"El Cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido o lo que será" Carl Sagan

02 agosto 2010

Se abandona el Big Bang en un nuevo modelo del universo

Una nueva cosmología explica con éxito la expansión acelerada del universo sin energía oscura; pero sólo si el universo no tuvo un inicio ni tendrá un final.

Como uno de los pocos eventos astrofísico que es familiar a la mayor parte de la gente, el Big Bang tiene un lugar especial en nuestra cultura. Y aunque existe un consenso científico sobre que es la mejor explicación para el origen del universo, el debate está lejos de cerrarse. No obstante, es difícil encontrar modelos alternativos del universo sin un inicio que sean verdaderamente sólidos.

Esto podía cambiar ahora con el fascinante trabajo de Wun-Yi Shu de la Universidad Nacional Tsing Hua en Taiwan. Shu ha desarrollado una innovadora nueva descripción del universo en la que los papeles de espacio, tiempo y masa se relacionan en un nuevo tipo de relatividad.

La idea de Shu es que el espacio y el tiempo no son entidades independientes sino que pueden convertirse la una en la otra. En su formulación de la geometría del espacio-tiempo, la velocidad de la luz es simplemente el factor de conversión entre ambas. De forma similar, la masa y la longitud son intercambiables en una relación en la que el factor de conversión depende tanto de la constante gravitatoria G como de la velocidad de la luz, y ninguna de las dos tiene por qué ser constante.

Por lo que conforme el universo se expande, masa y tiempo se convierten en longitud y espacio, y al contrario cuando se contrae.

Este universo no tiene inicio ni fin, simplemente alterna periodos de expansión y contracción. De hecho, Shu demuestra que las singularidades no pueden existir en este cosmos.

Es fácil descartar la idea como otro divertido y poco realista modelo soñado por uno de esos cosmólogos chiflados.

Hasta que miras las predicciones que realiza. Durante un periodo de expansión, un observador de este universo vería un extraño tipo de cambio en el desplazamiento al rojo de objetos brillantes tales como supernovas de Tipo 1a, como una aceleración que las aleja. Resulta, dice Shu, que sus datos encajan perfectamente con las observaciones realizadas por los astrónomos en la Tierra.

Este tipo de aceleración es una característica común del universo de Shu.

Esto es un claro contraste con los distintos modelos del universo basados en el Big Bang. Desde que se descubrió la expansión acelerada del universo, los cosmólogos han estado haciendo preocupantes contorsiones con las leyes de la física para que sus modelos funcionen.

La idea más comúnmente debatida es que el universo está repleto de una energía oscura que fuerza a que el universo se expanda a un ritmo acelerado. Para que este modelo funcione, la energía oscura deber ser el 75 por ciento de toda la masa-energía del universo y debe incrementarse a un ritmo fantástico.

Pero hay un alto precio a pagar por esta idea: la ley de la conservación de la energía. La vergonzosa verdad es que los cosmólogos de todo el mundo han barrido convenientemente bajo la alfombra una de las leyes fundamentales de la física en un intento de cuadrar este círculo.

Esto pone a las ideas de Shu en una perspectiva distinta. No hay necesidad de abandonar la conservación de la energía para hacer que funcione su teoría.

Esto no significa que la teoría de Shu sea perfecta. Está lejos de ello. Uno de los principales problemas a los que se enfrenta es explicar la existencia del fondo de microondas cósmico, algo que muchos astrofísicos creen que es la evidencia más sólida de que el Big Bang realmente tuvo lugar. El CMB, dicen, es el eco del Big bang.

Cómo podría surgir en la cosmología de Shu aún no está claro, pero imagino que está trabajando en ello.

Incluso si encuentra una forma, será necesario un incómodo replanteamiento antes de que sus ideas logren agarre. Su aproximación puede explicar bien las observaciones en supernovas de Tipo 1a sin abandonar la conservación de la energía, pero nos pide que abandonemos la idea del Big Bang, la constancia de la velocidad de la luz y aceptar un vasto nuevo conjunto de potenciales fenómenos relacionados con las relaciones intercambiables entre masa, espacio y tiempo.

Acertado o equivocado, este es un cambio que muchos encontrarán difícil de aceptar.  Esperemos que Shu se aferre a sus armas, aunque sólo sea por el amor al debate a la vieja usanza.


Artículo de Referencia: arxiv.org/abs/1007.1750: Cosmological Models with No Big Bang

Fecha Original: 27 de julio de 2010
Enlace Original

Vía: Ciencia Kanija

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27 julio 2010

Radioastrónomos desarrollan nueva técnica para estudiar la energía oscura

Observaciones pioneras realizadas con el telescopio gigante Robert C. Byrd Green Bank (GBT) de la National Science Foundation han dado a los astrónomos una nueva herramienta para el mapeo de grandes estructuras cósmicas. La nueva herramienta promete proporcionar valiosas pistas sobre la naturaleza de la misteriosa energía oscura que se cree constituyen casi las tres cuartas partes de la masa y la energía del Universo.

Crédito: NRAO / AUI / NSF

La energía oscura es la etiqueta que los científicos han colocado a lo que está causando que el Universo se expanda a un ritmo acelerado. Mientras que la aceleración fue descubierta en 1998, su causa sigue siendo desconocida. Los físicos han desarrollado teorías que compiten para explicar la aceleración, y creemos que la mejor manera de probar las teorías es medir con precisión las estructuras cósmicas a gran escala.

Las ondas acústicas en la sopa de materia-energía del Universo extremadamente temprano se cree que han dejado huellas detectables en la distribución a gran escala de las galaxias en el Universo. Los investigadores desarrollaron una manera de medir huellas, además, observando la emisión de radio del gas hidrógeno. Su técnica, llamada cartografía de la intensidad, cuando aplicado a zonas más amplias del Universo, podría revelar cómo tal estructura a gran escala ha cambiado en los últimos millones de años, dando una visión de cuál de las teorías de la energía oscura es la más precisa.

“Nuestro proyecto mapea el gas de hidrógeno a mayores distancias cósmicas que nunca, y demuestra que las técnicas que hemos desarrollado puede ser usadas para mapear grandes volúmenes del Universo, en tres dimensiones, y para poner a prueba las teorías competidoras de la energía oscura”, dijo Chang Ching-Tzu, de la Academia China de Taiwán y de la Universidad de Toronto.

Para obtener sus resultados, los investigadores utilizaron el GBT para estudiar una región del cielo que previamente habían sido estudiada en detalle en la luz visible por el telescopio Keck II, en Hawai. Este relevamiento óptico utilizado para la espectroscopia mapeó las ubicaciones de miles de galaxias en tres dimensiones. Con el GBT, en lugar de buscar el gas de hidrógeno en estas galaxias individuales distantes – un desafío de enormes proporciones más allá de las capacidades técnicas de los instrumentos actuales – el equipo utilizó la técnica de mapeo de la intensidad de la acumulación de las ondas de radio emitidas por el gas de hidrógeno en grandes volúmenes de espacio, incluyendo muchas galaxias.

“Desde la primera parte del siglo 20, los astrónomos han rastreado la expansión del Universo mediante la observación de las galaxias. Nuestra nueva técnica nos permite obviar el paso de detección de galaxias y reunir las emisiones de radio de un millar de galaxias a la vez, así como todos el material débilmente resplandeciente entre ellas”, dijo Jeffrey Peterson, de la Universidad Carnegie Mellon.

Los astrónomos también han desarrollado nuevas técnicas que eliminaron tanto la interferencia de radio hecha por el hombre como la emisión de radio causada por fuentes astronómicas más cercanas, dejando sólo las ondas de radio, extremadamente débiles, provenientes del gas de hidrógeno muy lejano. El resultado fue un mapa de parte de la red cósmica “que se correlaciona perfectamente con la estructura que se muestra en el estudio óptico anterior. El equipo propuso por primera vez su técnica de mapeo de intensidad en 2008, y sus observaciones con el GBT fueron la primera puesta a prueba de la idea.

“Estas observaciones detectaron más hidrógeno que todo el hidrógeno previamente detectado en el Universo, y a una distancia diez veces más lejana que cualquier onda de radio emitida por el hidrógeno que se haya visto antes”, dijo Ue-Li Pen, de la Universidad de Toronto.

“Esta es una demostración de una técnica importante que promete mucho para futuros estudios de la evolución de la estructura a gran escala del Universo”, dijo el Jefe Científico del Observatorio Nacional de Radioastronomía, Chris Carilli, que no formó parte del equipo de investigación.

Además de Chang, Peterson y Pen, el equipo de investigación incluyó a Kevin Bandura, de la Universidad Carnegie Mellon. Los científicos publicaron su trabajo en la edición del 22 de julio de la revista científica Nature.

Más información en:

http://www.nrao.edu/

Vía: El mensajero de los astros

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27 marzo 2010

Hubble confirma la aceleración cósmica generada por la energía oscura

El telescopio espacial Hubble ha realizado una encuesta cósmica de la luz de las galaxias distorsionadas y ha confirmado la existencia de una aceleración cósmica misteriosa. Al mismo tiempo ha elaborado el equivalente a un mapa en 3D de una parte del Universo, cuya distribución de masas se muestra en la figura de la izquierda.

Un grupo de astrónomos, liderado por Tim Schrabback, del Observatorio de Leiden, ha llevado a cabo un estudio intensivo de más de 446.000 galaxias dentro de la Encuesta de Evolución Cosmológica (COSMOS). COSMOS es el mayor estudio llevado a cabo con el Hubble, que fotografió 575 vistas de la misma parte del Universo usando su cámara avanzada para sondeos. En total, la encuesta tuvo casi 1000 horas de observaciones.

