"El Cosmos está constituido por todo lo que es, lo que ha sido o lo que será" Carl Sagan

21 junio 2010

Una ocultación revela sorpresas en un objeto del Cinturón de Kuiper

¿Cómo podemos estudiar cuerpos planetarios de muy pequeñas dimensiones localizados en las partes oscuras exteriores a nuestro Sistema Solar?

Al principio, este estudio puede parecer casi imposible de llevar a cabo, pero puede realizarse a través de un evento de muy corta duración: la ocultación de una estrella por parte de uno de estos objetos.

James Elliot del MIT y otros astrónomos pertenecientes a observatorios de todo el mundo han unido sus esfuerzos para observar un objeto del Cinturón de Kuiper denominado 55636, un pequeño cuerpo que orbita más allá de Neptuno. Este objeto está demasiado lejos como para que podamos observar directamente su superficie. Elliot comenta que desde hace años se ha estado midiendo con precisión la posición de los KBO (Kuiper Belt Objet). De esta forma, una vez calculada con precisión la órbita se puede determinar cuando va a ocultar a una estrella distante.

KBO 55636 ocultó una estrella en un fenómeno que duró solamente 10 segundos. Pero este tiempo fue suficiente para poder determinar el tamaño del objeto y su albedo. Ambos resultados sorprendieron a los astrónomos.

Elliot trabajó con un equipo de 42 astrónomos pertenecientes a 18 observatorios ubicados en Australia, Sudáfrica, México y los EE.UU. Pero debido a las condiciones meteorológicas y a la hora en la que se produjo la ocultación sólo dos observatorios pudieron recoger datos del fenómeno, ambos ubicados en Hawai. Sin embargo, tener dos puntos de vista diferentes ha proporcionado la capacidad de realizar medidas muy precisas de este cuerpo del KBO.

55636 es más pequeño de lo que se pensaba. Cuenta con sólo 300 kilómetros de diámetro, pero es muy reflectante, lo que significa que está cubierto de hielo blanco.

La mayoría de los KBOs conocidos poseen superficies oscuras debido a la erosión espacial, la acumulación de polvo y al bombardeo de rayos cósmicos, por lo que el brillo de 55636 implica que debe poseer un mecanismo activo de renovación, o tal vez, el hielo presente en su superficie ha sido capaz de resistir en los confines del Sistema Solar.

En el Sistema Solar hay otros cuerpos con superficies altamente reflectantes, como son el planeta enano Plutón y la luna Encelado de Saturno. Encelado tiene una superficie en continua renovación debido al criovulcanismo que en vez de lava arroja agua. 55636 es demasiado pequeño como para que sea este mecanismo el que lo renueve.

Esta es la primera observación planificada de un KBO utilizando el método de la ocultación estelar. En 2009 otro equipo rastreó durante 4 años y medio los datos del Hubble para encontrar una ocultación de un KBO extremadamente pequeño de 975 metros de ancho, ubicado a la friolera de 6,7 mil millones de kilómetros de distancia.

Se cree que los orígenes de 55636 es una colisión que tuvo lugar hace mil millones entre uno de los tres objetos del KBO más conocidos, Haumea, y otro objeto helado que causó la desintegración del manto helado de Haumea, creando aproximadamente una docena de cuerpos formados de hielo de agua, entre los que se encuentra 55636.

Elliot ha anunciado su interés en investigar las causas de su alto albedo, pero sin olvidar recoger datos de las órbitas de más KBOs, con el fin de predecir futuras ocultaciones con la suficiente precisión como para detectar más ocultaciones.

Más información en el enlace.

Vía: Astrofísica y Física

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