon el accidente en este vídeo:

 

El impacto entre ambos satélites ocurrió a unos 25 mil kph a 790 km de altura. Una órbita terrestre baja (LEO, por las iniciales de Low Earth Orbit) es una órbita alrededor de la Tierra entre los 200 - 1200 km sobre la superficie del planeta. En el caso del Telescopio Espacial Hubble (HST), esta nave espacial gira alrededor de la Tierra a unos 560 km sobre su superficie. En comparación, la Estación Espacial Internacional recorre su órbita a unos 200 km por debajo del HST. Además de estas dos venerables naves, en órbita terrestre baja hay muchos otros satélites en riesgo de ser impactados por los deshechos de la reciente colisión.

En rojo, los nuevos deshechos; en verde, los que ya había (clic en la imagen para ampliarla).

Además del video y las imágenes, AGI y CSSI ofrecen un visor interactivo para recrear el acontecimiento desde cualquier perspectiva o tiempo (descargar).

Otra herramienta disponible es SOCRATES, un servicio para la comunidad de operadores de satélites diseñado para predecir con siete días de anticipación los acercamientos peligrosos de satélites.

Al parecer los restos no representan un peligro para la Estación Espacial Internacional, pero todavía no se sabe cuál será el riesgo para otros satélites militares o civiles. El Comando Estratégico norteamericano (STRATCOM), la agencia de ese país encargada de la vigilancia espacial, anunció que el rastreo por radar inicial detectó alrededor de 600 restos provocados por la colisión. Identificó al satelite ruso como el Cosmos 2251, una estación de repetidora de comunicaciones lanzado en junio de 1993, el que se cree que había dejado de funcionar hace unos 10 años.

Hasta ahora había habido tres accidentes menores, entre objetos de tamaño moderado y muy pequeños. En cambio, éstos son objetos relativamente grandes. Cabe recordar que no hay autoridad de tráfico alguna en el espacio, así que nadie tiene derecho de paso asegurado y ninguno de los satélites —o sus agencias— pueden ser culpadas por el accidente.

Se calcula que en dos días la agencia STRATCOM tendrá un panorama más claro sobre la órbita seguida por la nueva basura espacial, la que se unirá a los otros 18 mil objetos en el espacio, incluídos satélites y restos varios, mayores a 10 cm, que habitualmente es monitoreado.

Iridium Satellite LLC opera una constelación de unos 66 satélites activos —y varios más en órbita pasiva— afectados al servicio de las comunicaciones telefónicas. La empresa anunció que el accidente no perjudicará al servicio telefónico y que el satélite accidentado será reemplazado por uno de los satélites de repuesto.

Actualización:

El asunto clave es que la colisión era previsible. Aunque el Kosmos 2251 estaba fuera de servicio, su órbita estaba en todas las bases de datos de objetos orbitales del mundo, incluidas las de los controladores de la red Iridium. Por supuesto, estas bases de datos deben actualizarse regularmente y siempre hay un grado de error en los parámetros orbitales. Pero puesto que no existe un "control de tráfico espacial", los responsables de evitar colisiones de este tipo son los propios operadores de los satélites, sean estos gobiernos o compañías privadas. El Mando Espacial de la USAF es lo más parecido a un controlador global del espacio terrestre, pero no tiene responsabilidad alguna de controlar choques orbitales.

Es muy probable que este incidente abra el debate sobre la necesidad de crear un control internacional de objetos en órbita, lo cual puede que requiera la instalación de más radares en diversas zonas del mundo que permitan trazar las órbitas de los satélites con una alta resolución temporal y espacial. Además sería necesario computar continuamente la probabilidad de colisión entre objetos, lo que requiere mucha potencia de cálculo. El problema es que los radares empleados para controlar satélites son los mismos que se usan para vigilar el lanzamiento de misiles balísticos. Con los EE UU empeñados desde hace años en desplegar un escudo antimisiles destinado a reducir la eficacia de las fuerzas estratégicas chinas y rusas, está claro que la instalación de más radares será un asunto polémico.

Fuentes:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Todos los comentarios son responsabilidad únicamente de sus autores y no refleja necesariamente el punto de vista de este sitio.
NO insultes a nadie.

ir arriba