Además de los datos del Hubble, los investigadores utilizaron las observaciones terrestres para asignar las distancias de una muestra de 194.000 galaxias del total estudiado. "El gran número de galaxias incluidas en este tipo de análisis no tiene precedentes, pero lo más importante es la riqueza de la información que obtenemos acerca de las estructuras invisibles en el Universo a partir de este excepcional conjunto de datos", dice el miembro del equipo Patrick Simon, de la Universidad de Edimburgo.

Según la teoría, el Universo invisible se compone de la materia oscura y de la energía oscura. No se sabe todavía de qué están compuestas, sin embargo, los astrónomos creen que existen debido a sus efectos sobre el movimiento de los objetos celestes. La materia oscura contribuye menos que la fuerza de gravedad en escalas más pequeñas, mientras que la energía oscura se resiste a la gravedad en las escalas más grandes. En la imagen de la derecha tenemos la comparación de los diferentes modelos elaborados informáticamente.

En el nuevo análisis, los astrónomos han analizado la distribución a gran escala de la materia en el espacio. Esta información está codificada en las formas distorsionadas de las galaxias distantes, un fenómeno denominado "lente gravitacional débil". Los nuevos algoritmos desarrollados por el equipo de investigación han conseguido vislumbrar con mejor detalle la forma distorsionada de las galaxias lejanas.

El meticuloso detalle conseguido en esta investigación ha confirmado que el Universo es acelerado por una componente adicional: la energía oscura.

"La energía oscura afecta a nuestras mediciones por dos razones. En primer lugar, cuando está presente, los cúmulos de galaxias crecen más lentamente. En segundo lugar, cambia la forma en la que el Universo se expande, dando lugar a que las galaxias más distantes generen lentes más eficientes. Nuestro análisis es sensible a ambos efectos ", dice el miembro del equipo, Benjamin Joachimi, de la Universidad de Bonn.

Este estudio está conduciendo a un mapa más claro de esta parte del Universo. "Con la información más precisa sobre las distancias de las galaxias, podemos medir la distribución de la materia entre ellas y nosotros con más precisión," comenta Jan Hartlap, de la Universidad de Bonn. En lai lustración inferior se muestra un mapa de la evolución de la materia en el Universo.

La muestra seleccionada por COSMOS se cree que es representativa de todo el Universo. Los resultados del estudio serán publicados en un próximo número de Astronomy and Astrophysics. Los astrónomos extenderán algún día estas técnicas a zonas más amplias del cielo, formando una imagen más clara de lo que  realmente sucede allí.

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Más información en el enlace.

Vía: Astrofísica y Física

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02 marzo 2010

Lentes astronómicamente grandes miden la edad y el tamaño del universo

Usando galaxias enteras como lentes para ver otras galaxias, los investigadores tienen una nueva manera precisa de medir el tamaño y la edad del universo y la rapidez con que se está expandiendo, a la par con otras técnicas. La medición determina un valor para la constante de Hubble, que indica el tamaño del universo, y confirma la edad del mismo en 13.750 millones años. Los resultados también confirman la fuerza de la energía oscura, responsable de la aceleración de la expansión del universo.

Cuando un objeto cercano, como una galaxia, bloquea un objeto distante, por ejemplo otra galaxia, la luz puede rodear ese obstáculo. Pero en lugar de tomar un solo camino, la luz puede "doblarse" alrededor del objeto en un dos o cuatro rutas diferentes, duplicando o cuadriplicando así la cantidad de información que reciben los científicos. Como el brillo del núcleo de la galaxia de fondo fluctúa, los físicos pueden medir el flujo y reflujo de la luz a través de cuatro caminos distintos, como en el sistema B1608 656 mostrado aquí. Imagen: Jerez Suyu.

Estos resultados, obtenidos por investigadores del Instituto Kavli para Astrofísica de Partículas y Cosmología (KIPAC) en el SLAC National Accelerator Laboratory del Departamento de Energía de Estados Unidos y la Universidad de Stanford, la Universidad de Bonn, y de otras instituciones en los Estados Unidos y Alemania, se publicaron el 1º de marzo 2010 en la revista The Astrophysical Journal. (El documento completo está disponible gratis en arXiv). Los investigadores utilizaron datos recogidos por el Telescopio Espacial Hubbleooooooo de NASA / ESA, y mostró la mejor precisión que pueden ofrecer en combinación con el Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP).

El equipo utilizó una técnica conocida como lente gravitacional, para medir la distancia que viajó la luz desde una galaxia brillante y activa hasta la tierra por caminos diferentes. Al comprender el tiempo que tardó en recorrer cada ruta y la velocidad efectiva en cuestión, los investigadores no solo podrían deducir cuán lejos se encuentra la galaxia, sino también la escala global del universo y algunos detalles de su expansión.

A menudo es difícil para los científicos distinguir entre una luz muy brillante lejana y una fuente engañosamente más cercana. Una lente gravitacional evita este problema proporcionando pistas múltiples en cuanto a la distancia que viaja la luz. Esa información adicional les permite determinar el tamaño del universo, expresado a menudo por los astrofísicos en términos de una cantidad llamada la constante de Hubble.

"Hemos sabido por mucho tiempo que las lentes son capaces de ofrecer una medición física de la constante de Hubble", nos dice Phil Marshall de KIPAC. Sin embargo, las lentes gravitacionales nunca antes habían sido utilizadas en forma tan precisa. Esta medición proporciona una medida tan exacta de la constante de Hubble, como herramientas ya establecidas, tales como la observación de las supernovas y el fondo cósmico de microondas. "Las lentes gravitacionales han llegado a la mayoría de edad como herramientas competitivas en el conjunto de instrumentos utilizados en astrofísica", dijo Marshall.

Aunque los investigadores no saben cuando la luz abandona su fuente, ellos aún pueden comparar los tiempos de llegada. Marshall lo asemeja a cuatro coches que toman cuatro rutas distintas entre lugares en los lados opuestos de una gran ciudad, como la Universidad de Stanford y el Observatorio Lick, a través o alrededor de San José. Y como los automóviles frente a las congestiones de tránsito, la luz puede sufrir retrasos, también.

"La densidad de tráfico en una gran ciudad es como la densidad de masa en una lente galáctica", dijo Marshall. "Si usted toma una ruta más larga, no necesariamente le llevará un mayor tiempo atravesarla. A veces la distancia más corta es de hecho el trayecto más lento ".

Las ecuaciones de las lentes gravitatorias tienen en cuenta todas las variables, tales como la distancia y la densidad, y proporcionan una mejor idea de cuando la luz salió de la galaxia de fondo y cuanto ha viajado.

En el pasado, este método de estimación de la distancia estaba plagado de errores, pero los físicos creen que ahora es comparable con otros métodos de medición. Con esta técnica basada en las lentes, los investigadores han llegado a obtener un valor más preciso de la constante de Hubble, y una mejor estimación de la incertidumbre en esa constante. Por lo tanto la reducción y la comprensión de la magnitud del error en los cálculos, permite alcanzar mejores estimaciones sobre la estructura de la lente y el tamaño del universo.

Hay varios factores que los científicos todavía tienen que tener en cuenta para determinar las distancias con lentes. Por ejemplo, el polvo en presente en ellas puede sesgar los resultados. El Telescopio Espacial Hubble tiene filtros infrarrojos muy eficaces para eliminar los efectos del polvo. Las imágenes también contienen información sobre el número de falsas galaxias alrededor de la línea de visión, que contribuyen al efecto de lente a un nivel que debe tenerse en cuenta.

Marshall dice que varios grupos están trabajando en la ampliación de esta investigación, tanto por la búsqueda de nuevos sistemas como nuevos estudios de las lentes conocidas. Los investigadores ya están al corriente de más de otros veinte sistemas astronómicos adecuados para el análisis de las lentes gravitacionales.

Esta investigación fue apoyada en parte por la Oficina de la Ciencia del Departamento de Energía.

El Instituto Kavli para Astrofísica de Partículas y Cosmología, iniciado con una donación de Fred Kavli y la Fundación Kavli, es una institución conjunta de la Universidad de Stanford y el SLAC National Accelerator Laboratory.

SLAC es un multi-programa de laboratorio para la exploración de preguntas en la frontera de la astrofísica, la ciencia de fotones, la física de partículas y la investigación del acelerador. Situado en Menlo Park, California, SLAC es operado por Stanford para la Oficina de Ciencia del Departamento de Energía de Estados Unidos.


Traducido de:
Astronomically large lenses measure the age and size of the universe (por Julie Karceski para Symmetry Breaking, de Fermilab/SLAC)

Vía: Universo a la Vista

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11 febrero 2010

Determinar mejor la escala de brillo clave para comprender mejor la energía oscura

La luz es el fundamento de la astronomía, por lo que puede resultar una sorpresa conocer que los astrónomos no tienen un buen manejo de las medidas de brillo. Sin embargo, esto va a cambiar, al actualizar la anticuada escala de brillo, que podría ayudar a revelar la verdadera naturaleza de la energía oscura.

La estrella Alpha Lyrae (Vega) es utilizada como referencia para la escala de magnitudes. Sin embargo, hasta ahora no conocemos su brillo con mucha precisión.

Hace más de 2000 años, el astrónomo griego Hiparco ideó una escala de clasificación del brillo aparente de las distintas estrellas. Hoy, los astrónomos utilizan básicamente el mismo sistema, midiendo la diferencia de brillo relativa a un puñado de estrellas estándar de referencia. El problema es que el brillo de la estrellas de referencia "no se sabe con mucha precisión", y las mediciones no han seguido el ritmo de la evolución de la tecnología de detectores. Por ejemplo, la medición más precisa de la brillante estrella Vega se remonta a la década de 70. "Es sorprendente. Se haya trabajado relativamente tan poco en esto en los últimos 20 años", señala Gary Bernstein de la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia.

Para corregir esta situación, un equipo liderado por Mary Elizabeth Kaiser de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland, está planeando lanzar un telescopio a bordo de un cohete para realizar las mediciones más precisas hasta la fecha del brillo de las estrellas de referencia. La misión de la NASA Absolute Color Calibration Experiment for Standard Stars (ACCESS) se lanzará en uno o dos años y realizará cuatro vuelos suborbitales, cada una por encima del límite de distorsión de la atmósfera de la Tierra durante unos minutos cada vez.

Durante estos breves viajes, ACCESS medirá el brillo de cuatro estrellas de referencia común: la estrella más brillantes del cielo, Sirio; Vega, y un par de las estrellas más débiles, con una precisión de 1% o mejor por ciento o más. Esto supondrá doblar la exactitud de las medidas actuales, un avance que será posible gracias a la calibración de los sensores del telescopio con fuentes de luz artificial antes del lanzamiento.

Las medidas de ACCESS servirán como punto de referencia para calibrar las observaciones de los otros telescopios. Esto permitirá que el brillo de las supernovas y otros objetos puedan ser medidos con mayor precisión.

Una precisión semejante será clave para descubrir los secretos de la la energía oscura, una misteriosa entidad que está provocando que el universo se expanda a un ritmo acelerado. La existencia de la energía oscura se dedujo en 1998, cuando los astrónomos observaron que las supernovas distantes eran más débiles, y que, por tanto estaban más lejos de lo esperado.

Los astrónomos aún no saben de dónde procede la energía oscura. Podría surgir de una nueva fuerza fundamental, o bien podría tratarse de un fallo en la comprensión de la gravedad. Para entenderlo mejor, los investigadores están examinando la historia de la expansión cósmica, en busca de pequeñas variaciones en la velocidad de expansión a lo largo del tiempo. Esto exige medidas más precisas de la luminosidad de las supernovas en diferentes épocas cósmicas.

El miembro del equipo de ACCESS Adam Riess de la Universidad Johns Hopkins, uno de los descubridores de la energía oscura, señala que pueden surgir sutiles errores al combinar los datos de brillo de múltiples telescopios, que potencialmente podrían inducir a error sobre la naturaleza de la aceleración. "Se podría pensar que la energía oscura está cambiando con la escala o el tiempo, pero tal vez sea un error debido al hecho de que no todos sus observatorios han utilizado el mismo punto de referencia".

La misión ayudará a los astrónomos de ACCESS evitar este escollo. "No medirá en si la energía oscura, sino que hará que su escala sea más precisa."

Fuente original
Publicado en
Odisea cósmica

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26 enero 2010

Cómo construir un detector de energía oscura

Todas las pruebas de la energía oscura han llegado procedentes de la observación de galaxias lejanas. Ahora los físicos han descubierto cómo observarla en el laboratorio.

La idea de la energía oscura es peculiar, incluso para los estándares cosmológicos.

Los cosmólogos nos han endilgado la idea de explicar la aparente expansión acelerada del universo. Dicen que esta aceleración está provocada por una energía que llena el espacio a una densidad de 10-10 joules por metro cúbico.

Lo extraño de esta idea es que conforme se expande el espacio, también lo hace la cantidad de energía. Si ya has observado el fallo de este argumento, no estás solo. Olvidarse de la Ley de Conservación de la Energía no es un descuido cualquiera.

Lo que necesitamos es otra forma de estudiar la energía oscura, idealmente en un laboratorio de la Tierra. Hoy, Martin Perl de la Universidad de Stanford y Holger Mueller en la Universidad de California en Berkeley, sugieren justo ese experimento.

La densidad de la energía oscura podría parecer muy pequeña, pero Perl y Mueller señalan que los físicos miden rutinariamente campos con densidades de energía mucho menores. Por ejemplo, un campo eléctrico de 1 voltio por metro tiene una densidad de energía de 10-12 joules por metro cúbico. Esto es fácil de medir en la Tierra.

Por supuesto, hay importantes diferencias entre un campo eléctrico y el campo de la energía oscura que hacen complejas las medidas. Y no la menor, es que no puedes apagar la energía oscura. Otra es que no hay una referencia conocida contra la que realizar la medida.

Esto deja la posibilidad de un gradiente en el campo de energía oscura. Si existe tal gradiente, entonces debería ser posible medir su efecto y la mejor forma de hacerlo es con interferometría atómica, dicen Perl y Mueller.

La interfeometría atómica mide los cambios de fase provocados por la diferencia en dos trayectorias de un átomo en el espacio. Por lo que si existe un gradiente en este campo, debería ser posible observarlo cancelando los efectos del resto de fuerzas. Perl y Mueller sugieren apantallar las fuerzas electromagnéticas con escudos convencionales y usar dos interferómetros atómicos para cancelar el efecto de las fuerzas gravitatorias.

Esto debería permitir medidas con una precisión sin precedentes. Los experimentos con un único interferómetro atómico ya han medido el tirón gravitatorio de la Tierra con una precisión de 10-9. La técnica del doble interferómetro debería incrementar esto al menos hasta 10-17.

Éste es un experimento realmente apasionante que parece estar al alcance de la tecnología actual.

Hay dos contratiempos en la idea de Perl y Mueller. El primero es que la naturaleza de la energía oscura es completamente desconocida. Si existe y si hay un grandiente, no tiene por qué ser cierto que la energía oscura ejerza una fuerza sobre los átomos. Esto los dejaría con la interminable tarea de colocar unos límites cada vez más estrechos al tamaño de la inexistente fuerza.

El segundo es que alguna otra fuerza desconocida meta su cabeza en este régimen y arruine las medidas. De ser así, es difícil imaginar que Perl y Mueller se disgusten mucho. Este es el tipo de descubrimiento que pondría una sonrisa en la cara de un físico.


Artículo de referencia: arxiv.org/abs/1001.4061: Exploring The Possibility Of Detecting Dark Energy In A Terrestrial Experiment Using Atom Interferometry

Fecha Original: 26 de enero de 2010
Enlace Original

Vía Ciencia Kanija

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01 diciembre 2009

Una bomba estelar a punto de estallar

Los científicos descubren una muy posible candidata a convertirse en supernova tipo Ia.

Utilizando el Telescopio Muy Grande de ESO y su capacidad de obtener imágenes tan nítidas como las que se pueden obtener desde el espacio, los astrónomos han realizado la primera película de secuencia acelerada de una caparazón basta inusual eyectada por una “estrella vampiro”, que en noviembre del año 2000 sufrió una deflagración después de tragarse una parte de la materia de su estrella compañera.

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ESO PR Photo 43/09 – V445 Puppis. Este mosaico cubre un lapso de dos años, mostrando claramente un cascarón bipolar en expansion, moviéndose a una velocidad de 24 millones de km. por hora. © ESO

Esto permitió a los cinéticos determinar la distancia y la luminosidad intrínseca del objeto. Parece ser que este sistema estelar doble es un candidato principal para ser uno de los largamente buscados progenitores de las estrellas en explosión conocidas como supernovas Tipo Ia, que resultan críticas para los estudios de la energía oscura.

“Uno de los mayores problemas de la astrofísica moderna es el hecho de que todavía no sabemos exactamente qué clases de sistemas estelares estallan como supernovas Tipo Ia”, dice Patrick Woudt, de la universidad de Cape Town y autor principal del artículo que informa sobre estos resultados. “Como estas supernovas juegan un papel crucial para demostrar que la expansión del universo está acelerándose actualmente, impulsada por una misteriosa energía oscura, este es un asunto embarazoso”.

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ESO PR Photo 43/09 – Los alrededores de V445 Puppis. Esta imagen gran angular del DSS2 muestra la región que rodea a V445 Puppis, destacando al sistema estelar doble. © ESO

Los astrónomos estudiaron el objeto conocido como V445 en la constelación de Puppis (la Popa) con gran detalle. V445 Puppis es la primera nova, y hasta ahora la única, que no muestra evidencia alguna de hidrógeno. Proporciona la primera evidencia de un estallido en la superficie de una enana blanca [1] dominada por el helio. “Esto es crítico, ya que sabemos que las supernovas Tipo Ia carecen de hidrógeno”, dice el co-autor Danny Steeghs, de la universidad de Warwick, Reino Unido, “y la estrella compañera de V445 encaja perfectamente ya que también carece de hidrógeno, y en cambio está arrojando principalmente helio sobre la enana blanca”.

En noviembre de 2000 este sistema pasó por un estallido nova, haciéndose 250 veces más luminosa que antes y eyectando una gran cantidad de materia hacia el espacio.

El equipo de astrónomos utilizó el instrumento NACO [2] de óptica adaptable adosado al Telescopio Muy Grande (VLT) de ESO para obtener imágenes muy nítidas de V445 Puppis a lo largo de un período de dos años. Las imágenes muestran un cascarón bipolar, inicialmente con una cintura muy angosta, y con lóbulos a ambos lados. También pueden verse dos nódulos en los extremos del cascarón, que parecen moverse a una velocidad de unos 30 millones de kilómetros por hora.

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Vídeo: la expansión del cascarón de V445 Puppis.
© ESO

El cascarón (diferente a cualquiera observado previamente en una nova) se mueve a una velocidad de unos 24 millones de kilómetros por hora. Un grueso disco de polvo, que debe haberse producido durante el último estallido, oscurece las dos estrellas centrales.

“El detalle increíble con el que podemos ver a escalas tan pequeñas (de unos cien mili-arcosegundos, que es el tamaño aparente de una moneda de un euro vista desde una distancia de unos cuarenta kilómetros) resulta posible gracias únicamente a la tecnología de óptica adaptable disponible en los grandes telescopios con base en tierra, tales como el VLT de ESO”, dice Steeghs.

Una supernova es una de las formas en que puede acabar la vida de una estrella, estallando en una demostración de grandiosos fuegos artificiales. Una familia de supernovas, conocidas como de Tipo Ia, son de interés particular para la cosmología porque pueden ser utilizadas como “candelas estelares” para medir distancias en el universo [3] y, de esa forma, también pueden ser utilizadas para calibrar la expansión acelerada del universo que es impulsada por la energía oscura.

Una característica definitoria de las supernovas Tipo Ia es la carencia de hidrógeno en su espectro. Sin embargo, el hidrógeno es el elemento químico más común en el universo. Las supernovas como esas surgen más probablemente en sistemas compuestos por dos estrellas, una de las cuales es el producto final de las vidas de las estrellas como el Sol: una enana blanca. Cuando estas enanas blancas, actuando como vampiros estelares que absorben materia de su estrella compañera, llegan a ser más masivas que un límite dado, se vuelven inestables y explotan [4].

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Vídeo: representación artística de un vampiro estelar.
© ESO

La acumulación no es un proceso simple. A medida que la enana blanca canibaliza a su presa, la materia se acumula en su superficie. Se esta capa se hace muy densa, se vuelve inestable y entra en erupción como una nova. Estas mini-explosiones controladas eyectan parte de la materia acumulada de vuelta hacia el espacio. La cuestión crucial es entonces si la enana blanca se las puede arreglar para ganar peso a pesar de estas erupciones, es decir, si algo de la materia tomada de la compañera permanece en la enana blanca, de modo que finalmente se haga lo suficientemente pesada como para estallar en forma de supernova.

Combinando las imágenes NACO con datos obtenidos a través de varios otros telescopios [5], los astrónomos pudieron determinar la distancia hasta el sistema (unos 25 000 años-luz desde el Sol) y su luminosidad intrínseca (algo así como 10 000 veces más luminoso que nuestro Sol). Esto implica que la enana blanca vampira en el sistema posee una masa cercana a su límite fatal y que simultáneamente está siendo alimentada por su compañera en una tasa muy alta.

“Si V445 Puppis estallará finalmente como una supernova, o si el estallido nova actual ha limpiado ese camino al eyectar demasiada materia hacia el espacio, es algo que todavía no está claro”, dice Woudt. “Pero aquí tenemos una sospechosa bastante buena para convertirse en una futura supernova tipo Ia”.

NOTAS

[1] Las enanas blancas representan el producto evolutivo final de las estrellas con masas iniciales de hasta unas pocas masas solares. Una enana blanca es el núcleo estelar consumido que queda detrás cuando una estrella como el Sol expulsa sus capas exteriores hacia el final de su vida activa. Está compuesto esencialmente por carbono y oxígeno. Normalmente, este proceso lleva también a la formación de una nebulosa planetaria circundante.

[2] La óptica adaptable es una técnica que permite a los astrónomos obtener una imagen de un objeto libre del efecto distorsionador de la atmósfera. Véase, en inglés, la página de ESO sobre óptica adaptable.

[3] Véase por ejemplo, en inglés, este “paper”.

[4] Este límite Chandrasekhar, llamado así por el físico indio Subrahmanyan Chandrasekhar, es casi 1,4 veces la masa del Sol. Cuando una enana blanca alcanza una masa mayor a este límite, ya sea por absorber materia de una compañera o por fusionarse con otra enana blanca, se convertirá en una bomba termonuclear que consumirá carbono y oxígeno en una forma explosiva.

[5] El equipo utilizó también al instrumento SOFI adosado al Telescopio ESO de Nueva Tecnología, al espectrógrafo IMACS del telescopio Magallanes Baade de 6,5 metros, y la Instalación Prospectora Infrarroja y la cámara SIRIUS de la estación Sutherland del Observatorio Astronómico Sudafricano.

MAS INFORMACIÓN:

Esta investigación fue presentada en un artículo que aparecerá en el número del 20 de noviembre de 2009 del Astrophysical Journal, Vol. 706, p. 738 (“The expanding bipolar shell of the helium nova V445 Puppis”, por P. A. Woudt et al.).

El equipo está integrado por P. A. Woudt y B. Warner (University of Cape Town, South Africa), D. Steeghs y T. R. Marsh (University of Warwick, UK), M. Karovska and G. H. A. Roelofs (Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, Cambridge MA, USA), P. J. Groot y G. Nelemans (Radboud University Nijmegen, the Netherlands), T. Nagayama (Kyoto University, Japan), D. P. Smits (University of South Africa, South Africa), y T. O’Brien (University of Manchester, UK).

ESO (European Southern Observatory = Observatorio Austral Europeo), es la principal organización astronómica intergubernamental en Europa y el observatorio astronómico más productivo del mundo. Cuenta con el sostén de 14 países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Finlandia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia y Suiza.

ESO lleva a cabo un ambicioso programa enfocado en el diseño, construcción y operación de poderosas instalaciones de observación con base en tierra que permitan a los astrónomos realizar importantes descubrimientos científicos. También cumple un papel de liderazgo en la promoción y organización de cooperación en la investigación astronómica.

ESO opera tres lugares únicos de observación de clase mundial en la región del desierto de Atacama en Chile: La Silla, Paranal y Chajnantor. En Paranal, ESO opera el Telescopio Muy Grande, el observatorio de luz visible más adelantado del mundo.

ESO es también el socio europeo del revolucionario telescopio ALMA, el mayor proyecto astronómico de la actualidad.

Actualmente, ESO se encuentra planificando un telescopio óptico/infrarrojo cercano de 42 metros, el E-ELT (European Extremely Large Telescope = Telescopio Europeo Extremadamente Grande), que llegará a ser “el mayor ojo mundial en el cielo”.

Artículo original: ESO Press Release 43/09.
Título: “Ticking Stellar Time Bomb Identified”
Fecha: noviembre 17, 2009
Enlace con el artículo original:
aquí

Vía El Atril del Orador

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27 noviembre 2009

Nueva teoría gravitatoria explica los efectos de la materia y la energía oscura

¿Tenía razón Newton o Einstein estaba equivocado? parece que cerrar la fábrica del espacio-tiempo y regresar a las nociones de física del siglo XIX podría llevarnos a la teoría de la gravedad cuántica.

La gravedad einsteniana alcanzó un tremendo hito durante un eclipse solar que demostró que la gravedad solar curvaba el espacio a su alrededor.

Los físicos han luchado durante décadas para casar la mecánica cuántica con la gravedad. Por el contrario, las otras fuerzas de la naturaleza han resultado más dóciles. Por ejemplo la fuerza electromagnética puede ser descrita en términos de la mecánica cuántica por el movimiento de los fotones. Pero intentemos tratar la fuerza gravitatoria entre dos objetos en términos de un gravitón cuántico, y pronto estaremos en problemas puesto que la respuesta a todos los cálculos es infinito.

Sin embargo, ahora Petr Hořava, físico de la Universidad de California, Berkeley, cree que comprende el problema. Es después de todo un asunto de tiempo.

Más específicamente, el problema es la forma en que el tiempo está entrelazado con el espacio en la teoría de la gravedad de Einstein: la relatividad general. Einstein revolucionó la idea Newtoniana de que el tiempo es una magnitud absoluta y constante, y sostuvo que el tiempo es otra dimensión, que se entrelaza con el espacio para formar una fábrica de espacio-tiempo deformable que es distorsionada por la materia. El problema es que en la mecánica cuántica, el tiempo retiene su condición newtoniana, proporcionando el escenario en el que se mueve la materia, pero nunca resulta afectada por su presencia. Éstas dos concepciones distintas del tiempo son totalmente opuestas e irreconciliables.

La solución, explica Hořava es cortar los hilos que unen el tiempo con el espacio a muy altas energías, como los que encontramos en el universo primitivo donde gravedad cuántica domina. "Estoy regresando a la idea de Newton de que tiempo y espacio no son equivalentes", explica Hořava. A bajas energías, la relatividad general surge la relatividad general en de su marco de referencia y la fábrica de espacio-tiempo vuelve a funcionar, explica Hořava.

Hořava compara esta emergencia de la relatividad general a la forma en que algunas sustancias exóticas cambian de fase. Por ejemplo a bajas temperaturas las propiedades del helio líquido cambian drásticamente, convirtiéndose en un "superfluido" que puede superar a la fricción. De hecho, Hořava ha optado por las matemáticas de las transiciones de fase exóticas para construir su teoría de la gravedad. Hasta ahora parece estar funcionando: los infinitos que salpican las demás teorías de la gravedad cuántica han sido domesticados, y la teoría arroja un gravitón que se comporta bien. Todo esto parece ajustarse a las simulaciones por computadora de la gravedad cuántica.

La teoría de Hořava ha generado excitación desde que la propuso en enero, un conjunto de físicos se reunieron en noviembre en el Perimeter Institute for Theoretical Physics en Waterloo, Ontario, para discutirla. En particular los físicos han estado comprobando si el modelo describe correctamente el universo queremos hoy en día. La Teoría General de la Relatividad se apuntó un tanto importantísimo cuando Einstein predijo que el movimiento de Mercurio con mayor precisión que en la teoría de la gravedad de Newton.

¿Podría la gravedad de Hořava conseguir el mismo éxito? La primera respuesta tentativa es un "sí". Francisco Lobo en la Universidad de Lisboa, y sus colegas han encontrado un buen ajuste con el movimiento planetario.

Otros han hecho afirmaciones todavía más contundentes sobre la gravedad de Hořava, especialmente en lo que respecta a la explicación de los grandes enredos cósmicos como la singularidad del big bang, donde las leyes de la física colapsan. Si la gravedad de Hořava es cierta, sostiene el cosmólogo Robert Brandenberger de la Universidad McGill en un artículo publicado en el número de agosto de Physical Review D, entonces el universo no explotó sino que el rebotó. "Un universo lleno de materia se contraerá hasta un tamaño muy pequeño pero finito para después rebotar, produciendo el universo en expansión que vemos hoy en día", explica Brandenberger. Los cálculos de Brandenberger muestran que las arrugas producidas por el rebote se ajustan a aquellas que ya han sido detectadas por los satélites que miden el fondo cósmico de microondas, por lo que ahora está buscando huellas que pudieran distinguir el escenario de explosión de el escenario de rebote.

La gravedad de Hořava puede también crear la "ilusión de la materia oscura", afirma el cosmólogo Shinji de la Universidad de Tokio. En el de septiembre de la revista Physical Review D, Mukohyama explica que bajo ciertas circunstancias en que gravitón Hořava fluctúa mientras interacciona con la materia urinaria, produciendo un empuje gravitacional algo más intenso de lo esperado en la relatividad general. Este efecto podría hacernos creer que las galaxias tienen más materia de la vemos. Por si eso no fuera suficiente, el cosmólogo Mu-In Park de la Universidad Chonbuk en Corea del Sur cree que la gravedad de Hořava puede también estar detrás de la expansión acelerada del universo, actualmente atribuida a la energía oscura. Una de las explicaciones líderes actualmente para el origen de la materia oscura es que el espacio vacío contiene una energía intrínseca que empuja el universo hacia fuera. Esta energía intrínseca no puede ser considerada en la relatividad general, pero se ajusta de manera natural a las situaciones de la gravedad de Hořava, según Park.

Fuente original
Publicado en Odisea cósmica

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29 mayo 2009

El Universo (2ª temp): 10 Materia oscura - Energía oscura

Los científicos no saben en realidad lo que es, pero la materia oscura y la energía oscura forman el 96% del Universo. La materia oscura está presente en todas partes. Atraviesa todo lo que conocemos en la Tierra a miles de millones de partículas por segundo; sin embargo, nadie ha conseguido detectar de forma directa esta misteriosa sustancia oscura. Asimismo, la Energía Oscura, que está separando rápidamente nuestro Universo, resulta incluso más desconcertante. Descubierta hace tan sólo diez años, los científicos se esfuerzan en comprender sus insólitas características y dar respuesta a la pregunta fundamental: ¿Cuál es el destino de nuestro Universo? Durante el espacio, avanzados gráficos generados por ordenador nos ayudarán a traer el Universo hasta la misma Tierra.

Materia oscura - Energía oscura


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08 mayo 2009

Los astrónomos se acercan a la energía oscura con una constante de Hubble refinada

El nombre de “energía oscura” es sólo un marcador para la fuerza – sea la que sea – que provoca que se expanda el universo. Pero los astrónomos tal vez están acercándose a complrender esta fuerza con nuevas observaciones de varias estrellas variables Cefeidas del Telescopio Espacial Hubble, el cual ha refinado las medidas del índice de expansión actual con una precisión en la que el error es menor de un cinco por ciento. El nuevo valor para el índice de expansión, conocido como constante de Hubble, o H0 (por Edwin Hubble que fue el primero en medir la expansión del universo hace casi un siglo), es de 74,2 kilómetros por segundo por megapársec (con un margen de error de ± 3.6). Los resultados concuerdan estrechamente con una medida anterior lograda por Hubble de 72 ± 8 km/s/megapársec, pero ahora tiene el doble de precisión.

La medida de Hubble, llevada a cabo por el Equipo SHOES (Supernova H0 para la Ecuación de Estado) liderado por adam Riess, del Instituto Científico del Telescopio Espacial y la Universidad Johns Hopkins, usa un número de refinamientos para suavizar y reforzar la construcción de una “escalera de distancia”, de mil millones de años de longitud, que los astrónomos usan para determinar el índice de expansión del universo.

Las observaciones de Hubble de las variables pulsantes Cefeidas en un cercano marcador de kilometraje cósmico, la galaxia NGC 4258, y las galaxias anfitrionas de recientes supernovas, vinculan directamente estos indicadores de distancia. El uso de Hubble para pasar estos travesaños de la escalera eliminan los errores sistemáticos que son introducidos casi obligatoriamente al comparar medidas de distintos telescopios.

Riess explica la nueva técnica: “Es como medir un edificio con una larga cinta métrica en lugar de mover una vara de extremo a extremo. Evitas la composición de pequeños errores que hacer cada vez que mueves la vara. Cuanto mayor sea el edificio, mayor será el error”.

Lucas Macri, profesor de física y astronomía en la Universidad de Texas A&M, y significativo contribuyente a los resultados dijo: “Las Cefeidas son la columna vertebral de la escalera de distancia debido a que sus periodos de pulso, que son observados con facilidad, se correlacionan directamente con su luminosidad. Otro refinamiento de nuestra escalera es el hecho que hemos observado las Cefeidas en las partes del infrarrojo cercano del espectro electromagnético donde estas estrellas variables son mejores indicadores de distancia que en las longitudes de onda ópticas”.

Este nuevo valor más preciso de la constante de Hubble se usó para probar y restringir las propiedades de la energía oscura, la forma de energía que produce una fuerza repulsiva en el espacio, la cual está causando que el índice de expansión del universo acelere.

Catalogando la historia de expansión del universo entre hoy y cuando el universo tenía sólo aproximadamente 380 000 años de antigüedad, los astrónomos fueron capaces de colocar límites a la naturaleza de la energía oscura que está causando que la expansión se acelere. (Las medidas para el lejano y primordial universo se derivan de las fluctuaciones del fondo de microondas cósmico, como resolvió la Sonda de Anisotropía de Microondas Winkinson de la NASA, WMAP, en 2003.)

Sus resultados son consistentes con la interpretación más simple de la energía oscura: es decir es matemáticamente equivalente a la constante cosmológica teorizada por Albert Einstein, introducida hace un siglo para empujar el tejido del espacio y evitar que el universo se colapsara bajo el tirón de la gravedad. (No obstante, Einstein, eliminó la constante una vez que se descubrió la expansión del universo por Edwin Hubble.)

“Si pones en una caja todas las formas en las que la constante cosmológica podría diferir de la energía oscura, esa caja sería ahora tres veces menor”, dice Riess. “Eso es un progreso, pero aún tenemos un largo camino que recorrer para descubrir la naturaleza de la energía oscura”.

Aunque la constante cosmológica se concibió hace mucho tiempo, las pruebas observacionales para la energía oscura no han llegado hasta hace 11 años, cuando dos estudios, uno liderado por Riess y Brian Schmidt del Observatorio del Monte Stromlo, y otro por Saul Perlmutter del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, descubrieron la energía oscura de forma independiente, en parte con observaciones de Hubble. Desde entonces los astrónomos han estado realizando observaciones para caracterizar mejor la energía oscura.

La aproximación de Riess para ajustar las explicaciones alternativas para la energía oscura — ya sea una constante cosmológica estática o un campo dinámico (como la fuerza repulsiva que dirigió la inflación tras el Big Bang) — es refinar aún más las medidas de la historia de expansión del universo.

Antes de que se lanzara Hubble en 1990, las estimaciones de la constante de Hubble variaban en un factor de dos. A finales de la década de 1990 el Proyecto Clave del Telescopio Espacial Hubble a Escala de Distancia Extragaláctica refinó el valor de la constante de Hubble a un error de apenas un 10 por ciento. Esto se logró observando las variables Cefeidas en longitudes de onda ópticas a mayores distancias de las obtenidas anteriormente y comparándolas con las medidas similares de telescopios terrestres.

El equipo de SHOES usó la Cámara de Infrarrojo Cercano de Hubble y el Espectrómetro Multiobjeto (NICMOS) y la Cámara Avanzada para Estudios (ACS) para observar 240 estrellas variables Cefeidas en siete galaxias. Una de estas galaxias fue NGC 4258, cuya distancia se determino con gran precisión a través de observaciones con radio telescopios. Las otras seis galaxias albergaron recientemente supernovas de Tipo Ia que son indicadores de distancia fiables para medidas incluso más lejanas en el universo. Las supernovas de Tipo Ia explotan todas con casi la misma cantidad de energía y por tanto el mismo brillo intrínseco.

Observando las Cefeidas con propiedades muy similares en longitudes de onda del infrarrojo cercano en las siete galaxias, y usando el mismo telescopio e instrumentación, el equipo fue capaz de calibrar con mayor precisión la luminosidad de las supernovas. Con las potentes capacidades de Hubble, el equipo fue capaz de sortear algunos de los obstáculos de la anterior escalera de distancia que implicaban incertidumbres en el comportamiento de las Cefeidas.

A Riess finalmente le gustaría ver la constante de Hubble refinada a un valor con un error de nos más de un uno por ciento, para colocar unas restricciones aún más fuertes sobre la energía oscura.


Autor: Nancy Atkinson
Fecha Original: 7 de mayo de 2009
Enlace Original

Vía Ciencia Kanija

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11 abril 2009

¿Se está debilitando la energía oscura?

Tras miles de millones de años de expansión desbocada, ¿está empezando a frenarse el universo? Un nuevo análisis de las supernovas cercanas sugiere que el espacio no se estarían expandiendo tan rápidamente como antes, una tentadora pista que apunta a que la fuente de la energía oscura puede ser más exótica de lo que pensamos.

Durante más de una década, los astrofísicos han forcejeado con las pruebas de una desconcertante fuerza que parece estar separando el universo a un índice cada vez más rápido. Exactamente lo que constituye al responsable de esta energía oscura es desconocido, dice Michael Turner de la Universidad de Chicago. “La pregunta más simple que podemos hacer es: ¿la energía oscura cambia con el tiempo”.

Hasta ahora, las pruebas han sugerido que la energía oscura es constante, aunque su efecto en el universo se ha hecho más fuerte conforme el universo se expande y las fuerzas gravitatorias entre objetos se debilitan con la distancia.

Ahora, un nuevo análisis de supernovas sugiere que la energía oscura podría en realidad estar menguando. En un artículo en Arxiv, un equipo liderado por Arman Shafieloo de la Universidad de Oxford examinó un catálogo publicado recientemente sobre explosiones de supernovas, incluyendo un número de estallidos relativamente cercanos (www.arxiv.org/abs/0903.5141). Encontraron que los nuevos datos encajaban mejor con un universo en el que la energía oscura estaba perdiendo fuerza. “Parece que la aceleración está frenando”, dice Shafieloo.

Las primeras pruebas de la energía oscura aparecieron en 1998, cuando dos equipos de astrónomos observaron explosiones de supernovas lejanas que parecían más tenues de lo esperado, y por tanto más lejanas. El hallazgo sugería que las estrellas en explosión se alejaban de la Tierra más rápido de lo previsto, y por tanto también el resto del universo. Se invocó a la “energía oscura” para explicar la aparente anomalía. Desde entonces se ha catalogado a la mayor parte de las supernovas para ayudar a construir una descripción de cómo se ha expandido el universo a lo largo del tiempo.

El mayor conjunto de datos de supernovas fue publicado a principios de este año por el Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica en Cambridge, Massachusetts. Incluye datos de 147 supernovas que explotaron en los últimos mil millones de años, más de la mitad de ellas de reciente descubrimiento (www.arxiv.org/abs/0901.4787). El equipo de Harvard analizó las nuevas supernovas suponiendo que la energía oscura había permanecido sin cambios.

Shafieloo, no obstante, eliminó el requisito de que la energía oscura es constante a lo largo de la historia del universo. Junto con Varun Sahnidel Centro Interuniversitario para Astronomía y Astrofísica en Pune, India, y Alexei Starobinsky del Instituto Landau de Física Teórica en Chernogolovka, Rusia, Shafieloo usó una aproximación que dicen que es particularmente sensible a rápidos cambios en el índice de expansión del universo.

Comenzando con factores como el desplazamiento al rojo – una medida de cuánto ha estirado la luz de cada explosión la expansión del universo – calcularon un número representativo para cada época en la que tuvo lugar cada supernova. Tras poner en un gráfico todos estos números, encontraron que el escenario que mejor encajaba era uno en el que la energía oscura se había debilitado a lo largo de los últimos 2 mil millones de años, provocando que la aceleración cósmica se frenase. Shafieloo advierte que sus resultados son preliminares, pero añade que podría ser el momento de empezar a revisitar otros modelos de energía oscura.

“Su aproximación es razonable”, aunque el efecto es ligero, dice el cosmólogo Dragan Huterer de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. “Si este fuese verdaderamente el caso, sería un descubrimiento tremendo”.

Efectivamente, cambiaría nuestras ideas sobre la fuente de la energía oscura. Hasta ahora, todos los signos han apuntado a que la constante cosmológica es la explicación más simple para la expansión acelerada del universo. Esta constante es una energía que no cambia y que surge de las fluctuaciones cuánticas en el vacío del espacio. “La constante cosmológica es la única cosa que tiene sentido actualmente para los físicos de partículas”, dice Huterer.

Incluso si la energía oscura está cambiando, la constante cosmología podría no ser el director. En lugar de esto, se sugeriría una física mucho más exótica. Incluso podría significar que la energía oscura no existe en absoluto. Un ejemplo de un origen exótico es la “quintaesencia”, un campo cuántico teórico que impregna el espacio como el campo aún sin identificar que se cree que dirigió la inflación justo después del Big Bang. Este campo podría estar disipándose y perdiendo energía, causando finalmente que el universo frene y colapse sobre sí mismo.

Una explicación más probable para los resultados del equipo es un ligero sesgo en los nuevos datos de supernovas, dice Huterer. Robert Kirshner, miembro del equipo de Harvard, concuerda. “Creo que esta es gente seria y cuyos análisis deberían tomarse en serio, pero puede haber más de una causa para el efecto aparente”, dice.

Por ejemplo, un sesgo potencial podría haberse introducido gracias a que los objetos más tenues son más fáciles de ver si están más cerca. Es posible que el equipo de Harvard haya catalogado un número desproporcionado de supernovas cercanas que eran tenues o estaban oscurecidas por el polvo. Los astrónomos deben corregir el efecto de la atenuación del polvo y otras sutilezas para estimar el verdadero brillo de una supernova. Pero el equipo puede haber sobrecompensado esta corrección, produciendo un catálogo de supernovas cercanas que es ligeramente más brillante en relación a su distancia. Esto crearía la ilusión de que la aceleración del universo se ha estado frenando.

Se necesitan nuevas observaciones de otros grupos para buscar el mismo efecto, dice Kirshner, aunque determinar si la energía oscura realmente está cambiando podría llevar algún tiempo. Se han registrado los detalles finos de tantas supernovas que se ha logrado el conocido como “suelo sistemático” – un escenario en el que todo, desde las sutiles diferencias entre explosiones de supernovas a la curvatura del espejo de un telescopio, puede modificar los resultados, dice Huterer.

Los próximos “proyectos de precisión” como el Estudio de Energía Oscura, que montará una cámara súper-sensible de 500 megapíxelesen un telescopio de 4 metros en el Observatorio Inter-Americano de Cerro Tololo en Chile, tiene como objetivo reducir algunas de las fuentes de incertidumbre. Uno de los proyectos tiene que como objetivo medir parte de la historia reciente del universo, registrando aproximadamente 2000 supernovas que han estallado en los últimos 7000 millones de años.

Otras zonas que empujarán los límites de la sensibilidad están aún en planificación, incluyendo dos sondas espaciales – la Misión Conjunta de Energía Oscura de los Estados Unidos y Euclides de Europa. Algunos astrónomos sospechan que se forjará una sociedad entre las dos misiones para enviar sólo una única sonda internacional.

Es prácticamente imposible descubrir de forma definitiva si la energía oscura es constante. “No es un objetivo al que se pueda apuntar”, dice el cosmólogo Sean Carroll de Caltech. “Conforme afinamos los márgenes de error y nos acercamos cada vez más a la constante exacta, no existe un punto en el que se pueda decir ‘OK. Lo hemos logrado. La energía oscura es constante”.

No obstante, el siguiente estallido de esfuerzos podría revelar en gran detalle si la energía oscura ha estado cambiando. “Sería una sorpresa encontrar que la energía oscura varía con el tiempo”, dice Carroll, “pero sería algo tan tremendamente importante que merece la pena seguir buscándolo”.


Autor: Rachel Courtland
Fecha Original: 10 de abril de 2009
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Via Ciencia Kanija

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27 marzo 2009

¿Realmente existe la energía oscura?

¿O la tierra ocupa un lugar muy poco usual en el universo?

La expansión desigual del espacio, provocada por variaciones en la densidad de la materia a escala épica, podría producir los efectos que los astrónomos atribuyen convencionalmente a la energía oscura. Don Dixon

En la ciencia, las mayores revoluciones a menudo vienen disparadas por las discrepancias más pequeñas. En el siglo XVI, basándose en lo que daba la impresión a sus contemporáneos de ser esotéricas minucias en los movimientos celestes, Copérnico sugirió que la Tierra no era, de hecho, en centro del universo. En nuestra propia era, otra revolución comenzó hace 11 años con el descubrimiento de que el universo se aceleraba. Una minúscula desviación en el brillo de las estrellas en explosión llevó a los astrónomos a concluir que no tenían idea de en qué consistía el 70 por ciento del cosmos. Todo lo que podían decir es que el espacio estaba repleto de una sustancia distinta a las demás que empujaba la expansión del universo en lugar de volver a reunirlo. Esta sustancia se conoció como energía oscura.

Ahora, una década más tarde, la energía oscura sigue siendo tan misteriosa que algunos cosmólogos están revisitando los postulados fundamentales que les llevaron a deducir su existencia en un primer momento. Uno de estos es el producto de una revolución anterior: el Principio Copernicano de que la Tierra no es central ni tiene ninguna otra posición especial en el universo. Si descartamos este principio básico, surge una descripción asombrosamente diferente de lo que podemos tener en cuenta sobre las observaciones.

Para la mayor parte de nosotros es familiar la idea de que nuestro planeta no es más que una mota de polvo orbitando una estrella común, en algún punto cerca del borde de una galaxia corriente. Estamos en mitad de un universo poblado por miles de millones de galaxias que se extienden hasta nuestro horizonte cósmico, y esto nos ha llevado a creer que no hay nada especial ni único en nuestra posición. ¿Pero cuáles son las pruebas para esta humildad cósmica? ¿Y cómo seríamos capaces de decir si estamos en un lugar especial? Los astrónomos normalmente pasan por alto estas preguntas suponiendo que el hecho de que seamos tan corrientes, es suficientemente obvio para garantizar para no entrar en mayores discusiones. Tratar la idea de que puede que, de hecho, tengamos una posición especial en el universo es, para muchos, impensable. No obstante, esto es exactamente lo que un pequeño grupo de astrofísicos de todo el mundo ha estado considerando recientemente.

Irónicamente, suponer que nosotros somos insignificantes ha otorgado a los cosmólogos un gran poder de explicación. Esto nos ha permitido extrapolar lo que vemos en nuestra vecindad cósmica a todo el universo. Se han llevado a cabo grandes esfuerzos para construir nuevos y vanguardistas modelos del universo basados en el principio cosmológico de generación del Principio Copernicano que afirma que en cualquier momento dado del tiempo todos los puntos y direcciones del espacio parecen el mismo. Combinado con nuestra visión moderna del espacio, el tiempo y la materia, el principio cosmológico implica que el espacio se expande, que el universo se enfría y que está poblado por reliquias de sus calientes predecesores, todas estas predicciones corroboradas por observaciones.

Los astrónomos encontraron, por ejemplo, que la luz de las galaxias lejanas es más roja que las de las galaxias cercanas. Este fenómeno, conocido como desplazamiento al rojo, está claramente explicado como un alargamiento de las ondas de luz debido a la expansión del espacio. Además, los detectores de microondas revelan un telón casi perfectamente luso de radiación emanando de tiempos muy remotos: el fondo de microondas cósmico, una reliquia de la bola de fuego primordial. Huelga decir que estos éxitos son en parte resultado de nuestra propia humildad, cuando menor es nuestra propia relevancia, más podemos decir sobre el universo.

La oscuridad se cierne

Entonces, ¿por qué cambiarlo todo? Si el principio cosmológico tiene tanto éxito, ¿por qué deberíamos cuestionarlo? El problema es que recientes observaciones astronómicas han estado generando resultados muy extraños. A lo largo de la última década los astrónomos han encontrado que para un desplazamiento al rojo dado, las lejanas explosiones de supernovas parecen más tenues de lo esperado. El desplazamiento al rojo mide la cantidad de espacio que se ha expandido. Midiendo cuánta luz de las lejanas supernovas se ha desplazado al rojo, los cosmólogos pueden inferir cuánto más pequeño era el universo en la época de las explosiones comparado con el tamaño actual del universo. Cuanto mayor es el desplazamiento al rojo, mejor era el universo cuando estalló la supernova y por tanto más se ha expandido el universo entre ese momento y el actual.

El brillo observado de una supernova proporciona una medida de su distancia a nosotros, lo cual a su vez revela cuánto tiempo ha pasado desde que tuvo lugar el estallido. Si una supernova con un desplazamiento al rojo dado se atenúa más de lo esperado, entonces tal supernova debe estar más lejos de lo que los astrónomos había pensado. Su luz ha necesitado más tiempo para llegar hasta nosotros, y de aquí que el universo deba haber tenido más tiempo para crecer hasta su punto actual. Consecuentemente, el índice de expansión debe haber sido más lento en el pasado de lo que es en la actualidad. De hecho, las lejanas supernovas son lo bastante tenues como para que la expansión del universo deba haberse acelerado de forma que encajen con el actual índice de expansión.

Esta expansión acelerada es la gran sorpresa que disparó la revolución actual en la cosmología. La materia del universo debería tirar del tejido del espacio-tiempo, frenando la expansión, pero los datos de supernovas sugieren otra cosa. Si los cosmólogos aceptan el principio cosmológico y suponen que esta aceleración es igual en todos sitios, nos lleva a la conclusión de que el universo debe estar impregnado de una exótica forma de energía, la energía oscura, que ejerce una fuerza repulsiva.

Nada que encaje con la descripción de la energía oscura aparece en el Modelo Estándar de partículas fundamentales y fuerzas de la física. Es una sustancia que aunque no se ha medido de forma directa, tiene propiedades distintas a cualquier otra cosa que se haya visto y tiene una densidad de energía de aproximadamente 10120 veces menos de lo que se había ingenuamente esperado. Los físicos tienen ideas de lo que podría ser, pero siguen siendo especulativas. Para abreviar, estamos en gran parte a oscuras sobre la energía oscura. Los investigadores trabajan en un número de ambiciosas y caras misiones espaciales y terrestres para encontrar y caracterizar la energía oscura, sea lo que sea. Para muchos, es el mayor reto al que se enfrenta la cosmología moderna.

Una alternativa más lumiosa

Enfrentados a algo tan extraño y aparentemente improbable, algunos investigadores están revisitando el razonamiento que les llevó a esto. Una de las primeras suposiciones que se están cuestionando es si vivimos en una parte representativa del universo. ¿Podría tenerse en cuenta las pruebas de la energía oscura de otra forma si abandonásemos el principio cosmológico?

En el marco convencional, hablamos de la expansión del universo como un todo. Es muy similar a cuando hablamos de un globo que se hincha: discutimos cómo de grande puede ser todo el globo, no cuánto se infla cada zona aislada del globo. Pero todos hemos tenido alguna experiencia con esos molestos globos de fiesta que se inflan de forma desigual. Un anillo se amplia rápidamente, y el final necesita un rato para terminarse. En una visión alternativa del universo, una que abandone el principio cosmológico, el espacio también se expande de forma desigual. Surge de esta forma una descripción más compleja del cosmos.

Considera el siguiente escenario, sugerido por primera vez por George Ellis, Charles Hellaby y Nazeem Mustapha, todos de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica, y posteriormente continuado por Marie-Noelle Celerier del Observatorio París-Meudon de Francia. Supón que el índice de expansión está frenándose en todos lados, conforme la materia tira del espacio-tiempo y lo frena. Supón, además, que vivimos en un gigantesco vacío cósmico no totalmente vacío, sino uno en el cual la densidad media de materia es sólo la mitad o tal vez un tercio de la densidad exterior. Cuanto más vacía es una zona, menos materia contiene para frenar la expansión del espacio; de acuerdo con esto, el índice de expansión local es más rápido dentro del vacío que en el resto. El índice de expansión es más máximo en el centro del vacío y disminuye hacia los bordes, donde la mayor densidad exterior comienza a hacerse sentir. En un momento dado distintas partes del espacio se expandirán a índices diferentes, como el globo de fiesta que se infla de forma desigual.

Ahora, imagina que las supernovas estallan en distintas partes de este universo no homogéneo, algunas más cerca del centro del vacío, otras más cerca de los bordes y otras fuera del mismo. Si estamos cerca del centro del vacío u una supernova está lejos, el espacio se expande más rápido en nuestra vecindad de lo que lo hace en la posición de la supernova. Cuando la luz de la supernova viaja hacia nosotros, pasa a través de regiones que se expanden a índices incluso mayores. Cada región estira la luz una cierta cantidad cuando pasa por ella, y el efecto acumulativo produce el desplazamiento al rojo que observamos. La luz que viaja una distancia dada está desplazada al rojo menos de lo que lo estaría si todo el universo se expandiera a nuestro ritmo local. Inversamente, para lograr un cierto desplazamiento al rojo en tal universo, la luz tiene que viajar una distancia mayor de lo que lo haría en uno que se expandiera de manera uniforme, en cuyo caso la supernova tiene que estar más lejos y por tanto parecer más tenue.

Otra forma de decir esto es que la variación del índice de expansión con la posición imita una variación con el tiempo. De esta forma, los cosmólogos pueden explicar las inesperadas observaciones de supernova sin invocar a la energía oscura. Para que funcione tal explicación alternativa, tendríamos que vivir en un vacío de proporciones verdaderamente cósmicas. Las observaciones de supernova se extenderían a miles de millones de años luz, una fracción significativa de todo el universo observable. Un vacío tendría que tener un tamaño similar. Enorme para (casi) todos los estándares.

Una posibilidad exagerada

Entonces, ¿cómo de abrumador es este vacío cósmico? A primera vista, mucho. Parecería volar en la cara del fondo de microondas cósmico, el cual es uniforme en una parte en cada 100 000, por no mencionar la distribución aparentemente uniforme de las galaxias. Una inspección más detallada, no obstante, muestra que esta prueba puede que no sea tan concluyente.

La uniformidad de la antigua radiación requiere que el universo tenga casi el mismo aspecto en todas direcciones. Si es un vacío aproximadamente esférico y estamos razonablemente cerca del centro, estas observaciones no lo excluyen necesariamente. Además, el fondo de microondas cósmico tiene algunas características análogas que podrían explicarse potencialmente mediante inhomogeneidad a gran escala.

Para la distribución de galaxias, los estudios actuales no se extienden lo suficiente para descartar un vacío del tamaño que imitaría la energía oscura. Identifican vacíos menores, filamentos de materia y otras estructuras de cientos de millones de años luz de tamaño, pero el famoso vacío es de un orden de magnitud mayor. Actualmente estamos en un animado debate en la astronomía sobre si los estudios de galaxias corroboran el principio cosmológico. Un reciente análisis de David Hogg de la Universidad de Nueva York y sus colaboradores indican que las mayores estructuras del universo tienen aproximadamente 200 millones de años luz de tamaño; a mayores escalas, la materia parece distribuirse equitativamente, de acuerdo con el principio. Pero Francesco Sylos Labini del Centro Enrico Fermi en Roma y sus colegas argumentan que las mayores estructuras descubiertas hasta el momento están limitadas sólo por el tamaño de los estudios galácticos que las encontraron. Por lo que estructuras mayores podrían extenderse más allá del ámbito de los estudios.

Análogamente, supón que tienes un mapa mostrando una región de 10 kilómetros de anchura, en la cual un camino se extiende de un lado a otro. Sería un error concluir que el camino más largo posible es de 10 kilómetros de largo. Para determinar la longitud del camino más largo, se necesitaría un mapa que muestre claramente los extremos de todos los caminos, de tal forma que sepas su extensión total. De forma similar, los astrónomos necesitarían un estudio de galaxias que sea mayor que las mayores estructuras del universo si quieren demostrar el principio cosmológico. Si los estudios son ya lo bastante grandes, es el tema del debate.

Para los teóricos, también, un colosal vacío es difícil de tragar. Todas las pruebas disponibles sugieren que las galaxias y estructuras mayores como filamentos y vacíos crecen a partir de semillas cuánticas microscópicas que la expansión cósmica agrandó a proporciones astronómicas, y la teoría cosmológica hace formes predicciones de cuántas estructuras deberían existir con un cierto tamaño. Cuanto más grande es una estructura, más rara debería ser. La probabilidad de un vacío lo bastante grande para imitar la energía oscura es menor de una parte en 10100. Los vacíos gigantes pueden perfectamente existir ahí fuera, pero la posibilidad de encontrar uno en nuestro universo observable sería diminuta.

Aún así, existe una posible brecha. A principios de la década de 1990 uno de los autores de lo que ahora es el modelo estándar de los inicios del universo, Andrei Linde, y sus colaboradores de la Universidad de Stanford demostró que aunque los vacíos gigantes son raros, se expanden rápidamente al inicio y llegaron a dominar el volumen del universo. La probabilidad de que los observadores se encuentren a sí mismo dentro de tal estructura no son tas escasas después de todo. Este resultado demuestra que el principio cosmológico (que no vivimos en un lugar especial del universo) no siempre es lo mismo que el principio de mediocridad (que somos los observadores comunes). Se puede, por lo que parece, ser tanto común como vivir en un lugar especial.

Comprobando el vacío

¿Qué podrían decirnos las observaciones sobre si el universo está dirigido por la energía oscura o si vivimos en un lugar especia, como el centro de un gigantesco vacío? Para probar la presencia de un vacío, los cosmólogos necesitan un modelo que funcione de cómo es espacio, el tiempo y la materia deberían comportarse en su vecindad. Tal modelo se formuló en 1933 por Abb Georges Lemaitre, e independientemente re-descubierto un año más tarde por Richard Tolman y posteriormente desarrollado después de la Segunda Guerra Mundial por Hermann Bondi. El universo que imaginaron tenía unos índices de expansión que dependían no sólo del tiempo sino también de la distancia a un punto específico, justo como ahora se teoriza.

Con el modelo de Lemaitre-Tolman-Bondi en la mano, los cosmólogos pueden hacer predicciones sobre un rango de cantidades observables. Para empezar, considera la supernova que llevó en primer lugar a deducir la energía oscura. Cuantas más supernovas observan los astrónomos, más precisamente pueden reconstruir la historia de la expansión del universo. Estrictamente hablando, estas observaciones no pueden descartar el modelo del vacío, dado que los cosmólogos podrían recrear cualquier conjunto de datos de supernovas eligiendo una forma adecuada para el vacío. Para que un vacío fuese completamente indistinguible de la energía oscura, tendría que tener algunas propiedades realmente extrañas.

La razón es que la famosa expansión acelerada tiene lugar hasta el momento actual. Para que un vacío lo imite exactamente, el índice de expansión debe decrecer acusadamente lejos de nosotros y en cada dirección. Por tanto, la densidad de materia y energía debe incrementarse acusadamente lejos de nosotros y en cada dirección. El perfil de densidad debe tener un aspecto similar al de un sombrero de bruja del revés, la punta del sombrero corresponde con dónde vivimos. Tal perfil iría contra toda nuestra experiencia de qué aspecto tendrían las estructuras del universo: normalmente son lisas, no punteadas. Aún peor, Ali Van der Veld y Anna Flanagan, ambos de la Universidad de Cornell, demostraron que la punta del sombrero, donde vivimos, tendría que ser una singularidad, como las regiones ultradensas en el centro de un agujero negro.

No obstante, si el vacío tiene un perfil de densidad liso más realista, entonces aparece una firma observacional distintiva. Los vacíos lisos aún producen observaciones que podrían ser confundidas con la aceleración, pero su carencia de puntos indican que no reproducen exactamente los mismos resultados que la energía oscura. En particular, el índice aparente de aceleración varía con el desplazamiento al rojo de una forma reveladora. En un artículo junto a Kate Land, entonces en la Universidad de Oxford, demostramos que varios cientos de nuevas supernovas, sobre los cientos que tenemos actualmente, deberían ser suficientes para zanjar el tema. Las misiones de observación de supernovas son una muy buen opción de lograr pronto este objetivo.

Las supernovas no son las únicas observaciones disponibles. Jeremy Goodman de la Universidad de Princeton sugirió otra posible prueba en 1995 usando el fondo de microondas cósmico. En ese momento, la mejor prueba de la energía oscura aún no había surgido, y Goodman no estaba buscando explicación para ningún fenómenos de supernovas inexplicado, sino una prueba para el propio Principio Copernicano. Su idea era usar lejanos cúmulos de galaxias como espejos para observar el universo desde distintas posiciones, como un vestidor celestial. Los cúmulos de galaxias reflejan una pequeña fracción de la radiación de microondas que impacta en ellos. Midiendo cuidadosamente el espectro de esta radiación, los cosmólogos podrían deducir algunos aspectos de cómo se vería el universo si se observara desde uno de ellos. Si un desplazamiento en nuestro punto de vista cambiara el aspecto del universo, sería una poderosa prueba para un vacío o una estructura similar.

Dos equipos de cosmólogos pusieron a prueba esta idea recientemente. Robert Caldwell de Dartmouth College y Albert Stebbins del Laboratorio del Acelerador Nacional Fermi en Batavia, Illinois, estudiaron medidas precisas de las distorsiones en el fondo de microondas, y Juan Garcíaa-Bellido de la Universidad de Madrid y Troels Haugbolle de la Universidad de Aarhus en Dinamarca observaron directamente a un cúmulo aislado. Ninguno de los grupos detectó un vacío; lo más que pudieron hacer los investigadores fue refinar las propiedades que podría tener tal vacío. El satélite Planck Surveyor, sque está previsto que se lance este mes, debería ser capaz de colocar límites más estrictos a las propiedades del vacío y tal vez descartarlo por completo.

Una tercera aproximación, defendida por Bruce Bassett, Chris Clarkson y Teresa Lu, de la Universidad de Ciudad del Cabo, es hacer medidas independientes del índice de expansión en distintas posiciones. Los astrónomos normalmente miden los índices de expansión en términos de desplazamiento al rojo, el cual es el efecto acumulativo de la expansión de todas las regiones del espacio entre un cuerpo celeste y nosotros. Acumulando todas estas regiones, el desplazamiento al rojo no puede distinguir entre una variación del índice de expansión en el espacio de una en el tiempo. Sería mejor medir el índice de expansión en posiciones espaciales específicas, separando los efectos de la expansión en otras posiciones. Esta es una propuesta difícil, no obstante, y aún debe realizarse. Una posibilidad es observar cómo se forman las estructuras en distintos lugares. La formación y evolución de las galaxias y los cúmulos galácticos dependen, en gran medida, del índice de expansión local. Estudiando estos objetos en distintas localizaciones y teniendo en cuenta otros efectos que desempeñan un papel en su evolución, los astrónomos pueden ser capaces de cartografiar sutiles diferencias en el índice de expansión.

Un lugar no tan especial

La posibilidad e que vivamos en medio de un gigantesco vacío cósmico es un rechazo extremo del principio cosmológico, pero existen posibilidades intermedias. El universo podría obedecer el principio cosmológico a grandes escalas, pero los vacíos más pequeños y los filamentos que los estudios galácticos han descubierto podrían imitar de forma colectiva los efectos de la energía oscura. Tirthabir Biswas y Alessio Notari, ambos de la Universidad McGill, así como Valerio Marra y sus colaboradores, entonces en la Universidad de Padua en Italia y la Universidad de Chicago, han estudiado esta idea. En sus modelos, el universo parece un queso suizo uniforme en su globalidad pero salpicado de agujeros. Por consiguiente, el índice de expansión varía ligeramente de un lugar a otro. Los rayos de luz emitidos por las lejanas supernovas viajan a través de multitud de estos pequeños vacíos antes de llegar a nosotros, y las variaciones en el índice de expansión varían su brillo y desplazamiento al rojo. Hasta el momento, no obstante, la idea no parece muy prometedora. Uno de nosotros (Clifton), junto con Joseph Zuntz de Oxford, demostró recientemente que reproducir los efectos de la energía oscura necesitaría grandes cantidades de vacíos de densidad muy baja, distribuidos de una forma especial.

Otra posibilidad es que la energía oscura sea un artefacto de las aproximaciones matemáticas que usan rutinariamente los cosmólogos. Para calcular el índice de expansión cósmica, normalmente contamos cuánta materia contiene una región del espacio, dividida por el volumen de la región y de aquí se llega a la densidad media de energía. Entonces insertamos esta densidad media en las ecuaciones de Einstein de la gravedad y determinamos el índice medio de expansión del universo. Aunque la densidad varía de un lugar a otro, tratamos estas dispersiones como pequeñas fluctuaciones sobre la media global.

El problema es que resolver las ecuaciones de Einstein para una distribución media de materia no es lo mismo que resolverlas para la distribución de materia real y luego hacer la media de la geometría resultante. En otras palabras, hacemos la media y luego resolvemos, cuando realmente deberíamos resolver y hacer la media.

Resolver el conjunto completo de ecuaciones para incluso una vaga aproximación del universo real es impensablemente complejo, y por tanto la mayor parte de nosotros tomamos el camino más simple. Thomas Buchert de la Universidad de Lyon en Francia ha iniciado la tarea de determinar cómo de buena es esta aproximación con respecto a la realidad. Ha introducido un conjunto extra de términos en las ecuaciones cosmológicas para tener en cuenta el error introducido por la media antes de la resolución. Si estos términos se demuestra que son pequeños, entonces la aproximación es buena; si son grandes, no lo es. Estos resultados, hasta el momento, no son concluyentes. Algunos investigadores han sugerido que los términos extra pueden ser suficientes para tener en cuenta toda la energía oscura, mientras que otros afirman que son nimios.

Las pruebas observacionales para distinguir entre la energía oscura y los modelos de vacío se llevarán a cabo en un futuro muy cercano. El Estudio del Legado de Supernovas, liderado por Pierre Astier de la Universidad de París, y la Misión Conjunta de Energía Oscura, actualmente en desarrollo, deberían indicar la historia de la expansión del universo. El satélite Planck Surveyor y una variedad de instrumentos terrestres y en globos cartografiarán el fondo de microondas en un detalle incluso mayor. El Conjunto del Kilómetro Cuadrado, un gigantesco radiotelescopio planificado para 2020, nos suministrará un estudio de todas las galaxias en nuestro horizonte observable. Esta revolución en la cosmología comenzó hace una década, y está lejos de terminar.


Autor: Timothy Clifton y Pedro G. Ferreira
Fecha Original: 23 de marzo de 2009
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Vía Ciencia Kanija

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